Softtek reorganiza su cúpula directiva con un movimiento que, más que un relevo, formaliza una separación de funciones que muchas multinacionales tecnológicas han ido adoptando para ganar foco operativo. La compañía ha anunciado el nombramiento de David Jiménez como CEO Global (Director General), con efecto a partir del 1 de octubre de 2026, mientras que Blanca Treviño, hasta ahora Presidenta y CEO durante 26 años, pasará a ser Presidenta Ejecutiva y mantendrá la Presidencia del Consejo de Administración.
El anuncio detalla que la decisión se tomó tras un proceso formal liderado por el Comité Ejecutivo, con el acompañamiento de Russell Reynolds Associates, firma especializada en sucesión ejecutiva, y con aprobación posterior del Consejo de Administración. En términos de gobierno corporativo, el mensaje es claro: Softtek quiere distinguir con más nitidez entre la supervisión, la definición estratégica y la ejecución diaria.
La nueva estructura parte de una premisa que la empresa explicita sin rodeos: cada rol requiere “dedicación y enfoque plenos”. En la práctica, la Presidencia del Consejo queda asociada a la función de gobierno corporativo y protección del patrimonio de los accionistas, mientras que la Presidencia Ejecutiva se orienta a la visión y la estrategia de largo plazo, además de mantener una presencia activa en las relaciones institucionales. El CEO Global, por su parte, asume la responsabilidad de ejecutar la estrategia, dirigir la operación y responder por los resultados del día a día.
Este reparto de responsabilidades introduce un matiz relevante para clientes y socios: la interlocución estratégica y la institucional quedan ancladas en la figura de Treviño, mientras que la toma de decisiones operativas y la rendición de cuentas sobre desempeño se concentran en Jiménez. Aunque el comunicado no entra en detalles sobre cambios en el comité de dirección o en la estructura regional, el propio diseño sugiere una intención de reducir fricciones internas típicas cuando una misma figura acumula la presidencia del consejo y la dirección ejecutiva.

El perfil elegido para la dirección general combina recorrido interno y exposición a áreas distintas del negocio. David Jiménez se incorporó a Softtek hace 15 años y comenzó en finanzas, reportando al CFO y liderando el área de Fusiones y Adquisiciones (M&A). Ese punto de partida suele implicar una visión transversal de cartera, prioridades de inversión y disciplina de integración, aunque el comunicado no especifica operaciones concretas. Posteriormente, Jiménez pasó a dirigir equipos comerciales en el mercado mexicano y, en los últimos cinco años, ha sido Managing Director de la unidad de negocio de Bienes de Consumo (CPG).
La secuencia, finanzas, M&A, comercial y dirección de unidad, dibuja un itinerario orientado a ejecución y crecimiento, con exposición a decisiones de asignación de capital y a la presión de resultados en verticales concretos. En contraste con nombramientos externos que buscan un giro rápido, Softtek opta por una figura formada dentro de la organización, con conocimiento de cultura y de dinámicas internas. Eso puede acelerar la continuidad operativa, aunque también reduce el efecto “reset” que a veces se persigue cuando se busca un cambio de rumbo.
En el comunicado, Softtek enmarca el relevo en un entorno “marcado por la inteligencia artificial y la transformación digital”. La compañía sostiene que la trayectoria de Jiménez combina “un conocimiento integral de la organización” con una visión de evolución para mantener ventaja competitiva. La referencia a la IA no aparece como un simple adorno: se conecta con una idea de eficiencia y entrega de resultados que la empresa subraya en su posicionamiento.

Blanca Treviño, que seguirá como Presidenta del Consejo, sitúa el cambio en una narrativa de continuidad cultural y de construcción colectiva. “Softtek es resultado del esfuerzo de miles de personas. Talento que en su conjunto nos ha enseñado a anticiparnos, no sólo adaptarnos. David ha sido parte de este colectivo durante 15 años, y sabe lo que esto significa. Tiene la experiencia para gestionar, el talento para construir y la sensibilidad para liderar. Por mi parte, continuaré contribuyendo a este esfuerzo desde un rol más enfocado”, afirma.
La formulación es significativa por lo que enfatiza y por lo que deja fuera. Se insiste en la cultura y en la anticipación, pero no se mencionan objetivos financieros, metas de crecimiento o prioridades geográficas. En un anuncio de sucesión, esa ausencia puede ser deliberada: la empresa parece querer evitar que el relevo se interprete como reacción a un problema coyuntural. Aun así, el hecho de separar roles suele responder a tensiones reales de escala, complejidad o necesidad de especialización en la toma de decisiones.
David Jiménez, por su parte, pone el foco en el equilibrio entre creación de valor y preservación cultural. “Es un honor y un privilegio asumir este rol en una empresa con la historia de Softtek. Mi compromiso es seguir creando valor para nuestros clientes, colaboradores, accionistas y socios estratégicos. Al mismo tiempo, cuidar de nuestra gente y de la cultura de Softtek, nuestros activos más valiosos, será siempre mi prioridad”, explica.
En el plano estratégico, Softtek describe una evolución de su propuesta de valor para la “era de la inteligencia artificial” con un énfasis que apunta a cómo se están reconfigurando los servicios tecnológicos. La compañía afirma que prioriza “el impacto en el negocio del cliente por encima del esfuerzo invertido” e integra la IA en flujos de trabajo para acelerar la generación de valor. Esta idea, expresada así, se alinea con una tendencia del mercado: el cliente corporativo está menos dispuesto a pagar por volumen de horas o tamaño de equipo y exige resultados medibles, especialmente cuando la automatización y los copilotos de desarrollo empiezan a alterar la productividad.
Softtek añade un matiz que funciona como declaración de posicionamiento: “la ventaja competitiva no proviene del tamaño del equipo, sino de la efectividad” como socio tecnológico para entregar resultados. En un sector donde durante años el crecimiento se ha asociado a ampliar capacidad y headcount, el mensaje desplaza el foco hacia eficiencia, integración en procesos y retorno. Aunque el comunicado no concreta métricas, la formulación sugiere que la empresa quiere ser evaluada por outcomes, no por inputs.
La reorganización también reordena la arquitectura de responsabilidades en un momento en el que la IA, aplicada a ingeniería de software y operaciones, tiende a exigir decisiones rápidas sobre herramientas, gobernanza de datos, seguridad y cambios de proceso. Separar la visión de largo plazo (Presidencia Ejecutiva) de la ejecución diaria (CEO Global) puede facilitar que la estrategia no quede absorbida por la urgencia operativa, aunque el reto habitual es coordinar ambas capas sin duplicidades.
La fecha de efectividad, 1 de octubre de 2026, deja una ventana de transición de varios meses. Ese margen suele utilizarse para traspaso de cartera, alineamiento con líderes regionales y ajuste de mecanismos de reporting, aunque Softtek no detalla el plan. Lo que sí queda definido es el reparto formal de funciones: Treviño seguirá en la cúspide del gobierno corporativo y de la estrategia de largo plazo, mientras Jiménez concentrará la ejecución.
A partir de ahí, la incógnita para el mercado no es tanto el nombre del nuevo CEO Global, que llega con trayectoria interna, como el tipo de decisiones que se tomarán cuando la IA deje de ser un vector de discurso y se convierta en un criterio de inversión, de pricing y de rediseño de servicios. La estructura está dibujada. Falta ver cómo se traduce en prioridades operativas y en señales concretas hacia clientes y socios en los próximos trimestres.
