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NVIDIA consolida su dominio con ingresos récord de 215.000 millones

NVIDIA consolida su dominio con ingresos récord de 215.000 millones

  • Nvidia alcanza una facturación anual de 215.938 millones de dólares impulsada por la IA. El segmento de centros de datos lidera el crecimiento con ingresos récord.
NVIDIA

La velocidad a la que se transforma la infraestructura tecnológica global tiene hoy un nombre propio y una cifra que define la escala del cambio. Nvidia ha cerrado su año fiscal 2026 con unos ingresos totales de 215.938 millones de dólares, lo que supone un crecimiento del 65% respecto al ejercicio anterior. No es solo un balance contable; es el reflejo de un mercado que ha dejado de ver la inteligencia artificial como un experimento para integrarla en el núcleo de su capacidad productiva.

Durante el último trimestre, según los datos facilitados por la compañía, la facturación alcanzó los 68.127 millones de dólares, un incremento del 73% en comparación con el mismo periodo del año pasado. Esta aceleración constante plantea una duda razonable en el sector: hasta qué punto puede mantenerse este ritmo de expansión sin saturar la capacidad de inversión de sus clientes. Sin embargo, los márgenes de beneficio bruto, situados en un sólido 75% trimestral, sugieren que Nvidia mantiene un control casi total sobre la cadena de valor de la computación acelerada.

El centro de datos como motor absoluto

El corazón del negocio de Nvidia ya no está en los ordenadores domésticos, sino en las inmensas naves industriales llenas de servidores que procesan la información del mundo. La división de Centros de Datos generó por sí sola 62.300 millones de dólares en el trimestre, representando más del 90% de los ingresos totales de la empresa. Este segmento ha crecido un 75% interanual, impulsado por lo que Jensen Huang, director ejecutivo de la firma, denomina el «punto de inflexión de la IA agentica».

Este concepto se refiere a una nueva fase donde la tecnología no solo responde preguntas, sino que ejecuta tareas de forma autónoma. Para sostener esta evolución, Nvidia ha presentado la plataforma Rubin, sucesora de la arquitectura Blackwell, que promete reducir diez veces el coste de procesar información. Esta carrera por la eficiencia no es casual; gigantes como Amazon, Google, Microsoft y Oracle ya han reservado su turno para desplegar estos nuevos sistemas, buscando rentabilizar sus masivas inversiones en infraestructura.

Diversificación y nichos de alto valor

Aunque el Centro de Datos acapara los titulares, el resto de las áreas de negocio muestran comportamientos asimétricos que dibujan un mapa de adopción tecnológica más complejo. El segmento de Gaming, origen histórico de la marca, registró unos ingresos de 16.000 millones de dólares en el año, un 41% más. Pese a este crecimiento anual, el último trimestre experimentó una caída del 13% respecto al anterior, una fluctuación que la empresa atribuye a la estabilización del inventario tras la fuerte demanda de la temporada navideña.

Por otro lado, la visualización profesional ha experimentado un despertar notable. Con unos ingresos trimestrales de 1.300 millones de dólares (un 159% más que el año anterior), esta división se beneficia de la necesidad de las empresas de crear modelos visuales de gran escala y flujos de trabajo automatizados. Es aquí donde la arquitectura Blackwell empieza a mostrar su versatilidad fuera del análisis de datos puro, entrando de lleno en el diseño industrial y la ingeniería de precisión.

La frontera de la automoción y la robótica

El sector automotriz y de robótica, aunque todavía representa una fracción pequeña de la facturación total (2.300 millones de dólares anuales), se perfila como la próxima gran frontera estratégica. Nvidia ha logrado que su ecosistema Drive Hyperion sea adoptado por proveedores clave como Bosch, Sony y ZF Group. La reciente colaboración con Mercedes-Benz para introducir asistencia avanzada en el nuevo modelo CLA es un caso de uso práctico de cómo la potencia de cálculo se traslada de los servidores al asfalto.

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Sin embargo, el camino no está exento de matices regulatorios y geopolíticos. En sus proyecciones para el próximo trimestre, Nvidia ha sido clara: no asume ingresos provenientes de China en su división de centros de datos. Esta exclusión subraya las tensiones comerciales y las restricciones de exportación que obligan a la compañía a concentrar sus esfuerzos en otros mercados, como India, donde ha iniciado colaboraciones con grupos como Infosys y Wipro para desarrollar agentes de IA empresariales.

Eficiencia operativa y retribución al accionista

La salud financiera de la compañía le ha permitido devolver 41.100 millones de dólares a sus accionistas durante el último año a través de la recompra de acciones y dividendos. Con una caja y valores negociables que ascienden a 62.556 millones de dólares, la capacidad de maniobra para futuras adquisiciones o investigación y desarrollo parece garantizada. De hecho, la inversión en I+D ha superado los 18.000 millones de dólares en el ejercicio, una cifra necesaria para mantener la cadencia de lanzamientos que exige el mercado.

De cara al primer trimestre del ejercicio fiscal 2027, Nvidia espera que sus ingresos asciendan a los 78.000 millones de dólares. Es una cifra ambiciosa que descansa sobre la premisa de que la demanda de computación seguirá creciendo de forma exponencial. La duda que planea sobre el parqué no es si la tecnología funciona, sino si el mercado puede absorber y convertir en beneficios reales tal volumen de potencia de procesamiento a la velocidad que Nvidia la suministra.

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