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Kyndryl despliega un sistema de recuperación automatizada para infraestructuras críticas en entornos multicloud

Kyndryl despliega un sistema de recuperación automatizada para infraestructuras críticas en entornos multicloud

  • Kyndryl lanza un servicio de recuperación inteligente con IA para acelerar la restauración de sistemas críticos y facilitar el cumplimiento de normativas como DORA.
Gestión inteligente de sistemas

El sector tecnológico español enfrenta una paradoja operativa donde la digitalización acelerada ha multiplicado los puntos de fallo potencial mientras las ventanas de recuperación exigidas por los reguladores se estrechan. En este escenario, la capacidad de una organización para restaurar sus servicios tras un incidente no depende ya solo de la existencia de copias de seguridad, sino de la orquestación inteligente de las mismas en entornos de nube híbrida.

La gestión de estas crisis suele colapsar por la intervención manual y la falta de visibilidad unificada, un problema que Kyndryl, según informa la propia compañía, busca mitigar con el lanzamiento de su Kyndryl Intelligent Recovery Service (KIRS).

Esta solución se integra de forma nativa en Kyndryl Bridge, su plataforma de servicios gestionados por inteligencia artificial, con un objetivo que trasciende el simple respaldo de datos. Lo que se plantea es una automatización de los flujos de recuperación a gran escala, un movimiento que responde a la necesidad de las grandes empresas de reducir el error humano durante los procesos de restauración de sistemas de misión crítica.

La arquitectura de KIRS permite que la supervisión proactiva detecte brechas de resiliencia antes de que ocurra un desastre, lo que introduce un matiz analítico relevante: la transición de una postura reactiva a una capacidad de anticipación operativa basada en datos en tiempo real.

El reto de la resiliencia en entornos híbridos y multicloud

La complejidad de las infraestructuras actuales, donde conviven aplicaciones en contenedores, bases de datos locales y cargas de trabajo en múltiples nubes públicas, ha invalidado los planes de recuperación tradicionales. El nuevo servicio de Kyndryl Intelligent Recovery Service aborda esta fragmentación mediante paneles unificados que centralizan los indicadores de cumplimiento y el progreso de la recuperación. Esta visibilidad es fundamental para los directivos de tecnología en España, quienes operan bajo el escrutinio de normativas europeas cada vez más estrictas en términos de continuidad de negocio.

A diferencia de las herramientas aisladas de backup, la propuesta de KIRS se centra en la restauración de sistemas completos y la orquestación de dependencias. Si bien la tecnología promete acelerar la vuelta a la normalidad, el éxito de estos sistemas depende de la calidad de la planificación previa y de la integración de la IA en los flujos de trabajo existentes. La plataforma permite diseñar estrategias flexibles y adaptadas, lo que resulta crítico para sectores donde un minuto de inactividad tiene costes reputacionales y financieros directos, como el bancario o el energético.

Impacto sectorial y especialización de la respuesta

La aplicación de esta inteligencia de recuperación varía significativamente según la vertical de negocio, evidenciando que la resiliencia no es un producto genérico. En el sector retail, por ejemplo, el enfoque se desplaza hacia la protección de los puntos de venta y la gestión de inventarios, donde la interrupción del flujo de datos puede paralizar la cadena de suministro en cuestión de horas. Aquí, la visibilidad en tiempo real que ofrece KIRS actúa como un seguro frente a la pérdida de ingresos inmediata durante picos de demanda.

Por otro lado, en el ámbito de la sanidad, las prioridades cambian hacia la continuidad asistencial. Los hospitales gestionan miles de cargas de trabajo que deben cumplir con objetivos de tiempo de recuperación (RTO) extremadamente exigentes. En este contexto, la automatización que aporta Kyndryl Intelligent Recovery Service reduce el trabajo manual de los equipos de TI, permitiendo que los recursos técnicos se centren en la integridad de los datos del paciente en lugar de en la ejecución de scripts de recuperación. Sin embargo, la implementación en entornos sanitarios suele enfrentar el desafío de sistemas heredados que no siempre son compatibles con las últimas innovaciones en nube, una tensión que las organizaciones deben resolver mediante una modernización selectiva.

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Regulación y cumplimiento: el factor DORA y NIS2

Para los servicios financieros y las empresas de energía en España, la adopción de herramientas como KIRS no es solo una decisión de eficiencia técnica, sino un imperativo de cumplimiento. La entrada en vigor de marcos regulatorios como DORA (Digital Operational Resilience Act) obliga a las entidades financieras a demostrar una capacidad de respuesta probada y auditable. La solución de Kyndryl facilita esta tarea al proporcionar informes de cumplimiento continuo y visibilidad sobre el estado de los sistemas, simplificando las tareas de gobierno y supervisión ante los reguladores.

En el sector de la industria y la energía, el despliegue de tecnologías operacionales (OT) e Internet de las cosas (IoT) ha expandido la superficie de ataque. La recuperación de estas plataformas distribuidas requiere una coordinación que los métodos manuales ya no pueden garantizar. Al respaldar la recuperación de entornos OT, KIRS ayuda a minimizar las interrupciones en la producción, aunque la convergencia entre el mundo IT y el OT sigue planteando retos de seguridad que requieren una vigilancia constante más allá de las herramientas de software.

Una deriva hacia la autonomía operativa

El lanzamiento de Kyndryl Intelligent Recovery Service marca un hito en la evolución de los servicios gestionados, donde la IA ya no es un complemento, sino el motor de la operatividad. La capacidad de detectar brechas de resiliencia de forma proactiva sugiere un futuro donde las infraestructuras podrían, en teoría, auto-repararse o reconfigurarse ante amenazas inminentes. Sin embargo, esta tendencia hacia la autonomía plantea interrogantes sobre el nivel de control que los responsables de infraestructura mantienen sobre procesos críticos automatizados.

La disyuntiva para los directivos tecnológicos no radica en la necesidad de automatizar, sino en el grado de madurez que sus procesos internos deben alcanzar para convivir con una inteligencia que opera a velocidades ajenas a la supervisión humana convencional. La resiliencia operativa se consolida así como un equilibrio dinámico entre la capacidad técnica de la herramienta y el criterio estratégico de los equipos de seguridad, en un escenario donde la interrupción de servicio ha pasado de ser una posibilidad remota a convertirse en una certeza estadística que debe gestionarse con precisión algorítmica.

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