Tras un año en el que muchas empresas han operado aún en fase de pruebas con tecnologías emergentes, 2026 se perfila como un punto de inflexión hacia una digitalización más estructurada. La consultora tecnológica VASS ha identificado diez tendencias que, según sus analistas, marcarán la evolución del tejido empresarial en los próximos doce meses. La inteligencia artificial agéntica, el blockchain y la conectividad 6G figuran entre los ejes de esta transformación, en un momento en que las organizaciones buscan no solo adoptar tecnología, sino obtener un retorno tangible de ella.
La inteligencia artificial agéntica, una categoría que engloba sistemas capaces de actuar de forma autónoma en tareas complejas, dejará de ser un experimento para integrarse en procesos críticos. Según Gartner, para 2028 al menos un 15% de las tareas laborales se realizarán de forma autónoma. Esta transición no será solo técnica, sino también organizativa: los equipos de datos verán incrementada su productividad gracias a agentes capaces de descubrir, depurar y analizar información sin intervención humana directa.
El despliegue de estas capacidades autónomas obliga a reforzar la gobernanza del dato. Forrester anticipa que en 2026 muchas grandes empresas crearán roles específicos dedicados a esta función. No se trata solo de cumplimiento normativo, sino de garantizar que los modelos de IA operen sobre datos trazables, seguros y éticamente gestionados. La ausencia de una gobernanza sólida puede amplificar riesgos legales y reputacionales, mientras que su presencia permite escalar con mayor confianza.
En paralelo, la automatización industrial vivirá un cambio de paradigma. La robótica colaborativa, impulsada por avances en IA, permitirá que máquinas y humanos trabajen en entornos compartidos, con robots capaces de interpretar lenguaje natural y corregir errores sin intervención externa. Este modelo, más flexible que la automatización tradicional, se verá reforzado por el auge de las microfactorías: instalaciones de producción de menor escala, más cercanas al cliente y adaptables a la demanda.
Los sistemas de pago también evolucionarán, aunque en dos direcciones distintas. En el ámbito B2B, agentes de IA automatizarán flujos financieros, incluyendo negociación y autenticación. En el entorno de consumo, donde la confianza del usuario sigue siendo un factor limitante, la innovación se centrará en seguridad biométrica y pagos directos mediante QR, con el objetivo de reducir intermediarios y minimizar el fraude.
La infraestructura tecnológica, por su parte, se orientará hacia modelos multicloud más dinámicos. Las organizaciones combinarán nubes públicas, privadas, entornos on premise y edge computing para optimizar costes y ganar flexibilidad. Tecnologías como AIOps, IoT o Infrastructure as Code serán esenciales para mantener la resiliencia operativa en este nuevo escenario. Aquí, la escalabilidad no será solo una cuestión de capacidad, sino de adaptabilidad a contextos cambiantes.
La ciberseguridad ampliará su foco más allá de las amenazas tradicionales. Gartner prevé que para 2028 la mitad de las empresas utilizará herramientas específicas contra la desinformación. A esto se suma el desarrollo de la seguridad post-cuántica, que busca anticiparse a los riesgos que plantean los futuros ordenadores cuánticos. El modelo Zero Trust, que parte de la premisa de no confiar en ningún acceso por defecto, se consolidará como estándar en redes corporativas.
El blockchain, tras años de expectativas infladas, empieza a encontrar aplicaciones más tangibles. VASS señala su consolidación en la gestión de activos digitales y los pagos mediante stablecoins o transferencias directas entre cadenas de bloques. Este uso más pragmático desplaza el foco desde la especulación hacia la eficiencia operativa y la trazabilidad.
En cuanto a conectividad, el despliegue progresivo de tecnologías 6G traerá consigo redes más sostenibles y autónomas. La integración de inteligencia artificial en la gestión de red permitirá optimizar recursos y reducir costes, preparando el terreno para aplicaciones críticas que requieren baja latencia y alta fiabilidad.
El marketing digital también se verá afectado por esta evolución tecnológica. La combinación de IA generativa y agéntica permitirá crear experiencias personalizadas en tiempo real, integrando compra, atención y promociones en entornos conversacionales. Más allá de la eficiencia, el objetivo será reforzar la relación con el cliente mediante una interacción más fluida y contextual.
Aunque el informe de VASS traza un horizonte de madurez tecnológica, también deja entrever una tensión latente: la necesidad de equilibrar la adopción de capacidades disruptivas con una inversión sostenida. La presión por obtener resultados medibles puede acelerar ciertos despliegues, pero también obliga a revisar prioridades y capacidades internas. En ese equilibrio, más que en la tecnología en sí, se jugará buena parte del retorno esperado.
