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Navantia adopta Red Hat para modernizar sistemas navales

Navantia adopta Red Hat para modernizar sistemas navales

  • La adopción de Red Hat OpenShift y Device Edge permite a Navantia desplegar sistemas resilientes, autónomos y escalables en entornos navales distribuidos.
Red Hat

Navantia ha iniciado una transformación estructural en el desarrollo de sus sistemas navales mediante la adopción de tecnologías de Red Hat. La empresa pública española, especializada en construcción naval y defensa, ha incorporado Red Hat OpenShift, Red Hat Device Edge y Red Hat Enterprise Linux como base tecnológica para estandarizar procesos y garantizar la continuidad operativa de sus sistemas durante décadas.

La colaboración responde a una necesidad crítica: mantener operativos sistemas con ciclos de vida superiores a los 30 años en un entorno donde el hardware evoluciona a un ritmo mucho más rápido. La compañía, integrada en el Grupo SEPI, busca así desacoplar el software de las limitaciones del hardware subyacente, una estrategia que le permite preservar la funcionalidad de sus desarrollos sin depender de plataformas físicas concretas.

Según explicó Alejandro Cárdenas Romo, responsable de Infraestructura y Ciberseguridad de Navantia, “nuestro mayor desafío era mantener la operatividad y el desarrollo de nuestros sistemas sin estar atados a un hardware específico”. La solución ha pasado por introducir una capa de abstracción tecnológica que permite a los equipos de despliegue operar de forma autónoma, incluso en entornos sin conectividad con centros de datos o servicios en la nube.

En este proceso, Red Hat OpenShift actúa como plataforma común para contenedores, máquinas virtuales y cargas de trabajo distribuidas. Esta unificación permite a Navantia gestionar entornos operativos complejos con mayor flexibilidad y control. La elección de Red Hat Enterprise Linux como sistema operativo base refuerza esta estrategia, al ofrecer un entorno estandarizado tanto para consolas como para contenedores y VMs.

La gestión centralizada de estos sistemas se realiza mediante Red Hat Satellite, mientras que Red Hat Device Edge se encarga de optimizar el despliegue en dispositivos de borde, una capa crítica en operaciones navales donde la latencia, la autonomía y la resiliencia son factores determinantes. Esta arquitectura distribuida y automatizada permite, por ejemplo, realizar despliegues automáticos en buques o instalaciones remotas sin intervención manual directa.

La adopción de estas soluciones también ha permitido a Navantia avanzar en áreas como el mantenimiento predictivo y la simulación operativa. La compañía está desarrollando herramientas propias que integran estas capacidades en entornos colaborativos con socios estratégicos, lo que sugiere un enfoque orientado a ecosistemas más abiertos y adaptables dentro del sector defensa.

Aunque el despliegue se encuentra en una fase avanzada, aún no se ha detallado el alcance total de la implementación ni los sistemas concretos que incorporarán esta arquitectura. Tampoco se ha especificado si esta transformación afectará a programas ya en curso o se limitará a nuevas plataformas. Sin embargo, desde Red Hat Consulting, que ha acompañado a Navantia en el proceso, se subraya que el modelo adoptado permite escalar la solución a distintos escenarios operativos sin necesidad de rediseños estructurales.

La decisión de Navantia de apostar por soluciones de código abierto no es aislada. En los últimos años, el sector defensa ha comenzado a explorar arquitecturas más modulares y sostenibles, en parte por la presión de los ciclos de innovación tecnológica y en parte por la necesidad de reducir la dependencia de proveedores únicos. El código abierto, en este contexto, ofrece una vía para mantener el control sobre los desarrollos sin renunciar a la interoperabilidad ni al soporte a largo plazo.

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Julia Bernal, directora general de Red Hat para España y Portugal, señaló que “la colaboración con Navantia es un testimonio de cómo las soluciones de código abierto pueden impulsar la transformación digital en sectores tan exigentes y críticos como la defensa”.

Más allá del discurso institucional, el movimiento de Navantia refleja una tensión latente en el sector: cómo garantizar la sostenibilidad tecnológica de sistemas que deben operar durante décadas, sin quedar obsoletos ni depender de infraestructuras que cambian cada pocos años. La respuesta, en este caso, pasa por una arquitectura desacoplada, automatizada y basada en estándares abiertos.

Queda por ver hasta qué punto esta estrategia se extenderá a otras áreas del grupo SEPI o si servirá como modelo para otros actores del sector defensa en Europa. Lo que sí parece claro es que Navantia ha optado por una vía que le permite mantener el control tecnológico sin cerrarse a la evolución del ecosistema digital. Una decisión que, en un entorno geopolítico y tecnológico cada vez más volátil, puede ofrecer una ventaja operativa difícil de replicar con modelos más cerrados.

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