La inteligencia artificial comienza a abrirse paso entre las micropymes españolas, aunque su adopción real sigue lejos de su potencial percibido. Según el estudio Realidad de la micropyme española: evolución y perspectivas para 2030 , elaborado por Beedigital, el 90% de los pequeños negocios cree que la IA podría mejorar su competitividad. Sin embargo, solo uno de cada tres la ha incorporado efectivamente en áreas como marketing o atención al cliente.
El informe, basado en una muestra representativa de empresas de menos de 10 empleados, revela una paradoja creciente: mientras que casi la mitad de los responsables de estas empresas ya utilizan herramientas de IA generativa en su vida personal —como ChatGPT o Gemini—, su integración en los procesos empresariales sigue siendo limitada. La distancia entre el uso individual y el corporativo no se explica únicamente por la falta de interés. Las barreras más citadas son el presupuesto insuficiente (52%) y la carencia de conocimientos técnicos (46%). A ello se suman preocupaciones éticas (55%) y sobre la privacidad de los datos (50%), que siguen generando incertidumbre.
Aunque la IA generativa ha democratizado el acceso a esta tecnología, su despliegue en el tejido empresarial más pequeño de España no ha sido inmediato. Las micropymes, que representan más del 90% del total de empresas en el país, operan con estructuras reducidas y márgenes ajustados. Esto condiciona su capacidad para experimentar con tecnologías emergentes, incluso cuando reconocen su utilidad. “Las pymes son cada vez más conscientes del potencial de la IA, pero necesitan acompañamiento y soluciones adaptadas a su realidad”, apunta Carmen San Emeterio, directora comercial y de marketing de Beedigital.
La proyección a corto y medio plazo, sin embargo, apunta a un cambio de ritmo. Ocho de cada diez pequeñas empresas planean invertir en IA en los próximos meses, y el 88% prevé hacerlo antes de 2028. Las áreas con mayor intención de adopción son marketing digital, atención al cliente y gestión de ventas. También se identifican oportunidades en funciones operativas como el control de inventario o la automatización de tareas administrativas. En paralelo, seis de cada diez empresarios creen que la IA podría liberar parte del tiempo que hoy dedican a la gestión diaria, una expectativa que conecta con otra realidad: el 40% de los responsables de micropymes trabaja más de 40 horas semanales.
La brecha entre intención y ejecución no es nueva, pero la aparición de soluciones específicas para este segmento empresarial está empezando a reducirla. Beedigital, por ejemplo, ha desarrollado herramientas que permiten a las pymes generar contenidos para su web o redes sociales, gestionar reseñas en Google o automatizar campañas digitales, sin necesidad de contar con un equipo técnico propio. La clave, según la compañía, está en ofrecer una experiencia asistida y comprensible, que no requiera conocimientos previos avanzados.
En contraste con las grandes corporaciones, que suelen disponer de departamentos tecnológicos y presupuestos dedicados a innovación, las micropymes necesitan soluciones empaquetadas, con costes previsibles y resultados tangibles. De ahí que el modelo de Marketing-as-a-Service, que combina automatización con soporte humano, esté ganando tracción entre este tipo de negocios. Beedigital afirma contar con más de 65.000 clientes activos en Europa y Latinoamérica, y colabora con operadoras como Orange, Vodafone y Telefónica para extender sus servicios a otros mercados.
La evolución de la IA en las micropymes no solo depende de la tecnología disponible, sino también del marco regulatorio, la formación digital y la confianza en los proveedores. La percepción de riesgo sigue presente, especialmente en lo relativo a la privacidad y el uso ético de los datos. Aunque estas preocupaciones no han frenado el interés, sí condicionan el ritmo de adopción. El reto para los próximos años será convertir ese interés en uso efectivo, sin que las limitaciones estructurales de las micropymes se conviertan en una barrera insalvable.
El informe de Beedigital no ofrece una hoja de ruta cerrada, pero sí dibuja un escenario en el que la IA se perfila como una herramienta cada vez más presente en el día a día de los pequeños negocios. La cuestión ya no es si la adoptarán, sino cómo y con qué apoyos. En ese proceso, la capacidad de traducir la complejidad tecnológica en soluciones operativas será determinante.
