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Telefónica e IQM instalarán el primer ordenador cuántico de Madrid en la UPM

Telefónica e IQM instalarán el primer ordenador cuántico de Madrid en la UPM

  • El ordenador cuántico IQM Spark llegará a la UPM antes de final de 2026 para investigación, formación y desarrollo de aplicaciones empresariales.
IQM Spark

Telefónica e IQM Quantum Computers instalarán antes de que termine 2026 el primer ordenador cuántico de la Comunidad de Madrid, un sistema que quedará alojado en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y estará orientado a investigación, formación y desarrollo inicial de aplicaciones. El despliegue dará a universidades, hospitales, centros tecnológicos y empresas acceso local a hardware cuántico, una capacidad que hasta ahora no estaba disponible en la región mediante una infraestructura propia de estas características.

El equipo elegido es un IQM Spark, un ordenador basado en cúbits superconductores diseñado para universidades y laboratorios de investigación. Su configuración comercial dispone de cinco cúbits y cuatro acopladores, con acceso a distintas capas del sistema para estudiar desde la programación de algoritmos hasta el comportamiento físico del procesador. IQM sitúa la fidelidad típica de las puertas de un cúbit en al menos el 99,9% y la de las operaciones de dos cúbits en el 99%.

Estas características sitúan al Spark como una infraestructura destinada principalmente al aprendizaje, la experimentación y la validación tecnológica. Su escala queda lejos de los sistemas cuánticos de mayor tamaño que persiguen abordar problemas computacionales complejos, pero permite trabajar directamente sobre un procesador real, estudiar los efectos del ruido y la decoherencia y probar algoritmos sin limitar la actividad a simuladores clásicos o servicios cuánticos remotos. La propia plataforma fue concebida por IQM para reducir la barrera de entrada a este tipo de hardware en universidades y centros de investigación.

Un ordenador cuántico integrado en la estrategia Q+UPM

La instalación se incorporará a Q+UPM, la iniciativa con la que la Universidad Politécnica de Madrid quiere concentrar sus actividades de investigación, transferencia tecnológica y formación relacionadas con tecnologías cuánticas y supercomputación. La universidad presentó el programa el 16 de octubre y anticipó entonces que albergaría el primer computador cuántico de titularidad pública de la región.

La Comunidad de Madrid pretende que la infraestructura pueda utilizarse por universidades, investigadores, hospitales y empresas, con especial atención a pymes y startups. Entre los ámbitos señalados por el Gobierno regional figuran salud, energía, logística y ciberseguridad, aunque el despliegue se encuentra todavía en una fase orientada a experimentar y validar algoritmos antes que a ejecutar aplicaciones empresariales maduras.

Ese matiz resulta relevante para valorar el alcance del proyecto. Buena parte de la computación cuántica actual continúa operando con procesadores sensibles al ruido y con un número limitado de cúbits, lo que restringe los problemas que pueden resolver con ventajas prácticas frente a los sistemas clásicos. Disponer del equipo localmente, sin embargo, permite formar perfiles técnicos y trabajar con elementos del hardware que quedan ocultos cuando el acceso se realiza exclusivamente mediante plataformas cloud.

«Al invertir en su propio ordenador cuántico, la Comunidad de Madrid está creando una infraestructura que permitirá a sus investigadores, estudiantes e industrias desarrollar sus capacidades a largo plazo», sostiene Jan Goetz, consejero delegado y cofundador de IQM. La compañía plantea el acceso físico al sistema como una vía para acercar la experimentación a investigadores y organizaciones que trabajan sobre problemas concretos.

Madrid se suma al despliegue de infraestructura cuántica en España

El ordenador de la UPM será el tercer sistema suministrado en España dentro de la colaboración entre Telefónica e IQM. Los otros dos se encuentran en el Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA), donde la infraestructura cuántica ha adquirido una escala mayor y se integra con recursos de computación de altas prestaciones.

El CESGA ya opera QMIO, un entorno abierto a investigadores desde 2024 que incorpora una unidad de procesamiento cuántico de 32 cúbits superconductores y recursos clásicos asociados. En 2026 presentó además nuevas instalaciones que incluyen dos unidades fabricadas por IQM, entre ellas un sistema Radiance de 54 cúbits. La coexistencia de distintas arquitecturas y tamaños refleja una de las líneas que está siguiendo el sector: combinar procesadores cuánticos con supercomputación convencional en lugar de tratar ambas tecnologías como infraestructuras independientes.

España también ha desarrollado durante los últimos años la iniciativa Quantum Spain, concebida para disponer de capacidades públicas de computación cuántica, facilitar acceso remoto al procesador y estimular el desarrollo de algoritmos aplicables a problemas científicos, industriales y de inteligencia artificial. El ordenador de Madrid amplía ese mapa con una infraestructura de menor escala, pero situada directamente en un entorno universitario y orientada al trabajo práctico de investigadores y organizaciones.

La estrategia madrileña abarca además las comunicaciones cuánticas. El Gobierno regional participa en IberianQCI, la infraestructura hispano-portuguesa conectada con la iniciativa europea EuroQCI, destinada al desarrollo de redes de comunicaciones con tecnologías cuánticas. Telefónica vincula el nuevo despliegue con sus trabajos en redes y criptografía poscuántica, otra área relacionada con la transición hacia sistemas capaces de resistir futuros ataques realizados con ordenadores cuánticos.

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El acceso al hardware abre una fase de experimentación empresarial

Para las empresas, la utilidad inmediata del Spark estará principalmente en adquirir capacidades internas, formar equipos y evaluar algoritmos antes de que la computación cuántica alcance una madurez suficiente para determinados usos comerciales. Sectores como finanzas, materiales, logística, optimización o descubrimiento de fármacos concentran buena parte de la investigación actual, pero la ventaja frente a sistemas clásicos depende tanto del problema como de la calidad y escala del hardware disponible.

La presencia del ordenador en la UPM puede reducir una de las barreras de entrada para ese trabajo: el acceso directo a una infraestructura sobre la que experimentar. Un sistema instalado localmente permite estudiar calibración, ruido, puertas cuánticas, electrónica de control y flujos híbridos entre computación clásica y cuántica, además de ejecutar circuitos y comparar sus resultados con simulaciones convencionales.

Telefónica sitúa precisamente el proyecto dentro de una estrategia más amplia de desarrollo de tecnologías cuánticas para empresas y administraciones. Borja Ochoa, presidente de Telefónica España y director general de B2B, vincula la instalación con trabajos que la compañía ya realiza en comunicaciones, protección de datos y proyectos sectoriales relacionados con sanidad, seguridad e industria.

Ni Telefónica ni IQM han detallado públicamente el importe del despliegue en Madrid. Como referencia comercial, IQM lanzó originalmente Spark en 2023 con un precio inferior al millón de euros, aunque esa cifra no permite determinar el coste del proyecto de la UPM ni las condiciones del acuerdo actual.

La llegada del equipo antes de final de año trasladará el proyecto desde la estrategia institucional al uso efectivo del hardware. Su impacto dependerá entonces menos del número de cúbits que de la capacidad de la UPM y del ecosistema madrileño para convertir ese acceso en formación especializada, experimentos reproducibles y proyectos que permitan identificar qué problemas empresariales justifican avanzar hacia infraestructuras cuánticas de mayor escala.

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