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OpenAI sitúa en 50.000 millones su ingreso anualizado

OpenAI sitúa en 50.000 millones su ingreso anualizado

  • Los ingresos de OpenAI rondaban los 50.000 millones de dólares anualizados en septiembre, lejos de los 70.000 millones comunicados anteriormente.
OpenAI - Hernán Rodríguez

Los ingresos de OpenAI se situaban cerca de 50.000 millones de dólares anualizados al cierre de septiembre, unos 20.000 millones por debajo de la cifra que había circulado apenas unas semanas antes entre inversores y medios. La diferencia ha obligado a revisar una de las referencias financieras utilizadas para medir la velocidad de crecimiento del mercado de inteligencia artificial y, sobre todo, la capacidad de sus principales desarrolladores para financiar el fuerte aumento del gasto en infraestructura.

La cifra procede de documentación financiera facilitada a inversores y representa una tasa anualizada, es decir, una extrapolación del ritmo actual de ventas a doce meses. No equivale, por tanto, a los ingresos efectivamente obtenidos por OpenAI durante un ejercicio completo. Reuters confirmó que el dato comunicado para septiembre estaba próximo a los 50.000 millones de dólares, frente a los alrededor de 70.000 millones que se habían manejado anteriormente.

El ajuste tuvo una reacción inmediata en los mercados. NVIDIA cayó un 2,9% en la sesión del jueves 8 de octubre y Oracle perdió un 5,5%, mientras el Nasdaq 100 terminó con un retroceso del 1,4%. La reacción refleja hasta qué punto las cuentas de una empresa que continúa siendo privada se han convertido en una referencia para valorar las inversiones de fabricantes de chips, proveedores de nube y operadores de centros de datos.

Una diferencia de cálculo entre OpenAI y Anthropic

La distancia entre ambas cifras responde principalmente a cómo se contabilizan las ventas realizadas a través de socios tecnológicos. Los inversores habían intentado ajustar las cuentas de OpenAI para compararlas con las de Anthropic, su principal competidor entre los desarrolladores independientes de grandes modelos de IA.

Anthropic incorpora en su tasa anualizada el valor de determinadas ventas efectuadas mediante proveedores de nube como Amazon Web Services y Google Cloud. OpenAI utiliza una medida más próxima a los ingresos que corresponden directamente a la compañía y deja fuera parte de la facturación atribuida a sus socios. Esa diferencia llevó a elaborar una versión «bruta» de los ingresos de OpenAI que elevaba sustancialmente la referencia utilizada por el mercado.

A finales de julio, la nueva documentación sitúa la tasa anualizada de OpenAI cerca de 30.000 millones de dólares. Posteriormente, la compañía comunicó a sus inversores un crecimiento superior al 70% durante el tercer trimestre. Aplicado a la estimación que entonces circulaba, de unos 40.000 millones, ese porcentaje llevó a interpretar que OpenAI se aproximaba ya a los 70.000 millones.

La presentación financiera ofrece ahora una imagen distinta, aunque mantiene un crecimiento elevado. La tasa de ingresos aumentó un 77% durante el tercer trimestre, mientras que el negocio empresarial avanzó un 107%, de acuerdo con los datos compartidos con inversores y posteriormente recogidos por CNBC.

El episodio también expone las limitaciones del «revenue run rate» como indicador. La métrica resulta útil para compañías que crecen rápidamente porque permite extrapolar las ventas recientes, pero depende del periodo elegido y de qué ingresos se incluyan. En empresas privadas sin estados financieros públicos periódicos, dos cifras etiquetadas como ingresos anualizados pueden estar construidas con criterios suficientemente diferentes como para distorsionar las comparaciones.

Los 70.000 millones siguen siendo el objetivo para final de año

La revisión tampoco significa que OpenAI haya abandonado la barrera de los 70.000 millones de dólares. La compañía espera alcanzar o superar esa tasa anualizada al cierre de 2026, impulsada principalmente por el negocio empresarial, según información trasladada a inversores y publicada posteriormente por Bloomberg.

La diferencia es temporal y metodológica: OpenAI estaba cerca de 50.000 millones al finalizar septiembre y prevé llegar a 70.000 millones tres meses después. Esa trayectoria requeriría mantener un crecimiento muy elevado durante el último trimestre y convierte los resultados empresariales en uno de los elementos centrales para comprobar si la expansión de ChatGPT y de las API se traduce en ingresos al ritmo previsto.

La cifra tiene además implicaciones que van más allá de la propia compañía. OpenAI se encuentra entre los mayores compradores previstos de capacidad informática y mantiene compromisos de infraestructura de cientos de miles de millones de dólares. Sus perspectivas de ventas condicionan, por tanto, las expectativas sobre proveedores situados en distintas capas de la cadena, desde semiconductores y redes hasta centros de datos, generación eléctrica y servicios de nube.

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Ese vínculo explica la sensibilidad bursátil ante una métrica que, técnicamente, no representa una caída de ventas. Reuters señalaba esta semana que la concentración de inversión y crecimiento de beneficios alrededor de un grupo reducido de compañías vinculadas a la IA ha aumentado la dependencia del mercado estadounidense respecto a la evolución económica del sector.

Más presión sobre financiación y valoración

Para OpenAI, la cuestión adquiere especial relevancia por sus necesidades de capital. La compañía prevé consumir alrededor de 278.000 millones de dólares de efectivo entre 2026 y 2030 a medida que incrementa la inversión necesaria para entrenar y operar modelos cada vez más costosos.

Al mismo tiempo, mantiene conversaciones para captar al menos 30.000 millones de dólares adicionales en una ronda privada con una valoración objetivo próxima a 1,4 billones de dólares antes de incorporar el nuevo capital. Esa valoración amplifica la importancia de demostrar que el crecimiento de usuarios y uso de sus modelos puede convertirse en una expansión sostenida de ingresos y, con el tiempo, en una estructura económica capaz de soportar sus compromisos de computación.

La compañía también presentó de forma confidencial en junio la documentación para una posible salida a bolsa en Estados Unidos, aunque posteriormente ha desplazado las expectativas de cotización hacia 2027. Una eventual cotización obligaría a aportar un nivel de detalle financiero mucho mayor y facilitaría comparaciones basadas en ingresos reconocidos, márgenes y flujo de caja, en lugar de depender de métricas anualizadas comunicadas de forma privada.

La diferencia descubierta en las últimas semanas deja así una consecuencia concreta para inversores y empresas de la cadena de IA: la demanda de servicios de OpenAI continúa creciendo con rapidez, pero las comparaciones con sus competidores requieren conocer exactamente qué parte de las ventas pertenece al desarrollador del modelo y qué parte corresponde a sus canales de distribución. En una industria que está comprometiendo cantidades históricas de capital antes de que sus principales compañías sean rentables, esa distinción afecta directamente a las valoraciones y a las decisiones de inversión en capacidad tecnológica.

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