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España instala en Barcelona un ordenador cuántico clave para la soberanía tecnológica europea

España instala en Barcelona un ordenador cuántico clave para la soberanía tecnológica europea

  • El ordenador cuántico EuroQCS-Spain refuerza desde Barcelona la autonomía tecnológica europea con desarrollo español e integración en MareNostrum 5.
Ordenador cuántico EuroQCS-Spain

El nuevo ordenador cuántico inaugurado en el Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS) sitúa a España en una posición poco habitual dentro de la carrera europea por controlar infraestructuras críticas de computación avanzada. EuroQCS-Spain no es solo una máquina más añadida al ecosistema de MareNostrum 5. Su importancia reside en que está instalado en Barcelona, integrado en una de las principales infraestructuras de supercomputación del continente y desarrollado con tecnología europea, con un papel central de la empresa catalana Qilimanjaro Quantum Tech.

La instalación incorpora computación cuántica analógica a un entorno que ya contaba con sistemas cuánticos digitales y computación clásica. Esa combinación convierte a MareNostrum 5 en uno de los pocos supercomputadores capaces de operar, bajo una misma plataforma, recursos clásicos, cuánticos digitales y cuánticos analógicos. La derivada estratégica es clara para España: el país no se limita a albergar tecnología importada, sino que participa en su diseño, integración y explotación científica.

Tecnología europea para una infraestructura crítica

El componente más relevante desde el punto de vista industrial es el origen de la tecnología. Según la información del BSC, el diseño del chip y el software necesario para su uso han sido desarrollados íntegramente por Qilimanjaro Quantum Tech, en colaboración con Do IT Now, mientras que la fabricación física del chip se ha realizado en Gotemburgo, Suecia. Esa cadena sitúa el proyecto dentro de un perímetro europeo, con capacidades repartidas entre España y otros nodos tecnológicos del continente.

El matiz importa. En computación cuántica, la dependencia tecnológica no se limita al hardware visible. También afecta al control del software, la propiedad del conocimiento, la capacidad de integración con supercomputación y la disponibilidad de talento capaz de operar estos sistemas. La Comisión Europea y EuroHPC llevan años asociando la computación avanzada con autonomía estratégica, competitividad industrial y seguridad. EuroQCS-Spain encaja en esa línea, aunque todavía se mueve en una fase donde la investigación y la experimentación pesan más que la explotación comercial inmediata.

El proyecto cuenta con una inversión total de 9,8 millones de euros, cofinanciada por la Comisión Europea y el Gobierno de España a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. Del total, 8,5 millones se destinan a la instalación de las máquinas, con financiación compartida entre EuroHPC y el Ejecutivo español, además de una contribución de Portugal.

El ordenador cuántico amplía MareNostrum Ona

EuroQCS-Spain se integra en MareNostrum Ona, la partición cuántica de MareNostrum 5. Hasta ahora, el BSC ya disponía de infraestructura cuántica digital instalada en el marco de Quantum Spain. La nueva máquina introduce una aproximación analógica basada en qubits superconductores de tipo fluxonium, frente a los transmon utilizados en los sistemas digitales anteriores.

La diferencia no es menor para investigadores y empresas. Los sistemas digitales procesan operaciones mediante pasos discretos, mientras que los analógicos permiten una modulación continua. En términos prácticos, el BSC señala que esta tecnología puede resultar especialmente útil para problemas de optimización, aprendizaje automático cuántico y entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. En contraste, los sistemas digitales siguen siendo más adecuados para determinados problemas matemáticos, criptografía o algoritmos de búsqueda.

La coexistencia de ambos enfoques reduce el riesgo de apostar por una única ruta tecnológica. La computación cuántica todavía no ha resuelto sus principales límites de escalabilidad, corrección de errores y madurez de aplicaciones. Pese a ello, disponer de varias arquitecturas dentro de un mismo entorno de supercomputación permite comparar resultados, entrenar talento y detectar casos de uso con mayor proximidad a la industria.

Marta P. Estarellas, CEO de Qilimanjaro Quantum Tech, situó la instalación en esa misma lectura: «Con esta instalación, el BSC se convierte en uno de los pocos lugares del mundo donde la computación cuántica analógica, la computación cuántica digital y la supercomputación clásica operan juntas como un único recurso». A su juicio, ese tipo de entorno es el que necesita ahora el sector para avanzar «de la promesa a la contribución práctica».

Marta P. Estarellas, CEO de Qilimanjaro Quantum Tech
Marta P. Estarellas, CEO de Qilimanjaro Quantum Tech

Barcelona gana peso en la red cuántica europea

La ubicación del sistema también tiene valor simbólico y operativo. La instalación se ha realizado en la renovada capilla de Torre Girona, el espacio donde el BSC albergó las primeras versiones de MareNostrum y que ahora concentra parte de la infraestructura cuántica asociada a MareNostrum Ona. La imagen de tres ordenadores cuánticos dentro de un antiguo edificio religioso puede atraer titulares, aunque el fondo es más estructural: Barcelona consolida una posición visible dentro de la red europea de supercomputación y computación cuántica.

EuroHPC ha adquirido hasta ahora seis ordenadores cuánticos distribuidos por Europa. Varios de ellos ya han sido inaugurados en países como Polonia, Chequia, Alemania y Francia. La incorporación española añade una arquitectura analógica complementaria y refuerza la idea de una red europea federada, no concentrada en un único país o proveedor.

Para el tejido empresarial español, el punto relevante será el acceso. El nuevo sistema estará disponible para investigadores, industria y administraciones públicas a través de convocatorias europeas y de la Red Española de Supercomputación. Esa apertura puede facilitar pruebas en logística, redes energéticas, modelización financiera, materiales, química computacional e inteligencia artificial, áreas donde la ventaja cuántica aún debe demostrarse con casos concretos y medibles.

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La infraestructura cuántica del BSC ya había concedido 4.200 horas de computación desde su inauguración en febrero de 2025, a través de dos convocatorias oficiales de la RES, con 53 proyectos de investigación ejecutados hasta la fecha. Esa actividad aporta una primera base de uso real, aunque el salto hacia aplicaciones empresariales dependerá de la capacidad de traducir experimentos científicos en resultados operativos.

MareNoastrum-Ona
MareNoastrum-Ona

Soberanía tecnológica con retos industriales

El discurso de soberanía tecnológica suele apoyarse en grandes infraestructuras, pero su efecto económico depende de una cadena más amplia. Hace falta hardware, sí. También software, formación, estándares de acceso, soporte técnico, financiación sostenida y empresas capaces de formular problemas compatibles con este tipo de computación. Sin esa capa intermedia, el riesgo es que la infraestructura quede limitada a proyectos de investigación avanzados, valiosos pero alejados de la adopción industrial.

Qilimanjaro Quantum Tech, fundada en Barcelona en 2019, trabaja en sistemas cuánticos analógicos basados en fluxoniums y en una estrategia que combina acceso remoto mediante plataformas de computación como servicio con instalaciones locales para centros de supercomputación e instituciones de investigación. La compañía se sitúa así en una posición sensible: proveedor tecnológico, actor del ecosistema español y pieza dentro de una arquitectura europea que pretende reducir dependencias externas.

La elección de una tecnología europea añade otra lectura. En un mercado dominado por grandes grupos estadounidenses y asiáticos, la capacidad de instalar en España un sistema cuántico diseñado localmente y conectado a EuroHPC ofrece una señal industrial relevante. No implica independencia completa, ni garantiza liderazgo comercial. Sí indica que Europa mantiene capacidad para construir piezas críticas de su propia infraestructura científica y digital.

Para los directivos tecnológicos, la noticia no cambia de inmediato las prioridades de inversión en computación empresarial. La mayoría de compañías seguirá trabajando con nubes públicas, inteligencia artificial generativa, arquitecturas híbridas y optimización de datos. Sin embargo, abre una vía para que sectores intensivos en cálculo exploren, desde España, tecnologías que podrían alterar en los próximos años la simulación de materiales, la planificación logística o ciertos modelos de optimización.

El valor de EuroQCS-Spain dependerá menos de su inauguración que de su uso continuado. La máquina está en España, se apoya en tecnología europea y se integra en una infraestructura pública de referencia. El siguiente tramo será menos visible: convertir horas de computación cuántica en proyectos capaces de justificar recursos, talento y decisiones de negocio dentro de organizaciones que todavía miran esta tecnología con prudencia.

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