FuVeX ha suministrado mediante renting drones de largo alcance a la Unidad de Drones de la Unidad Militar de Emergencias (UDRUME), ha formado a sus tripulaciones y ha completado las pruebas de validación. Los sistemas ya están disponibles para apoyar la campaña de incendios forestales de 2026, activa entre el 1 de junio y el 30 de octubre, con imágenes visuales y térmicas en tiempo real durante operaciones diurnas y nocturnas.
La operación incorpora a la UME las aeronaves FuVeX Hexa Mk.2 y FuVeX Hexa Mk2.5, adaptadas a los requisitos de la unidad. El modelo elegido resulta relevante porque las tripulaciones militares operarán directamente los equipos durante las emergencias. FuVeX aporta la plataforma, la adaptación técnica y la formación, mientras que la UME conserva el control operativo y decide cómo integrar la información obtenida en sus procedimientos de mando.
Los drones montan sensores electroópticos y térmicos destinados a identificar puntos calientes, seguir el avance de los frentes y observar áreas de interés para los equipos desplegados. Las imágenes pueden transmitirse desde la aeronave a quienes gestionan la emergencia, lo que amplía el conocimiento disponible cuando la visibilidad es reducida o parte de la aviación convencional limita su actividad.
Una capacidad operada por las propias tripulaciones de la UME
La incorporación encaja en una estructura que va más allá de una prueba puntual. La UDRUME reúne funciones operativas y formativas sobre sistemas no tripulados aéreos, terrestres y acuáticos, con aplicaciones en mando y control, inteligencia, intervención y logística. La formación impartida por FuVeX permite que el conocimiento técnico permanezca dentro de la unidad y que sus equipos puedan desplegar las aeronaves en función de las necesidades de cada intervención.
Carlos Matilla, CEO y cofundador de FuVeX, vincula esta capacidad con la continuidad de la vigilancia cuando otros recursos encuentran mayores restricciones: «En un incendio, disponer de información fiable y actualizada puede ser tan importante como contar con los medios para actuar. Nuestros drones funcionan como los ojos de la UME en el cielo y permiten mantener la observación aérea incluso durante la noche, cuando buena parte de los medios convencionales ve limitada su operación».
La observación nocturna tiene una aplicación concreta en la gestión de incendios. En junio de 2026, la UME ya empleó drones con cámaras térmicas durante vuelos nocturnos para localizar focos calientes y orientar a las unidades terrestres en un incendio en Villanueva de los Castillejos. Los nuevos sistemas añaden a esa práctica una plataforma española de largo alcance preparada para mantener la captura de información durante periodos prolongados.
La tecnología, sin embargo, actúa como instrumento de observación. La integración de sus imágenes en los sistemas de mando y control, así como las decisiones adoptadas a partir de ellas, corresponde a la UME. Esa separación delimita el papel del proveedor y sitúa la utilidad del dron en la calidad, continuidad y rapidez del dato que entrega a los responsables de la emergencia.
De la inspección industrial a las emergencias
Los modelos suministrados proceden de la tecnología que FuVeX ha utilizado durante años para inspeccionar infraestructuras críticas. Según las cifras de la empresa, sus aeronaves acumulan más de 100.000 kilómetros de vuelo en operaciones reales y han recorrido más de 38.000 kilómetros de líneas eléctricas. Esa actividad previa ha servido para desarrollar experiencia en autonomía, comunicaciones, mantenimiento, fiabilidad y operación recurrente en campo.
El salto a las emergencias traslada ese aprendizaje a misiones con otras exigencias: despliegues condicionados por la evolución del fuego, coordinación con numerosos recursos y necesidad de obtener información útil durante ventanas operativas cambiantes. FuVeX entra así en una nueva vertical y obtiene acceso a la experiencia de una unidad especializada, que podrá trasladarse a posteriores versiones de sus plataformas.
Matilla describe el acuerdo como una transferencia de capacidad y una vía de aprendizaje conjunto: «No estamos prestando únicamente un servicio de vuelo, sino transfiriendo una capacidad tecnológica a una de las unidades de referencia en Europa en el uso de sistemas no tripulados para emergencias. Trabajar directamente con sus equipos nos permitirá aprender de su experiencia y seguir desarrollando drones específicamente adaptados a este tipo de misiones para que nuestros drones ayudan de forma decisiva a combatir incendios forestales», señala el directivo.
El renting evita que la relación quede limitada a una prestación puntual de vuelos y permite poner las aeronaves en manos de las tripulaciones de UDRUME. También facilita la adaptación y evolución del sistema conforme aparezcan necesidades operativas, aunque FuVeX no ha detallado la duración del contrato, su importe, el número de unidades entregadas ni las horas de vuelo incluidas. Esas variables serán determinantes para medir la escala real de la incorporación.
Fabricación española y desarrollo de una plataforma dual
FuVeX asegura que diseña, desarrolla, industrializa y fabrica sus aeronaves en España con un equipo de más de 90 personas. La compañía mantiene en el país las capacidades de ingeniería, integración, producción y evolución de sus sistemas de control, y cifra en ocho las patentes que protegen su ecosistema tecnológico.
Esa base industrial permite emplear una arquitectura común en inspección de redes energéticas, emergencias, Seguridad y Defensa. La experiencia civil aporta horas de vuelo y procesos de mantenimiento, mientras que las misiones de mayor exigencia pueden generar mejoras reutilizables en actividades industriales. Para la empresa, la colaboración con la UME también servirá como referencia para desarrollar una nueva generación de drones europeos de largo alcance.
Su hoja de ruta amplía el foco desde la respuesta a incendios hacia la vigilancia continuada y preventiva de bosques. El objetivo a medio y largo plazo es crear una infraestructura de aeronaves autónomas capaz de obtener datos geoespaciales de alta resolución para emergencias, agricultura, redes energéticas, infraestructuras críticas y operaciones de Defensa y Seguridad. La inteligencia artificial aparecería en una fase posterior para interpretar esos datos, no como sustituto de los sensores y las operaciones que permiten capturarlos.
Carlos Matilla resume esa dirección tecnológica: «El aumento del riesgo y la intensidad de los incendios exige herramientas que permitan detectar antes, observar durante más tiempo y actuar con mejor información. La inteligencia artificial puede ayudarnos a interpretar cada vez mejor lo que ocurre sobre el terreno, pero para hacerlo necesita datos fiables y actualizados. Nuestro objetivo es desarrollar la infraestructura aérea autónoma capaz de obtener esos datos allí y cuando se necesitan, tanto en emergencias como en aplicaciones civiles y de Defensa».
El despliegue durante la campaña de 2026 permitirá contrastar la tecnología industrial de FuVeX en emergencias reales y bajo procedimientos militares. Para la UME, la consecuencia operativa inmediata es disponer de otra fuente propia de imágenes térmicas y visuales durante la noche; para el fabricante, será una prueba sobre mantenimiento, comunicaciones y utilidad del dato que puede condicionar el diseño de sus siguientes plataformas.
