En la edición de CES 2026, HP ha presentado el Eliteboard G1a, un dispositivo que condensa todos los componentes esenciales de un ordenador de sobremesa en el interior de un teclado. El concepto no es completamente nuevo —el Raspberry Pi 500 ya propuso una idea similar—, pero la propuesta de HP apunta a un segmento profesional más amplio y con mayores exigencias de rendimiento.
El Eliteboard G1a incorpora un procesador AMD Ryzen AI de la serie 300, con opciones que van desde el Ryzen AI 5 350 hasta el Ryzen AI 7 370 Pro. A esto se suman hasta 64 GB de memoria DDR5, almacenamiento SSD de hasta 2 TB, altavoces estéreo, ventilador, batería de 35 Wh y una gama de puertos que incluye USB4. Todo ello en un teclado de 726 gramos y 2 mm de recorrido de tecla.

Según The Verge, que ha tenido acceso anticipado al dispositivo, el teclado puede conectarse a uno o dos monitores 4K mediante conexión en cadena, y se acompaña de un ratón Bluetooth ya emparejado. La versión con cable fijo incluye un puerto USB4 adicional, mientras que la variante con cable desmontable se orienta a usuarios más familiarizados con teclados mecánicos.
Aunque HP no ha revelado aún el precio final —previsto para marzo de 2026—, el Eliteboard G1a se perfila como una solución compacta para entornos corporativos donde el espacio y la movilidad son factores clave. La posibilidad de incluir sensor de huellas y batería reemplazable refuerza ese enfoque, aunque su autonomía estimada de 3,5 horas limita su uso lejos de una fuente de alimentación estable.
La comparación con el Raspberry Pi 500 resulta inevitable, aunque las diferencias son sustanciales. Mientras el Pi está orientado a la educación y la experimentación, el Eliteboard apunta a tareas de productividad con un sistema operativo completo y especificaciones propias de un PC de oficina. Sin embargo, su teclado de membrana sin estructura mecánica podría no convencer a quienes priorizan la experiencia de escritura.
El concepto recuerda a los primeros intentos de integrar ordenadores en formatos no convencionales, como los netbooks o los sticks HDMI con Windows. Pero en este caso, HP parece haber encontrado un equilibrio entre diseño compacto y prestaciones técnicas, sin sacrificar del todo la capacidad de ampliación: las ranuras SODIMM permiten actualizar la memoria, algo poco habitual en dispositivos de este tamaño.
El lanzamiento del Eliteboard también coincide con una creciente atención hacia los dispositivos de escritorio modulares o integrados, impulsada por la necesidad de reducir el consumo energético y simplificar la gestión de hardware en entornos corporativos. Aunque no se trata de un equipo destinado a tareas exigentes como edición de vídeo o desarrollo de software avanzado, sí podría cubrir con solvencia las necesidades de usuarios que trabajan con aplicaciones ofimáticas, navegación web y herramientas colaborativas.
La incógnita principal sigue siendo el precio. Si HP logra posicionarlo por debajo del coste de un mini PC más teclado y periféricos, podría encontrar un nicho en empresas que buscan reducir el número de dispositivos por puesto de trabajo. En cambio, si el precio se acerca al de un portátil de gama media, su propuesta de valor podría diluirse.
Más allá del producto en sí, el Eliteboard G1a plantea una pregunta interesante: ¿hasta qué punto es viable repensar el formato del ordenador de sobremesa tradicional? En un momento en que las oficinas híbridas y los espacios compartidos ganan terreno, dispositivos como este podrían ofrecer una alternativa funcional y discreta, aunque con limitaciones evidentes en términos de ergonomía y potencia.
El teclado-ordenador de HP estará disponible a partir de marzo de 2026, aunque la compañía ha señalado que los precios se comunicarán más cerca de la fecha de lanzamiento.
