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Johnson Controls ataca el cuello de botella energético de la IA

Johnson Controls ataca el cuello de botella energético de la IA

  • Johnson Controls presenta en Data Center World 2026 soluciones de refrigeración por calor residual que reducen el consumo eléctrico de las enfriadoras en un 90%.
Circularidad - Centros de Datos

La expansión de la inteligencia artificial en España y en los principales nodos europeos no solo depende de la disponibilidad de chips de última generación, sino de una infraestructura física que empieza a mostrar señales de agotamiento estructural. En este escenario de saturación, donde el acceso a la red eléctrica y la disponibilidad de agua se han convertido en activos de lujo, Johnson Controls ha movido ficha durante el evento Data Center World 2026. La propuesta de la compañía no es simplemente una actualización de catálogo, sino un cambio de paradigma en la gestión térmica que busca desvincular el crecimiento del centro de datos de la dependencia extrema de la red pública.

El problema es matemático y térmico. Actualmente, la refrigeración absorbe entre el 30% y el 40% del gasto energético total de una instalación. Con las proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía señalando que la demanda eléctrica de estos centros podría duplicarse para 2030, el margen de maniobra de los operadores se estrecha. La industria ya no solo busca eficiencia en el PUE (Power Usage Effectiveness), sino que necesita liberar megavatios de la infraestructura de soporte para entregarlos directamente a los racks de computación de alta densidad.

El calor residual como activo operativo

Una de las propuestas más disruptivas presentadas por Johnson Controls es la integración de enfriadoras de absorción YORK. Este enfoque aprovecha el calor residual, habitualmente descartado como un subproducto molesto de la generación de energía in situ, como turbinas de gas o pilas de combustible, para alimentar el proceso de refrigeración. Al sustituir la electricidad por calor como fuente primaria de energía para las enfriadoras, la demanda eléctrica de estos equipos cae drásticamente, con reducciones que alcanzan el 90%.

«Al utilizar el calor residual para la refrigeración en lugar de extraer electricidad de la red local, los centros de datos pueden ponerse en marcha más rápidamente, ampliar significativamente su capacidad de cálculo y convertirse en mejores vecinos», explica Mihir Nandkeolyar, director de desarrollo empresarial y estrategia técnica de gestión térmica de Johnson Controls. Esta afirmación no es menor: la velocidad de despliegue es hoy el principal factor competitivo en la carrera de la IA generativa. En regiones donde la expansión de la red está bloqueada por burocracia o falta de infraestructura, la generación propia y el aprovechamiento térmico se presentan como la única vía de escape al estancamiento.

Ingeniería de precisión frente a la escasez de espacio

La densidad de potencia es el otro gran frente de batalla. El lanzamiento de la enfriadora con cojinetes magnéticos YDAM ilustra esta tendencia hacia la compactación: ofrece 3,5 MW de capacidad con un incremento del 20 % en la densidad de potencia frente a estándares previos. En entornos urbanos o nodos saturados donde el metro cuadrado de sala técnica compite directamente con el espacio para servidores, la reducción del espacio físico de la maquinaria es crítica.

A esto se suma la enfriadora centrífuga economizada de dos etapas YK-HT. Johnson Controls afirma que este equipo es casi un 30 % más pequeño que las alternativas convencionales y requiere hasta un 60 % menos de enfriadores secos. Estos datos sugieren un alivio no solo en el consumo de energía, sino también en el CAPEX operativo, al minimizar la necesidad de infraestructuras de soporte externas masivas. Sin embargo, este avance tecnológico exige a los directivos de TI una visión más holística, integrando la automatización del edificio y la protección contra incendios como una sola unidad de gestión térmica, algo que la firma está impulsando mediante su capacidad de ofrecer servicios integrales.

La transición hacia la refrigeración líquida directa

El mercado de la refrigeración está abandonando progresivamente el aire como único vector para adentrarse en la refrigeración líquida. La plataforma de unidades de distribución de refrigerante (CDU) Silent-Aire, capaz de gestionar desde 500 kW hasta más de 10 MW, marca el camino hacia la escalabilidad que demandan los grandes proveedores de nube. Pese a las ventajas obvias en transferencia de calor, la adopción de estas tecnologías todavía enfrenta retos de implementación en infraestructuras legacy, lo que obliga a las empresas a buscar modelos de transición.

En este sentido, la estrategia de Johnson Controls incluye movimientos de capital significativos. La adquisición de Alloy Enterprises y la inversión estratégica en Accelsius subrayan una apuesta por la refrigeración líquida de dos fases y directa al chip. La tecnología de dos fases utiliza el cambio de estado de líquido a vapor para extraer calor con una eficiencia superior, reduciendo el trabajo mecánico necesario y, por extensión, el consumo eléctrico. Este tipo de innovaciones no son accesorios, sino requisitos previos para las próximas generaciones de GPUs que operarán a temperaturas y densidades de carga sin precedentes.

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Estrategias de diseño y el factor hídrico

Más allá del hardware, la consultoría de diseño está emergiendo como un diferenciador clave. La compañía ha lanzado guías de referencia que detallan la cadena térmica completa, ofreciendo planos específicos según la ubicación geográfica y la altitud del centro de datos. No es lo mismo refrigerar un nodo en el norte de Europa que uno en las áridas mesetas del centro de España, donde el agua es un recurso extremadamente sensible.

La meta de alcanzar una eficiencia óptima en el uso del agua (WUE) está empujando a los operadores hacia soluciones que eliminen el consumo hídrico por completo o lo reduzcan a ciclos cerrados de alta eficiencia. Al implementar estas soluciones de gestión térmica integrada, Johnson Controls estima que el consumo de energía no relacionado con la carga de TI puede reducirse en más de un 50 % en muchas instalaciones.

Esta cifra es la que finalmente decide la viabilidad de un proyecto frente a los comités de inversión. La gestión térmica ya no se percibe como una utilidad secundaria, sino como el motor que permite o limita la escala del negocio digital. En un entorno donde la red eléctrica dicta el techo de crecimiento, la capacidad de enfriar sin consumir vatios de la red es, posiblemente, la ventaja competitiva más sólida del sector tecnológico actual.

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