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Minsait lleva Onesait Healthcare a las jornadas Sedisa

Minsait lleva Onesait Healthcare a las jornadas Sedisa

  • Minsait integra Onesait Healthcare en el PADP para telemonitorización multienfermedad, continuidad asistencial e interoperabilidad del dato clínico en ocho CCAA.
Hospital tecnología sanidad

Minsait ha llevado a Toledo su propuesta de plataforma inteligente de salud, Onesait Healthcare, en el marco de las XIV Jornadas Nacionales de Gestión Sanitaria de Sedisa, que se celebran bajo el lema “Gestión sanitaria en la nueva era: estrategia, innovación y tecnología”. La compañía llega a este encuentro con un mensaje centrado en el uso de datos clínicos, la continuidad asistencial y la atención personalizada, en un momento en el que varias comunidades autónomas están ejecutando proyectos ligados a fondos europeos y a calendarios de despliegue exigentes.

La participación de Minsait se apoya en dos planos. Por un lado, su presencia en el debate sobre inteligencia artificial aplicada a decisiones clínicas y de gestión. Por otro, el recorrido operativo de su plataforma en el Sistema Nacional de Salud (SNS) y en grandes grupos privados, donde, según la información facilitada por la compañía en su comunicado, da servicio a doce comunidades autónomas. Ese doble enfoque, discurso y ejecución, suele marcar la diferencia en un sector donde la tecnología se mide menos por la promesa y más por su capacidad de integrarse en procesos asistenciales reales, con profesionales, pacientes y sistemas heredados.

Antonio Martos, director general de Sanidad de Minsait, interviene el 16 de abril en la mesa redonda “Salud 5.0: el impacto de la inteligencia artificial en la toma de decisiones clínicas y de gestión”. En ese espacio coincide con Bernardo Valdivieso, secretario de Planificación, Información y Transformación Digital de la Conselleria de Sanitat de la Comunidad Valenciana. En esta autonomía, Minsait señala haber desarrollado proyectos como la centralización y estandarización de la información clínica, una “superapp” asociada a la tarjeta sanitaria virtual y un sistema de cribados de cáncer.

En su intervención, Martos sitúa el foco en el manejo del dato clínico como condición previa para que la inteligencia artificial tenga un papel estable en la práctica sanitaria. “El sector salud se encuentra en el mejor momento para dar un salto tecnológico en el manejo de los datos clínicos, favoreciendo la toma de decisiones y sentando las bases de la adopción de una inteligencia artificial ética y segura”, afirma. La formulación no es menor: en sanidad, la IA suele chocar con dos límites recurrentes, la calidad y disponibilidad del dato, y la necesidad de gobernanza para evitar sesgos, usos no autorizados o resultados difíciles de explicar.

El directivo añade un argumento operativo: la tecnología, sostiene, es hoy “más ligera y versátil” y, por tanto, más manejable para los profesionales. En paralelo, apunta a los fondos europeos como una ventana de oportunidad para modificar el proceso asistencial, con mención específica al “escritorio clínico especializado”, que describe como “más sencillo desde el punto de vista operacional”. En la práctica, el escritorio clínico funciona como interfaz de trabajo del profesional, donde confluyen historia clínica, alertas, tareas y herramientas de decisión. Cuando ese punto de entrada se rediseña, el impacto se nota tanto en productividad como en seguridad, aunque también aumenta la sensibilidad al cambio, porque altera rutinas consolidadas.

Martos plantea además un siguiente paso: “la definición, desarrollo e implantación de la historia clínica del futuro de la mano de la IA”. En su planteamiento, esa IA debería entrenarse con datos locales y métricas que eviten sesgos, y apoyarse en modelos que permitan escalabilidad. También anticipa la incorporación de asistentes virtuales y servicios de voz para facilitar la práctica asistencial y mejorar la atención a los pacientes. La referencia a datos locales y a métricas de sesgo apunta a un debate técnico y organizativo: el rendimiento de los modelos depende del contexto, pero la localización del entrenamiento y la evaluación exige capacidades de gobierno del dato, trazabilidad y criterios clínicos compartidos.

Más allá del discurso sobre IA, el núcleo de la propuesta que Minsait presenta en Sedisa se articula alrededor de Onesait Healthcare. La compañía la describe como una plataforma capaz de conectar datos, personas y procesos para facilitar una gestión sanitaria integral, con un énfasis particular en continuidad asistencial y personalización. En términos prácticos, continuidad asistencial significa que el seguimiento del paciente no se interrumpe al cambiar de nivel asistencial, de centro o de canal, y que la información relevante acompaña al paciente con consistencia. En un SNS descentralizado, con sistemas autonómicos y múltiples proveedores, esa continuidad suele depender de integración, normalización y acuerdos de interoperabilidad.

La plataforma se vincula de forma directa al Plan de Atención Digital Personalizada (PADP), una iniciativa incluida en el PERTE para la salud de vanguardia, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado con fondos europeos. El PADP plantea un modelo integral de seguimiento y prestación de asistencia presencial y virtual en los servicios del SNS. La combinación de presencialidad y virtualidad, aunque se ha acelerado en los últimos años, sigue generando tensiones: la atención digital puede mejorar accesibilidad y seguimiento, pero exige rediseñar circuitos, definir responsabilidades y evitar que el canal remoto se convierta en una capa adicional sin capacidad real de resolución.

Minsait afirma colaborar en la ejecución del PADP en ocho comunidades autónomas: Asturias, Baleares, Castilla y León, Canarias, Extremadura, Galicia, la Comunidad de Madrid y Navarra. Según los datos aportados, estos proyectos corresponden al 30% de los fondos presupuestados, con un importe de 15 millones de euros. El objeto de las adjudicaciones se centra en monitorización y telemonitorización con un enfoque multienfermedad, despliegue territorial amplio y contribuciones clínicas que orientan futuras líneas de desarrollo.

La monitorización y la telemonitorización, en este contexto, se refieren a la captura y seguimiento de variables clínicas fuera del entorno hospitalario o de consulta, con envío de datos y generación de alertas. Su valor suele aparecer en patologías crónicas, donde el control continuo puede anticipar descompensaciones y reducir visitas evitables. Sin embargo, el beneficio depende de cómo se gestionan las alertas, de la carga de trabajo que generan y de la capacidad del sistema para responder a tiempo. Una plataforma puede facilitar el flujo, pero el resultado final se decide en la organización asistencial.

La compañía subraya un punto que suele ser determinante en proyectos financiados con fondos europeos: el calendario. Frente a las dificultades de iniciar proyectos desde cero, sostiene que su plataforma “garantiza el cumplimiento del calendario comprometido con los fondos europeos”. En la práctica, disponer de una base tecnológica ya desplegada puede reducir tiempos de implantación, aunque también introduce un equilibrio delicado entre estandarización y adaptación local. Cada servicio de salud tiene procesos, prioridades clínicas y sistemas previos que condicionan el ritmo real de adopción.

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En su descripción del soporte al PADP, Minsait concreta una triple finalidad. La primera, garantizar el seguimiento del paciente por canal digital de forma personalizada, continuada y complementaria al presencial, a elección del facultativo y del usuario. La segunda, facilitar atención multicanal y seguimiento de patologías crónicas en todos los niveles asistenciales, con independencia del lugar de residencia. La tercera, apoyar la toma de decisiones clínicas. Este último punto conecta con el debate de la mesa “Salud 5.0”: la toma de decisiones asistida por datos requiere que la información llegue en el momento adecuado, con contexto y sin fricción, algo que no siempre ocurre cuando los sistemas están fragmentados.

El PADP, según se explica en el comunicado, implica adaptar los servicios digitales de los sistemas sanitarios públicos a las circunstancias de las personas y a sus condiciones de salud. En ese marco, la solución de Minsait incluye monitorización remota con alertas que envían información sobre posibles anomalías a los profesionales sanitarios necesarios para el seguimiento. El análisis posterior de los datos generados, añade la compañía, permite mejorar terapias y procedimientos, y resulta eficaz para optimizar tiempos de respuesta y evaluar la atención sanitaria de personas con enfermedades crónicas. En el terreno, esa evaluación suele depender de indicadores clínicos y operativos, y de la capacidad de comparar resultados entre territorios y cohortes, algo que exige consistencia en el dato.

En cuanto a despliegues concretos, Minsait indica que colabora en el seguimiento de pacientes con múltiples enfermedades crónicas en Asturias, Canarias, Extremadura y Galicia. En Baleares y Castilla y León, da soporte tecnológico para el seguimiento de personas con insuficiencia cardíaca crónica. En la Comunidad de Madrid, el PADP se extiende a personas con diabetes. Navarra, por su parte, ha contado con Minsait para telemonitorizar a pacientes pluripatológicos, con trastornos neurodegenerativos y supervivientes de cáncer infantojuvenil. La variedad de casos sugiere un enfoque multienfermedad, aunque también introduce complejidad: cada patología tiene métricas, umbrales y circuitos de actuación distintos, y la plataforma debe sostener esa diversidad sin multiplicar la carga de configuración y mantenimiento.

La presencia de Minsait en Sedisa llega, además, en un momento en el que el sector sanitario español discute cómo incorporar IA sin convertirla en un elemento opaco. La compañía habla de una IA “ética y segura”, y de evitar sesgos mediante métricas y datos locales. Aunque el comunicado no entra en detalles técnicos, el reto suele estar en la trazabilidad del dato, la validación clínica de modelos y la gobernanza, especialmente cuando los sistemas deben escalar entre centros y territorios. A eso se suma la cuestión de la adopción: asistentes virtuales y voz pueden aliviar tareas, pero también exigen cambios en formación, en protocolos y en la forma de documentar la actividad clínica.

Toledo cierra las jornadas el 17 de abril, con un programa que pone en primer plano estrategia, innovación y tecnología. En ese marco, el despliegue del PADP y la telemonitorización financiada con fondos europeos actúan como prueba de estrés para proveedores y administraciones: plazos, interoperabilidad, integración con historia clínica y resultados medibles. La incógnita que queda abierta es cómo se consolidarán estos proyectos cuando termine la fase de financiación extraordinaria y el mantenimiento, la evolución funcional y la extensión a más pacientes pasen a depender del presupuesto ordinario y de la capacidad de los servicios de salud para absorber el cambio sin perder foco asistencial.

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