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En un momento en el que la productividad y el compromiso laboral aparecen tensionados por la fatiga tecnológica y la presión constante, HP ha elegido el CES 2026 de Las Vegas como escenario para plantear una pregunta de fondo: hasta qué punto el rediseño del puesto de trabajo puede convertirse en un motor real de crecimiento empresarial. La respuesta que propone la compañía combina nuevos dispositivos con capacidades avanzadas de inteligencia artificial, cambios en la gestión de TI y un discurso que sitúa el bienestar profesional como variable económica, no solo cultural.
El planteamiento no surge en el vacío. Datos compartidos por la propia empresa señalan que solo uno de cada cinco trabajadores del conocimiento mantiene hoy una relación saludable con su trabajo, una cifra que contrasta con el aumento de inversión en herramientas digitales durante los últimos años. Sin embargo, cuando las organizaciones dotan a sus empleados de tecnología percibida como útil y bien integrada, la probabilidad de una relación laboral saludable se duplica y se multiplica por cinco si el trabajador percibe una apuesta explícita de la empresa por su desarrollo. Sobre esa brecha entre inversión tecnológica y experiencia real se articulan los anuncios realizados esta semana en CES 2026.
Uno de los ejes más visibles es el hardware. HP ha presentado el EliteBoard G1a, un formato que rompe con la idea tradicional de sobremesa al integrar un PC con capacidades completas de IA directamente en un teclado. El dispositivo, que ha recibido un reconocimiento a la innovación en el certamen, apunta a entornos de trabajo híbridos donde la frontera entre escritorio fijo, sala de reuniones y movilidad se diluye. La apuesta por llevar el procesamiento de IA al dispositivo, sin depender constantemente de la nube, conecta con preocupaciones crecientes sobre latencia, privacidad y continuidad operativa.

Esa misma lógica se traslada a la nueva generación de portátiles profesionales. La serie EliteBook X G2 incorpora unidades de procesamiento neuronal capaces de alcanzar hasta 85 TOPS, una cifra que sitúa estos equipos entre los más potentes del mercado para ejecutar aplicaciones de IA de forma simultánea y local. El uso de los nuevos procesadores Snapdragon X2 Elite, desarrollados por Qualcomm, refuerza una tendencia que se acelera: la entrada de arquitecturas ARM en el corazón del PC corporativo, tradicionalmente dominado por x86. Aunque la promesa de mayor eficiencia energética y autonomía resulta atractiva, el verdadero desafío estará en la compatibilidad de aplicaciones y en la adopción real por parte de los departamentos de TI.

En el segmento de consumo, HP ha actualizado toda la familia OmniBook con estos mismos procesadores y con pantallas OLED, destacando el nuevo OmniBook 3 de 16 pulgadas. La compañía asegura que se trata del portátil de consumo con pantalla OLED y mayor autonomía del mercado, un argumento que conecta con usuarios que combinan trabajo creativo, movilidad y ocio en un único dispositivo. Sin embargo, la extensión de estas capacidades al gran público también plantea interrogantes sobre el valor diferencial de la IA integrada frente a servicios en la nube ya consolidados.
Más allá del PC, HP ha puesto el foco en un elemento históricamente periférico pero omnipresente en la oficina: la impresora. Por primera vez, la compañía integra Microsoft Copilot directamente en dispositivos de impresión de oficina. La funcionalidad permite resumir documentos, traducirlos o clasificarlos desde el propio equipo, sin pasar por el ordenador. La iniciativa sugiere un cambio de enfoque, convertir el hardware tradicional en un nodo inteligente dentro del flujo de trabajo documental. Al mismo tiempo, abre un debate sobre seguridad y gobernanza del dato cuando la IA se distribuye por múltiples puntos físicos de la infraestructura.
Ese énfasis en la gestión se refuerza con las novedades de la Workforce Experience Platform (WXP). HP ha incorporado capacidades de recuperación a nivel de firmware que permiten a los equipos de TI resolver incidencias críticas incluso cuando un dispositivo no arranca. En un contexto de trabajo distribuido, donde el acceso físico al equipo del empleado no siempre es posible, este tipo de herramientas adquiere un peso estratégico. La automatización de la gestión, sin embargo, convive con una creciente complejidad técnica que exige nuevas competencias dentro de los propios departamentos de sistemas.
El anuncio que más se aleja del ámbito estrictamente laboral, pero que revela una estrategia de marca a largo plazo, es la unificación de OMEN y HyperX bajo una única enseña, HyperX. El lanzamiento del portátil HyperX OMEN MAX 16, descrito por la compañía como el más potente del mercado con refrigeración completamente interna, apunta a un público gamer y creador que demanda altas prestaciones y personalización mediante IA. Aunque este segmento no es el núcleo del discurso sobre el futuro del trabajo, sí refleja cómo las tecnologías de alto rendimiento acaban filtrándose hacia el entorno profesional, especialmente en áreas como el diseño, la simulación o el desarrollo de software.
En paralelo al producto, HP ha querido subrayar una dimensión menos visible pero cada vez más relevante: la trazabilidad y la sostenibilidad. Con HP Digital Passport, los usuarios pueden consultar el origen de su dispositivo, sus características específicas y su impacto ambiental. La iniciativa se apoya en un hito que la empresa destaca como estructural: desde 2019 ha incorporado más de cinco mil millones de libras de materiales reutilizados, reciclados o renovables en productos y embalajes. En un mercado donde la sostenibilidad empieza a influir en decisiones de compra corporativas y en procesos de licitación pública, estos datos adquieren un valor que trasciende la comunicación.
El enfoque social se completa con el relanzamiento del Future of Work Accelerator en 2026. Tras operar en 13 países y colaborar con 35 organizaciones desde 2022, el programa vuelve a Estados Unidos y se abre por primera vez a empresas con ánimo de lucro, con la IA y el futuro del trabajo como ejes. La combinación de financiación, hardware y mentoría sugiere un intento de crear ecosistemas locales de adopción tecnológica, aunque queda por ver cómo se medirá su impacto a largo plazo y su escalabilidad.
En conjunto, los anuncios de HP en CES 2026 dibujan una visión coherente: la tecnología como palanca para reconciliar productividad y experiencia humana. Sin embargo, también dejan abiertas varias incógnitas. La primera tiene que ver con la adopción real de la IA en el puesto de trabajo, más allá del entusiasmo inicial. La segunda, con la capacidad de las organizaciones para gestionar un entorno cada vez más distribuido, inteligente y dependiente del software. Y la tercera, quizá la más compleja, con la traducción de ese discurso de bienestar en métricas económicas que convenzan a los decisores.
El futuro del trabajo que plantea HP no se presenta como una ruptura radical, sino como una suma de ajustes tecnológicos, organizativos y culturales. La cuestión es si esa suma será suficiente para cerrar la brecha de compromiso que la propia compañía identifica, o si el desafío exige transformaciones más profundas en la forma de medir y organizar el trabajo.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
