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Las futuras redes 6G podrían apoyarse en una arquitectura mucho menos fragmentada que las actuales y permitir que distintos operadores compartan capacidad de red y computación cuando sea necesario. Esa es la propuesta que investiga PROSPERO, un proyecto europeo coordinado desde España por la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) que pretende reducir el coste y el consumo energético de las telecomunicaciones y aumentar su resistencia ante apagones, desastres naturales o ciberataques de gran escala.
El proyecto, iniciado en julio de 2026 y previsto hasta junio de 2029, cuenta con un presupuesto de 3,28 millones de euros, de los que unos 3,02 millones proceden de financiación de la Unión Europea a través de Horizonte Europa. La documentación oficial europea sitúa entre sus prioridades la reducción del coste total de propiedad de las redes, la creación de nuevas fuentes de ingresos y una mayor resiliencia de las infraestructuras.
Uno de los objetivos técnicos es alcanzar una disponibilidad del 99,999% en la red de acceso radio, el nivel conocido en la industria como los «cinco nueves». Traducido a tiempo de interrupción, equivale a alrededor de cinco minutos al año.
«Buscamos que la fiabilidad de la red sea del 99,999%. Eso quiere decir que te quedarías sin red, como mucho, cinco minutos durante todo el año», explica Marco Gramaglia, profesor del Departamento de Ingeniería Telemática de la UC3M y coordinador de PROSPERO.
Para situaciones de crisis, el consorcio añade otra referencia: mantener disponibles los servicios considerados críticos durante el 99,9% del tiempo incluso ante interrupciones a gran escala.
Compartir capacidad entre operadores para mantener el servicio
La resiliencia que plantea PROSPERO parte de modificar una de las características estructurales del mercado móvil. En la actualidad, aunque existen acuerdos para compartir determinados elementos de infraestructura, cada operador mantiene en gran medida sus propios recursos y sistemas de gestión. El proyecto investiga una arquitectura capaz de coordinar redes, capacidad de computación y servicios de diferentes compañías como si formaran un único conjunto lógico.
Eso no implica que los operadores cedan el control de sus infraestructuras. La propuesta consiste en crear una capa que permita a operadores, proveedores de nube y empresas gestionar de forma coordinada determinados recursos por encima de las fronteras entre redes.
En condiciones normales, esa capacidad podría utilizarse para optimizar la utilización de la infraestructura. Ante una emergencia, permitiría reasignar recursos y utilizar capacidad disponible en otras redes para preservar los servicios prioritarios.
«El impacto se va a notar sobre todo cuando ocurran eventos como apagones, desastres naturales o ciberataques a gran escala. Como los operadores van a compartir los recursos entre ellos, el efecto de estos incidentes va a ser mucho más pequeño y reducido», señala Gramaglia.
El planteamiento se relaciona también con el debate europeo sobre la fragmentación del mercado de telecomunicaciones. El investigador apunta a una infraestructura más interoperable como vía para avanzar hacia un mercado europeo con mayores posibilidades de compartir recursos, aunque la materialización de ese modelo dependería de factores tecnológicos, comerciales y regulatorios que van más allá del proyecto.
Una arquitectura 6G diseñada para reducir el coste de las redes
La investigación parte de un problema económico que acompaña al desarrollo de las nuevas generaciones móviles. Las redes incorporan cada vez más funciones, capacidad de procesamiento y software, mientras la infraestructura radio continúa requiriendo inversiones elevadas y una operación compleja.
PROSPERO propone una arquitectura denominada Uniform, Integrated and Simplified (UIS), concebida para integrar conectividad, inteligencia y mecanismos de sostenibilidad dentro de un mismo marco. La Comisión Europea describe el punto de partida como un ecosistema todavía fragmentado, intensivo en energía y con una importante dependencia de soluciones propietarias.
El proyecto pretende integrar bajo una misma arquitectura componentes que hoy se gestionan de manera más separada, entre ellos la red de acceso radio, el núcleo, el transporte y los recursos de computación en el extremo o «edge».
La posibilidad de ejecutar diferentes funciones sobre hardware compartido debería reducir la necesidad de equipamiento especializado y facilitar la entrada de nuevos proveedores. El efecto económico esperado es una reducción tanto de la inversión inicial como de los costes asociados a gestionar y actualizar la infraestructura durante su vida útil.
El consorcio vincula este trabajo con las dificultades para rentabilizar las inversiones realizadas durante el despliegue del 5G en Europa. «El 5G ha costado muchísimo para su despliegue y las operadoras todavía no han recuperado esa inversión. Por eso, en este proyecto vamos a trabajar en la arquitectura de red para que sea más barata por un lado y, por el otro, habilite nuevos servicios que se puedan monetizar», explica Gramaglia.
IA integrada en la red, pero con modelos más pequeños
La inteligencia artificial constituye otro de los elementos de diseño de PROSPERO. Frente a la utilización indiscriminada de modelos de gran tamaño, el proyecto investigará sistemas especializados y más ligeros para tareas concretas de operación y optimización.
El objetivo es que la IA pueda intervenir en decisiones como la asignación de recursos, la automatización de funciones o la gestión del consumo energético sin introducir una demanda computacional que contrarreste los ahorros obtenidos en otras partes de la infraestructura.
La documentación del proyecto contempla precisamente la integración nativa de IA, mecanismos sensibles al consumo energético y sistemas de gestión capaces de coordinar recursos, funciones y modelos entre entornos heterogéneos de operadores, nube y «edge».
Esta combinación resulta relevante para el modelo económico que persigue el consorcio. Una infraestructura programable permitiría utilizar capacidad de red y computación para servicios distintos de la conectividad tradicional, abriendo la posibilidad de comercializar recursos bajo nuevos esquemas entre operadores, proveedores tecnológicos y empresas.
De las pruebas de concepto a la estandarización del 6G
PROSPERO no plantea desplegar una nueva red comercial durante sus tres años de duración. El trabajo se organizará alrededor de pruebas de concepto destinadas a comprobar la viabilidad técnica y el interés para los operadores de las distintas piezas de la arquitectura.
Las evaluaciones se concentrarán en tres casos de negocio: reducir costes, facilitar nuevas fuentes de ingresos y aumentar la resiliencia. Los resultados obtenidos servirán posteriormente como base para llevar propuestas a los procesos internacionales de estandarización del 6G.
La composición del consorcio refleja ese enfoque. Junto a la UC3M participan en España Telefónica Innovación Digital e IMDEA Networks. La alianza incluye también NEC Laboratories Europe y Nokia en Alemania, FiberCop en Italia, Canary Bit en Suecia y Real Wireless en Reino Unido. La Universidade de Campinas, en Brasil, participa como socio asociado.
El proyecto forma parte de las iniciativas financiadas por la Smart Networks and Services Joint Undertaking (SNS JU), la asociación público-privada europea encargada de impulsar investigación en redes inteligentes y tecnologías 6G. PROSPERO figura entre los proyectos seleccionados dentro de las convocatorias europeas de SNS de 2025.
El calendario sitúa sus resultados antes de la fase en la que la industria espera comenzar a introducir comercialmente el 6G alrededor de 2030. Para los operadores, la cuestión que aborda el proyecto va más allá de mejorar velocidades o latencias: determinar si la próxima generación móvil puede construirse con una infraestructura menos costosa, más interoperable y capaz de mantener servicios esenciales cuando parte de la red deja de estar disponible.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
