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Las Rozas moderniza sus CPD con Nutanix hiperconvergente

Las Rozas moderniza sus CPD con Nutanix hiperconvergente

  • El Ayuntamiento de Las Rozas moderniza sus CPD con Nutanix hiperconvergente y Metro Availability, con dos clústeres activo-activo para resiliencia y continuidad.
Ayuntamiento de Las Rozas

El Ayuntamiento de Las Rozas ha iniciado una renovación de sus Centros de Procesamiento de Datos (CPD) con tecnología de Nutanix para actualizar su infraestructura TI, reforzar la resiliencia y dejar margen a proyectos futuros ligados a inteligencia artificial, entornos híbridos y mayores exigencias de seguridad. La decisión llega en un momento en el que la continuidad de los servicios digitales municipales se ha convertido en una condición operativa, más que en un objetivo aspiracional, para administraciones que atienden a poblaciones cercanas a los 100.000 habitantes.

El anuncio sitúa el proyecto como una modernización orientada a absorber nuevas cargas de trabajo y a acompañar la evolución de la estrategia tecnológica del consistorio. La infraestructura, en la práctica, actúa como capa de soporte de trámites y aplicaciones que los ciudadanos usan a diario, y cualquier degradación se traduce en fricción directa en la relación con la administración. En ese marco, la disponibilidad deja de ser un indicador interno y pasa a tener impacto visible.

Las Rozas describe su punto de partida como una necesidad de ampliación y actualización de CPD ante la entrada de nuevas cargas y el crecimiento de la demanda. Ese tipo de presión suele tensionar arquitecturas tradicionales, especialmente cuando computación, almacenamiento y red se gestionan como dominios separados, con herramientas distintas y dependencias difíciles de trazar. El Ayuntamiento buscaba una base más preparada para el futuro, pero el detonante inmediato es más prosaico: sostener el servicio sin que el aumento de complejidad se convierta en un coste operativo permanente.

La tecnología elegida se apoya en un enfoque hiperconvergente y definido por software. En términos prácticos, la hiperconvergencia agrupa en una misma plataforma la capacidad de cómputo, el almacenamiento y la virtualización, y lo hace con una capa de gestión unificada. El interés de este modelo, cuando se aplica a CPD municipales, suele estar menos en la promesa de “modernidad” y más en la reducción de piezas y de puntos de fallo, además de una administración más homogénea. El Ayuntamiento señala que le atrajeron la simplicidad de gestión y la eliminación de la complejidad asociada a sistemas en silos.

El despliegue se ha realizado en dos clústeres configurados en modo activo-activo mediante Nutanix Metro Availability. La idea de activo-activo, en este contexto, es que ambos CPD pueden operar de forma simultánea y sostener el servicio incluso si uno de ellos cae. No se trata solo de tener una copia de respaldo, sino de mantener la operación en paralelo para que el fallo de un sitio no obligue a una conmutación lenta o a una recuperación manual. El comunicado afirma que la arquitectura ofrece recuperación ante desastres con RTO y RPO cero, es decir, sin tiempo objetivo de recuperación y sin punto objetivo de recuperación, lo que equivale a no perder datos y a evitar interrupciones perceptibles.

Ese tipo de objetivos, aunque deseables, suelen depender de cómo se definan las cargas de trabajo, de la disciplina operativa y de la consistencia de la configuración. Aun así, el diseño activo-activo reduce el riesgo de que un incidente físico o lógico en un CPD se convierta en una caída prolongada del servicio. Para una administración local, donde conviven aplicaciones internas, portales de atención al ciudadano y sistemas de gestión, la continuidad no es un lujo: es una condición para que el canal digital no se convierta en un punto débil.

El Ayuntamiento vincula el proyecto a una mejora de la resiliencia y a una administración más sencilla. En la práctica, la simplificación suele traducirse en menos tiempo dedicado a tareas repetitivas de operación, monitorización y aprovisionamiento. La plataforma centralizada ha reducido “de forma muy significativa” los tiempos dedicados a la operación diaria, liberando recursos del equipo de TI para iniciativas de mayor valor. No se aportan cifras, pero el argumento encaja con uno de los efectos habituales de consolidar herramientas y automatizar parte del ciclo de vida de la infraestructura.

También se menciona una optimización de costes y una mejora en eficiencia energética derivadas de la consolidación. En entornos públicos, el coste no se limita al CAPEX inicial, también pesa el OPEX asociado a mantenimiento, soporte, consumo y horas de operación. La eficiencia energética, además, ha pasado a ser un criterio de gestión con implicaciones presupuestarias y reputacionales, aunque el comunicado no detalla métricas ni comparativas previas. Lo relevante aquí es que el proyecto se presenta como una racionalización del CPD, no como una expansión sin control.

Desde la perspectiva del ciudadano, el Ayuntamiento vincula la modernización a servicios más estables, disponibles y seguros. Esa promesa suele medirse en la práctica por la reducción de incidencias, la mejora de tiempos de respuesta y la capacidad de mantener trámites y servicios en ventanas de alta demanda. La resiliencia, cuando está bien implementada, se nota precisamente por su ausencia: menos interrupciones, menos caídas y menos degradación en momentos críticos.

El proyecto también introduce un elemento de hoja de ruta: preparar el entorno para automatización e inteligencia artificial. En administraciones locales, la IA suele aparecer primero en forma de automatización de procesos, clasificación de solicitudes, asistencia al empleado público o atención al ciudadano, más que como proyectos de investigación. Sin embargo, esos casos de uso suelen exigir datos disponibles, plataformas estables y controles de seguridad consistentes. La infraestructura, por tanto, no “garantiza” la adopción de IA, pero sí condiciona su viabilidad operativa, especialmente si se pretende desplegar cargas nuevas sin comprometer servicios existentes.

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En materia de seguridad, el texto habla de “mayores exigencias” y de un entorno “seguro y preparado para crecer”. Aunque no se detallan controles concretos, el énfasis en resiliencia y continuidad suele ir acompañado de políticas de segmentación, gestión de identidades, copias consistentes y procedimientos de recuperación probados. En el sector público, además, la seguridad no se limita a evitar intrusiones: incluye mantener la disponibilidad ante incidentes y reducir el impacto de errores operativos. La arquitectura activo-activo, en ese sentido, actúa como una capa adicional de mitigación ante fallos, aunque no sustituye a una estrategia integral.

Mayte Cuesta, responsable TIC y de seguridad del Ayuntamiento de Las Rozas, enmarca el proyecto en tres ejes: simplificación, resiliencia y preparación para iniciativas estratégicas. “La modernización de nuestra infraestructura con Nutanix nos ha permitido simplificar la gestión, ganar resiliencia y preparar el entorno para futuros proyectos estratégicos. Ahora contamos con una plataforma flexible, segura y preparada para crecer al ritmo de las necesidades del Ayuntamiento”, afirma.

Desde Nutanix, Jorge Vázquez, director general de Nutanix Iberia, sitúa el caso como una referencia para servicios esenciales y sector público, con foco en robustez, agilidad, simplicidad y eficiencia. “La confianza depositada por el Ayuntamiento de las Rozas en nosotros es un claro ejemplo del valor que nuestra tecnología puede aportar a sectores públicos y servicios esenciales: robustez, agilidad, simplicidad y eficiencia”, señala.

El movimiento de Las Rozas se entiende mejor si se observa la presión creciente sobre los CPD municipales: más trámites digitales, más dependencia de aplicaciones internas y más expectativas de disponibilidad. A eso se suma la necesidad de absorber nuevas cargas sin multiplicar herramientas y sin aumentar la fragilidad del conjunto. La hiperconvergencia aparece aquí como una respuesta a esa tensión, aunque su éxito depende de la gobernanza técnica y de la capacidad del equipo para estandarizar operaciones.

Queda abierta una cuestión práctica: cómo evolucionará el uso de esta base tecnológica cuando lleguen proyectos de IA o automatización que, por su naturaleza, tienden a introducir nuevas dependencias, nuevos flujos de datos y, a menudo, nuevas exigencias de auditoría y seguridad. La infraestructura puede facilitar el camino, pero el reto real suele estar en el aterrizaje: qué cargas se priorizan, cómo se integran con los sistemas existentes y qué nivel de continuidad se exige cuando lo “experimental” empieza a convertirse en servicio.

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