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EEUU endurece el acceso a la green card para trabajadores tecnológicos con visa H-1B

EEUU endurece el acceso a la green card para trabajadores tecnológicos con visa H-1B

  • Microsoft, Adobe y seis grandes firmas tecnológicas quedan fuera del programa PERM, clave para que empleados con visa H-1B accedan a la residencia.
Empleados - Oficina

El Gobierno de Estados Unidos ha suspendido a Microsoft, Adobe y seis grandes compañías de servicios tecnológicos del programa Permanent Labor Certification (PERM), un paso fundamental para que muchas empresas puedan patrocinar la residencia permanente de trabajadores extranjeros.

La medida amplía la ofensiva de la Administración de Donald Trump sobre la contratación internacional en el sector tecnológico y deja en suspenso nuevas solicitudes vinculadas a algunos de los mayores empleadores de profesionales extranjeros del país.

El Departamento de Trabajo dejará de aceptar o tramitar solicitudes de certificación laboral permanente de Microsoft, Adobe, Cognizant, Infosys, Capgemini, Tata Consultancy Services (TCS), Wipro y HCL, de acuerdo con la información publicada por CNBC. El secretario de Trabajo, Keith Sonderling, vinculó además los casos de Microsoft y Adobe con «múltiples investigaciones federales activas».

La decisión tiene un alcance más limitado que una suspensión general de la contratación de extranjeros. PERM forma parte del procedimiento utilizado por las empresas para solicitar determinadas categorías de residencia permanente basada en el empleo. El programa obliga al empleador a acreditar, entre otros requisitos, que no existen suficientes trabajadores estadounidenses disponibles, cualificados y dispuestos a ocupar el puesto y que la contratación no perjudicará los salarios o las condiciones laborales de empleados comparables.

Microsoft queda en el centro de las acusaciones

La Administración ha situado a Microsoft como uno de los principales ejemplos de lo que considera un uso abusivo de los programas de inmigración laboral. El vicepresidente JD Vance relacionó la utilización de trabajadores extranjeros por parte de la compañía con los aproximadamente 6.000 despidos anunciados en 2025.

Vance sostuvo que Microsoft había sustituido trabajadores estadounidenses por profesionales con visados H-1B. «Nuestro mensaje a Microsoft es: sois una gran compañía estadounidense, pero tenéis que contratar a grandes trabajadores estadounidenses», afirmó durante el anuncio.

El Gobierno también ha utilizado cifras agregadas para justificar la intervención. Sonderling aseguró que las empresas afectadas han solicitado desde 2009 casi tres millones de trabajadores extranjeros y han recibido más de 230.000 aprobaciones H-1B y más de 100.000 certificaciones laborales permanentes. La Administración interpreta estas cifras como evidencia de desplazamiento de empleo estadounidense, una relación que las compañías cuestionan y que los datos agregados, por sí solos, no permiten establecer.

Microsoft rechazó esa lectura. La empresa aseguró que «la gran mayoría» de sus empleados en Estados Unidos son estadounidenses y explicó que alrededor del 80% de las aproximadamente 6.000 solicitudes H-1B presentadas durante su último ejercicio fiscal correspondían a extensiones o cambios de estatus de trabajadores que ya estaban en la compañía.

Las solicitudes destinadas a nuevas incorporaciones, añadió Microsoft, correspondían a profesionales que ya se encontraban legalmente en Estados Unidos y equivalían aproximadamente al 1% de su plantilla estadounidense. La compañía ha indicado que facilitará información adicional a la Administración.

El choque se produce además en un momento singular para la relación entre Washington y la industria tecnológica. Horas después del anuncio, Trump concedió al consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella, la National Medal of Technology and Innovation. Nadella, nacido en India, llegó a Estados Unidos en 1988 y se incorporó a Microsoft en 1992. La ceremonia reconoció también a otros ejecutivos tecnológicos de origen inmigrante, entre ellos Jensen Huang, Lisa Su y Elon Musk.

PERM y H-1B cumplen funciones diferentes

La combinación de referencias a PERM y a los visados H-1B puede inducir a interpretar la suspensión como un veto general a los trabajadores extranjeros de las compañías afectadas. Son mecanismos distintos.

H-1B permite contratar temporalmente a profesionales extranjeros en ocupaciones especializadas. PERM está vinculado, en cambio, al empleo permanente y suele constituir uno de los primeros pasos para que una empresa patrocine determinadas solicitudes de residencia permanente.

Antes de presentar una solicitud PERM, el empleador debe obtener una determinación salarial para el puesto y desarrollar el proceso de contratación exigido para comprobar la disponibilidad de trabajadores estadounidenses. Una vez concedida la certificación, la empresa puede continuar el procedimiento migratorio ante los servicios de ciudadanía e inmigración.

La suspensión anunciada el 8 de octubre afecta precisamente a esta vía de certificación. Por tanto, no implica por sí misma la cancelación de las visas H-1B que mantienen trabajadores de Microsoft, Adobe o las demás compañías afectadas. El efecto inmediato recae sobre la capacidad de estas empresas para avanzar en el patrocinio de determinadas residencias permanentes basadas en empleo.

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Para profesionales que ya trabajan en Estados Unidos con un estatus temporal y cuya residencia permanente depende de su empleador, esa diferencia es relevante. La congelación del PERM puede retrasar o bloquear su transición hacia una green card patrocinada por la empresa, con efectos potenciales sobre la retención de talento y la movilidad laboral.

Las grandes consultoras tecnológicas también quedan afectadas

La medida trasciende a Microsoft y Adobe. Cognizant, Infosys, TCS, Wipro, HCL y Capgemini tienen una presencia considerable en el mercado estadounidense de servicios tecnológicos y utilizan trabajadores internacionales para proyectos de consultoría, desarrollo de software, infraestructura y operaciones de TI.

Su inclusión amplía el impacto desde dos grandes fabricantes de software hacia un modelo empresarial basado en desplegar equipos especializados para clientes corporativos. Reuters confirmó que la suspensión afecta tanto a Microsoft y Adobe como a importantes proveedores internacionales de servicios de TI.

La Administración ha convertido estos programas en uno de los ejes de su política laboral e inmigratoria antes de las elecciones legislativas de noviembre. Al mismo tiempo que anunció las medidas empresariales, abrió investigaciones sobre el uso de visados J-1 en nueve universidades estadounidenses, entre ellas Harvard, Yale y Stanford.

El sector tecnológico lleva décadas entre los principales usuarios de los mecanismos estadounidenses para atraer profesionales cualificados. Esa dependencia responde tanto a la dimensión del mercado como a la concentración internacional de perfiles de ingeniería, informática y otras disciplinas técnicas. Las nuevas restricciones añaden otra variable a las decisiones sobre dónde contratar, cómo estructurar equipos internacionales y qué mecanismos utilizar para retener empleados durante varios años.

Para Microsoft, Adobe y las seis firmas de servicios afectadas, el problema inmediato será gestionar los expedientes de trabajadores cuya permanencia a largo plazo dependía del proceso de certificación laboral. Para el resto del sector, la actuación del Departamento de Trabajo introduce además un riesgo regulatorio mayor alrededor de una herramienta que forma parte de la planificación de plantillas tecnológicas en Estados Unidos desde hace décadas.

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