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El IoT agrario concentra el 44,8% de la red de UnaBiz

El IoT agrario concentra el 44,8% de la red de UnaBiz

  • La quinta edición del Mapa del IoT analiza 5,4 millones de dispositivos conectados en 2025 y sitúa la monitorización de ganado como el principal caso de uso.
IoT

UnaBiz Spain publicó el 3 de septiembre la quinta edición del Mapa del IoT en España, un análisis de 5.446.308 dispositivos conectados durante 2025 a su propia red. La agricultura y la ganadería concentran el 44,80% de esas conexiones, con la monitorización de ganado como principal aplicación, mientras Cataluña desplaza por primera vez a Madrid al frente de la distribución territorial. La fotografía apunta a un uso intensivo de sensores en el sector primario y a un reparto regional más equilibrado, aunque describe la infraestructura del proveedor y no todo el mercado español del Internet de las Cosas.

La red estudiada está presente en el 80% del territorio nacional. Ese alcance ofrece una muestra amplia de los proyectos gestionados por UnaBiz, pero no equivale a una cobertura del 80% de los dispositivos IoT instalados en España ni permite medir directamente cuántas explotaciones o empresas han adoptado estas tecnologías. Una organización puede operar miles de sensores, mientras otra puede utilizar uno o ninguno, de modo que el número de conexiones refleja sobre todo la escala de los despliegues.

La monitorización de ganado impulsa el peso del campo

La distancia entre el sector primario y el resto de los ámbitos analizados es considerable. Tras el 44,80% correspondiente a agricultura y ganadería aparecen la eficiencia energética, con un 17,11%; la higiene ambiental, con un 16,05%; la seguridad, con un 8,58%; y la logística, con un 8,30%. En conjunto, estas cinco áreas reúnen casi toda la base de dispositivos contabilizada.

El desglose por proyectos ayuda a explicar la posición del campo. La monitorización de ganado representa por sí sola el 34,42% de las conexiones. Estos sistemas permiten mantener un seguimiento remoto de animales mediante sensores y dispositivos conectados, un modelo que puede adquirir gran escala cuando se despliega sobre rebaños completos. La monitorización de cultivos suma otro 7,14%, aunque queda por detrás de otros usos transversales.

El control de la calidad del aire ocupa el segundo lugar entre las aplicaciones, con el 18,67% de los dispositivos. Le siguen la medición del consumo de agua, con un 11,72%, y la monitorización de personas mayores, con un 7,22%. El reparto muestra que la infraestructura IoT analizada se utiliza principalmente para capturar a distancia variables físicas, ambientales o de actividad que requieren observación frecuente y que resultarían más costosas de comprobar de forma manual.

Manuel Álvarez, Managing Director de UnaBiz España, vincula esta distribución con la utilidad operativa de los sensores: «Además, su aplicación en cuestiones como la monitorización del ganado o el control de la calidad del aire resulta crucial para impulsar la innovación en sectores estratégicos y mejorar la eficiencia, la sostenibilidad y la salud de las personas».

El predominio agrario dentro de esta red no implica, sin embargo, que la mayoría de las explotaciones españolas esté digitalizada. Son indicadores distintos. Los datos publicados por Eurostat sobre agricultura de precisión situaban en torno al 18% la proporción de explotaciones de la Unión Europea que utilizaba en 2023 alguna tecnología o práctica de este tipo, entre ellas sensores, satélites o GPS para observar cultivos y suelos. La estadística europea cuenta explotaciones usuarias; UnaBiz cuenta dispositivos conectados a su red. La comparación permite entender por qué un sector puede concentrar millones de conexiones sin que la adopción esté generalizada entre todos sus actores.

Cataluña adelanta a Madrid y se estrecha la brecha regional

La principal novedad territorial es el ascenso de Cataluña, que reúne el 16,57% de los dispositivos y ocupa el primer puesto por primera vez. Madrid queda en segunda posición con el 15,55%, seguida de Andalucía con el 13,10%. Las tres comunidades concentran conjuntamente el 45,2% de las conexiones, un reparto sensiblemente menos centralizado que en la edición anterior, cuando Madrid rozaba por sí sola el 37%.

El cambio se extiende al siguiente grupo de regiones. Castilla y León alcanza una cuota del 7,92%, frente al 3,39% anterior, y queda prácticamente empatada con el País Vasco, que pasa del 5,32% al 7,84%. A continuación aparecen la Comunidad Valenciana, con el 5,93%; Baleares, con el 5,85%; y Castilla-La Mancha, con el 5,23%.

Estas variaciones muestran una redistribución del peso relativo dentro de la red, pero no bastan para determinar el crecimiento absoluto de las instalaciones en cada comunidad. Una caída porcentual puede deberse a que otras regiones incorporaron más dispositivos, sin que necesariamente se hayan retirado conexiones en el territorio que pierde cuota. UnaBiz no aporta en los resultados difundidos el volumen absoluto de la edición anterior para cada comunidad, por lo que la comparación debe leerse como una evolución de participaciones.

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Para Manuel Álvarez, el nuevo reparto constituye una señal de extensión territorial: «Resulta revelador comprobar cómo la implantación del IoT se extiende y tiende a igualarse entre regiones, lo que refleja la madurez que está alcanzando esta tecnología en nuestro país».

Una digitalización condicionada por escala, conectividad y datos

El avance de los sensores agrarios coincide con una política pública orientada a reducir obstáculos para la modernización del campo. El III Plan de Acción de digitalización del sector agroalimentario y del medio rural, vigente para 2024-2026, aborda barreras técnicas, legislativas, económicas y formativas. A ello se suma el Observatorio de la Digitalización del Sector Agroalimentario, ligado al PERTE Agroalimentario y prorrogado para 2025 y 2026 con financiación de fondos Next Generation.

UnaBiz opera como proveedor e integrador de servicios de IoT masivo y es propietaria de Sigfox 0G, tecnología de conectividad orientada a redes de sensores. También trabaja con soluciones celulares y adopta un enfoque de selección entre distintas tecnologías de comunicación. Esa combinación resulta relevante en entornos rurales, donde la duración de las baterías, la cobertura, la frecuencia de transmisión y el coste unitario pueden determinar la viabilidad de desplegar miles de equipos.

Para explotaciones, cooperativas y empresas agroalimentarias, el siguiente paso operativo será integrar esas lecturas con sus sistemas de gestión y convertirlas en decisiones sobre agua, ganado, mantenimiento o alertas ambientales. El volumen de sensores aporta capacidad de observación; el retorno empresarial dependerá de la calidad del dato, de la interoperabilidad entre plataformas y de que cada aviso desencadene una actuación concreta.

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