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Telefónica y tres telecos estudian una puja europea D2D

Telefónica y tres telecos estudian una puja europea D2D

  • Telefónica, Orange, Vodafone y Deutsche Telekom estudian pujar juntas por espectro para desplegar servicios Direct-to-Device por satélite en Europa.
Conectividad D2D

Deutsche Telekom, Orange, Telefónica y Vodafone han abierto la puerta a presentarse juntas a la futura asignación europea de espectro para Direct-to-Device (D2D), una tecnología que permite conectar dispositivos móviles directamente con satélites cuando no existe cobertura terrestre. Las cuatro operadoras han firmado una carta de intenciones para estudiar una puja conjunta por frecuencias destinadas a Servicios Móviles por Satélite (MSS), un movimiento que les permitiría conservar un papel central en una parte del mercado de conectividad que hasta ahora ha estado impulsada principalmente por compañías satelitales.

El acuerdo todavía no implica la creación del consorcio ni compromete a las empresas a acudir a la futura selección de frecuencias. Sí dibuja, sin embargo, cómo pretenden estructurar el proyecto. Las operadoras aportarían clientes, redes móviles, infraestructura terrestre y las funciones de coordinación y supervisión en Europa, mientras que la constelación sería proporcionada por un socio satelital todavía por seleccionar.

Ese reparto resulta significativo. Las cuatro compañías no plantean financiar una constelación propia, uno de los componentes más intensivos en capital de este tipo de servicios, pero tampoco quieren limitarse a comercializar capacidad adquirida a terceros. El espectro y la infraestructura terrestre les permitirían controlar una parte mayor de la arquitectura necesaria para integrar las comunicaciones satelitales con sus redes móviles.

El reparto del espectro de 2 GHz cambia en 2027

La iniciativa llega mientras la Unión Europea prepara una revisión profunda del régimen que regula estas frecuencias. La banda MSS de 2 GHz comprende actualmente los rangos de 1.980 a 2.010 MHz para comunicaciones desde tierra hacia el espacio y de 2.170 a 2.200 MHz para el enlace en sentido contrario. En 2009, la Comisión seleccionó a Inmarsat, actualmente integrada en Viasat, y Solaris Mobile, hoy EchoStar, para utilizarla.

Las autorizaciones concedidas entonces por los Estados miembros tienen una duración de 18 años y expirarán en mayo de 2027. Bruselas considera que aquel marco ha quedado desfasado ante la aparición de constelaciones de órbita baja y de servicios capaces de conectar terminales móviles directamente desde el espacio. En mayo de 2026, la Comisión presentó una propuesta de Reglamento para sustituir el sistema creado en 2008 por un procedimiento europeo de selección y autorización.

La reforma todavía forma parte del proceso legislativo europeo, por lo que la futura convocatoria y sus condiciones definitivas no están cerradas. La propuesta de la Comisión contempla seis bloques emparejados de 5 MHz y distingue entre capacidad destinada prioritariamente a un sistema MSS seguro o híbrido y espectro para servicios comerciales.

Los criterios van además más allá de la cobertura. Bruselas plantea valorar aspectos como la seguridad de la cadena de suministro, la resiliencia, la capacidad para integrar redes terrestres y no terrestres, la protección de información sensible o la aportación a las capacidades industriales europeas. Para determinados servicios seguros, la propuesta exige además que el tráfico generado en territorio comunitario sea encaminado y termine dentro de la Unión.

La carta firmada por las cuatro operadoras encaja con varios de esos objetivos. El proyecto contempla mantener en Europa infraestructura terrestre crítica y funciones de coordinación y supervisión. Las compañías presentan también el modelo como una vía para ofrecer acceso abierto y no discriminatorio al resto de operadores móviles, aunque las condiciones comerciales y de gobernanza de ese acceso todavía no se han detallado.

El Direct-to-Device amplía la red móvil más allá de las antenas

El atractivo del espectro está ligado al rápido desarrollo del Direct-to-Device. Frente a los servicios satelitales tradicionales, que normalmente requieren terminales o antenas específicas, el objetivo de estas redes es que teléfonos y otros dispositivos compatibles puedan comunicarse directamente con un satélite cuando quedan fuera del alcance de la infraestructura móvil convencional.

La Comisión identifica precisamente el D2D como uno de los principales cambios tecnológicos que justifican revisar la regulación. Su planteamiento es que la integración entre redes terrestres y no terrestres puede ampliar cobertura, mejorar la continuidad del servicio durante fallos de infraestructura y llevar comunicaciones a áreas en las que desplegar antenas terrestres resulta poco viable económicamente.

Para una operadora móvil, esa convergencia afecta tanto a la cobertura como al control de la relación con sus clientes. Una red satelital integrada en la infraestructura del operador puede convertirse en una extensión de la cobertura convencional, con autenticación, facturación y servicios gestionados dentro del mismo entorno. Depender completamente de un proveedor satelital externo dejaría una parte mayor de esa relación, y potencialmente de los márgenes asociados, en manos del propietario de la constelación.

Deutsche Telekom, Orange, Telefónica y Vodafone sostienen que su escala comercial y su experiencia de red permitirían acelerar la llegada de esos servicios al mercado y utilizar el espectro de forma más eficiente. El alcance real dependerá, entre otros factores, de qué frecuencias obtengan finalmente, qué socio satelital elijan, la disponibilidad de terminales compatibles y las condiciones que establezca la regulación europea.

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Una alianza que convivirá con acuerdos satelitales existentes

La iniciativa tampoco implica que las cuatro compañías vayan a abandonar sus actuales relaciones con proveedores del sector espacial. Las operadoras han precisado que la eventual puja conjunta por espectro MSS no sustituirá esas alianzas.

Ese matiz importa porque el mercado D2D se está desarrollando mediante acuerdos cruzados entre operadores móviles y distintas constelaciones. Vodafone, por ejemplo, mantiene una relación estrecha con AST SpaceMobile, mientras que Telefónica ha trabajado con Sateliot en conectividad 5G para Internet de las Cosas. La futura plataforma europea tendría que convivir con este mosaico de acuerdos y modelos tecnológicos.

También deberá encajar con otras iniciativas satelitales de la Unión. IRIS² responde principalmente a objetivos de conectividad segura y resiliente para gobiernos y usuarios comerciales y sigue una arquitectura y un calendario diferentes. La Comisión adjudicó en 2024 al consorcio SpaceRISE una concesión de doce años para desarrollar, desplegar y operar ese sistema.

El proyecto de las cuatro telecos se mueve en otra capa del mercado: pretende conseguir derechos de uso del espectro que permitan integrar capacidad satelital directamente con las redes móviles comerciales. Esa posición puede adquirir valor a medida que las conexiones desde el espacio pasen de servicios especializados a formar parte de las opciones ordinarias de cobertura de los operadores.

Quedan, no obstante, varias piezas abiertas. La carta de intenciones no identifica al proveedor de la constelación, no establece el reparto de participaciones entre las compañías ni concreta inversiones, calendario o precios para los operadores que quisieran utilizar la futura plataforma. Tampoco existe todavía una convocatoria europea definitiva a la que concurrir.

La próxima decisión relevante se trasladará así al terreno regulatorio. La forma en que la UE cierre el nuevo régimen de la banda de 2 GHz determinará cuánto espectro quedará disponible para servicios comerciales, qué requisitos deberán cumplir los candidatos y hasta qué punto la futura conectividad D2D europea quedará organizada alrededor de plataformas controladas por operadores móviles, proveedores satelitales o alianzas entre ambos.

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