La Comisión Europea ha dado luz verde a la creación de una cartera digital europea para empresas, conocida como business wallet, que marcará un antes y un después en la forma en que las compañías se identifican y operan en el entorno digital. Aunque su implantación obligatoria está prevista para 2027 o 2028, algunas organizaciones en España ya están dando los primeros pasos. Grupo Logalty, como prestador de servicios de confianza cualificado, ha desarrollado una pre-wallet operativa que permite anticiparse al modelo europeo.
Según el paquete normativo Digital Omnibus, presentado en noviembre de 2025, esta iniciativa busca estandarizar la identidad digital empresarial en los 27 Estados miembros. El texto aún debe ser ratificado por el Parlamento Europeo y el Consejo, pero su estructura normativa ya está definida. El objetivo es claro: reducir la carga administrativa, mejorar la interoperabilidad y reforzar la seguridad jurídica en las transacciones digitales.
En España, la adopción temprana está siendo liderada por actores como Grupo Logalty, que ya ofrece tecnologías alineadas con la futura business wallet. Esta pre-wallet permite a las empresas almacenar y compartir atributos verificados, como la identidad jurídica o los poderes de representación, desde un entorno digital seguro. La Comisión Europea ha respaldado estas tecnologías, lo que posiciona a Logalty como uno de los primeros operadores preparados para la transición.
La obligatoriedad del uso de la business wallet afectará a todos los operadores económicos, incluidos autónomos y administraciones públicas. No se trata de una opción, sino de un cambio estructural que vendrá impuesto por reglamento europeo, lo que garantiza su aplicación uniforme en todos los países de la UE. Este enfoque regulatorio elimina la posibilidad de interpretaciones nacionales divergentes y asegura una base común para la identidad digital empresarial.
El impacto económico previsto es significativo. Según estimaciones de la propia Comisión, la digitalización de estos procesos podría suponer un ahorro anual de hasta 150.000 millones de euros, especialmente en sectores donde la burocracia representa un coste elevado. Las pequeñas y medianas empresas, que suelen carecer de recursos para afrontar trámites complejos, serían las principales beneficiarias.
La business wallet no es una simple aplicación. Es un entorno digital desde el que las empresas podrán gestionar su identidad, firmar documentos, recibir notificaciones oficiales y acreditar licencias o certificados. Todo ello con validez legal en los 27 Estados miembros. El acceso se realizará mediante aplicaciones móviles o de escritorio, y cada uso de la información requerirá autorización expresa del titular, reforzando el control sobre los datos compartidos.
El sector bancario ha sido uno de los primeros en adoptar soluciones compatibles con esta arquitectura. La verificación de clientes corporativos, la firma de contratos o la gestión de poderes se simplifican notablemente cuando la identidad digital está estandarizada y respaldada por un prestador de servicios de confianza. Este tipo de integración anticipada permite a las entidades financieras ganar agilidad operativa y reducir riesgos regulatorios.
Los datos que se incluirán en la business wallet estarán limitados a información relevante para la actividad legal de la empresa: inscripción en el registro mercantil, poderes de representación, certificados de cumplimiento normativo o autorizaciones administrativas. Su tratamiento estará sujeto a los estándares europeos de seguridad y privacidad, bajo la supervisión de los prestadores cualificados autorizados por el reglamento eIDAS2.
La interoperabilidad será uno de los pilares del sistema. Las empresas podrán utilizar su cartera digital para operar en cualquier país de la UE sin necesidad de duplicar trámites o traducir documentación. Esto facilitará la expansión internacional, la participación en licitaciones públicas transfronterizas y la comunicación con autoridades fiscales o regulatorias de otros Estados miembros.
En contraste con los sistemas actuales, que dependen de múltiples plataformas y documentos físicos o escaneados, la business wallet centraliza la gestión de la identidad empresarial en un único punto de acceso. Esto no solo reduce costes, sino que mejora la trazabilidad, la auditabilidad y la protección frente a fraudes.
La figura del prestador de servicios de confianza cualificado será clave en este nuevo ecosistema. Solo estos operadores podrán emitir y gestionar las carteras digitales, garantizando que la información contenida tenga plena validez jurídica. En España, Grupo Logalty ya cumple con estos requisitos y ha comenzado a ofrecer soluciones que permiten a las empresas familiarizarse con el modelo antes de su entrada en vigor.
El calendario europeo marca 2027-2028 como horizonte para la implantación obligatoria, pero la experiencia de otras transiciones digitales sugiere que las compañías que se anticipen tendrán una ventaja competitiva. La posibilidad de reducir trámites, automatizar procesos y operar con mayor seguridad jurídica no es menor, especialmente en un entorno cada vez más regulado y exigente.
Aunque aún quedan pasos formales por completar, el marco regulatorio ya está en marcha. La business wallet no es una promesa futura, sino una infraestructura en construcción que transformará la relación entre empresas, administraciones y servicios digitales en Europa. En este proceso, la preparación temprana puede marcar la diferencia entre adaptarse o quedarse atrás.
