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La GSMA incorpora la alianza #ChangeTheFace para centralizar la estrategia de diversidad en las telecos

La GSMA incorpora la alianza #ChangeTheFace para centralizar la estrategia de diversidad en las telecos

  • La GSMA incorpora la alianza #ChangeTheFace a sus programas globales para escalar las políticas de diversidad e inclusión en el sector tecnológico mundial.
Diversidad

La industria global de la conectividad móvil enfrenta un reto que trasciende la infraestructura 5G o la saturación de los mercados maduros: la representatividad interna de sus estructuras directivas y técnicas. La GSMA, la organización que agrupa el ecosistema móvil mundial, ha anunciado la integración formal de la alianza  #ChangeTheFace  en su cartera de programas globales. Esta decisión no es un mero trámite administrativo, sino un movimiento estratégico para consolidar bajo un mismo paraguas las iniciativas de diversidad e inclusión (D&I) que, hasta ahora, operaban de forma fragmentada en diversos foros internacionales. La suma de fuerzas busca que el sector tecnológico en España y en el resto del mundo refleje con mayor fidelidad la demografía de los usuarios a los que presta servicio.

El origen de esta operación se encuentra en la necesidad de escalar los resultados obtenidos por #ChangeTheFace desde su creación. Según datos facilitados por la GSMA, la alianza ha funcionado como un catalizador para empresas tecnológicas, consultoras y ONG, promoviendo investigaciones de calado como el informe sobre neurodiversidad en el sector tecnológico de 2023, considerado el estudio más amplio en su categoría. Al integrarse en el programa «Connectivity for Good» de la GSMA, el proyecto abandona su fase de coalición independiente para convertirse en un pilar institucional de la patronal de las telecomunicaciones, lo que le otorga acceso directo a plataformas de influencia masiva como el Mobile World Congress (MWC) de Barcelona y las series M360.

La estructura de gobernanza planteada para esta nueva etapa presenta matices relevantes. Aunque la GSMA asumirá la administración y la infraestructura operativa, la alianza seguirá siendo dirigida por una junta independiente. Este modelo de gestión híbrida intenta resolver la tensión entre la necesidad de escala global y la autonomía necesaria para mantener un espíritu crítico frente a las propias empresas del sector. En un entorno donde las políticas de responsabilidad social corporativa son a menudo escrutadas por su falta de resultados tangibles, la continuidad de una junta con autoridad estratégica propia pretende garantizar que los objetivos de inclusión no queden diluidos en la burocracia de una gran organización sectorial.

Lara Dewar, directora de marketing de la GSMA, ha señalado que construir diversidad no es solo una cuestión ética, sino un requisito esencial para la innovación y la confianza en la era digital. Sin embargo, el traspaso de funciones también marca el cierre de una etapa liderada por Serpil Timuray, presidenta fundadora de la alianza, quien ha pilotado el movimiento hasta su actual reconocimiento internacional, incluyendo el premio GLOMO en 2022. El relevo se produce en un momento en que el sector tecnológico español y europeo lidia con una brecha de talento persistente, donde la retención de perfiles diversos se ha convertido en una ventaja competitiva más que en una declaración de intenciones.

La integración en la GSMA permitirá que las iniciativas de #ChangeTheFace alcancen una capilaridad que hasta ahora dependía del compromiso individual de sus miembros. La patronal espera que este movimiento fomente una colaboración más estrecha en foros como la Asamblea General de la ONU y el Foro Económico Mundial, donde la tecnología y la conectividad ocupan un lugar central en la agenda de desarrollo sostenible. La clave del éxito de esta unión residirá en si la GSMA es capaz de transformar los compromisos verbales de sus asociados en cambios estructurales en los procesos de contratación y promoción interna de las grandes operadoras y fabricantes de equipos.

Los miembros actuales de la alianza permanecerán vinculados al programa, participando en el diseño de la siguiente fase que busca expandir la presencia del proyecto en mercados emergentes. En estos territorios, la brecha de inclusión presenta desafíos distintos a los de las economías occidentales, abarcando desde el acceso a la formación técnica hasta la representación en los niveles de toma de decisiones locales. La GSMA planea utilizar sus eventos insignia para compartir los progresos y resultados, transformando estas citas en mecanismos de rendición de cuentas para la industria.

Pese al optimismo que rodea el anuncio, quedan interrogantes sobre cómo se medirán de forma efectiva los avances en diversidad dentro de un ecosistema tan heterogéneo. La estandarización de métricas de inclusión sigue siendo una asignatura pendiente para el sector tecnológico, donde las diferencias legislativas entre regiones complican la obtención de datos comparables. La alianza ha demostrado capacidad para generar investigación de alto nivel, pero el reto ahora es trasladar esos hallazgos a políticas corporativas vinculantes en empresas de diferentes tamaños y culturas organizacionales.

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El sector tecnológico en España, que ha mostrado una sensibilidad creciente hacia estos temas con programas específicos de mentoría y visibilidad, observará de cerca cómo esta centralización en la GSMA afecta a las iniciativas locales. La posibilidad de acceder a una plataforma global de mejores prácticas y a estudios de mercado más robustos podría acelerar la adopción de medidas de inclusión en las empresas tecnológicas del país, aunque persiste el riesgo de que las directrices globales necesiten ajustes significativos para adaptarse a la realidad del mercado laboral español.

La evolución de #ChangeTheFace bajo el paraguas de la GSMA determinará si el sector es capaz de pasar de la concienciación a la implementación masiva. La industria se encuentra ante la oportunidad de demostrar que la diversidad no es un objetivo estático, sino un proceso dinámico que requiere una estructura de soporte sólida y recursos financieros estables. El futuro de la alianza dependerá de su capacidad para seguir ejerciendo una influencia real sobre los líderes del sector, manteniendo su voz propia dentro de una organización que representa intereses comerciales globales y a menudo complejos.

La próxima edición del MWC en Barcelona se perfila como el escenario donde se presentarán los primeros resultados de esta integración y se desvelarán las líneas maestras de los nuevos proyectos de escala global. Queda por ver si esta nueva estructura logrará vencer la inercia de una industria que, tradicionalmente, ha avanzado más rápido en su desarrollo técnico que en su transformación social interna.

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