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La ESA encarga a OVHcloud y CGI una nube soberana para sus datos de observación terrestre

La ESA encarga a OVHcloud y CGI una nube soberana para sus datos de observación terrestre

  • Digital Earth Observation integrará almacenamiento, computación e inteligencia artificial para gestionar un volumen de datos satelitales que superará los 500 petabytes en 2035.
ESA - Digital Earth Observation

La Agencia Espacial Europea ha seleccionado a OVHcloud y CGI para desarrollar y gestionar Digital Earth Observation, una infraestructura cloud concebida para mantener bajo control europeo el almacenamiento, el procesamiento y la explotación de datos satelitales estratégicos. El proyecto responde al rápido crecimiento de la información generada por las misiones de observación terrestre y extiende la soberanía digital europea a una capa tecnológica crítica para la ciencia, las administraciones y la industria.

La adjudicación se articula mediante un contrato multimillonario de 30 meses con OVHcloud y CGI France Défense et Spatial. Aunque no se ha precisado su importe, el alcance incluye la construcción de un sistema descentralizado, escalable y resiliente capaz de conectar datos, servicios, infraestructuras nacionales y europeas, recursos de computación y herramientas de inteligencia artificial.

La dimensión del desafío viene determinada por el volumen previsto para los próximos años. La ESA calcula que en 2035 habrá más de 500 petabytes de datos satelitales que deberán almacenarse, procesarse y ponerse a disposición de distintos usuarios. Gestionar esa escala exige coordinar capacidades que ahora pueden encontrarse repartidas entre sistemas y países, además de facilitar la ejecución y gobernanza de algoritmos, aplicaciones y servicios sobre una base común.

Una arquitectura distribuida para los programas europeos

Digital EO funcionará como núcleo tecnológico y operativo para reunir esas capacidades sin concentrarlas necesariamente en una única instalación. Su arquitectura distribuida permitirá integrar infraestructuras nacionales y europeas y gestionar información heterogénea junto con los recursos necesarios para analizarla. El diseño también deberá sostener la distribución de aplicaciones y algoritmos entre comunidades científicas, organismos públicos, empresas, desarrolladores y otros usuarios operativos.

La plataforma prestará apoyo a programas de la ESA y de la Comisión Europea como Copernicus y DestinE. La finalidad es reducir la distancia entre la generación de información por los satélites y su aprovechamiento en servicios científicos, públicos o comerciales. Para las organizaciones usuarias, la relevancia estará en poder acceder a datos y capacidad de cálculo dentro de un entorno europeo compartido, en lugar de abordar por separado toda la infraestructura necesaria.

Nicolaus Hanowski, responsable de gestión de misiones de observación terrestre y del segmento de tierra de la ESA, vincula la infraestructura con la continuidad de esos programas: «Digital EO nos permitirá dar un paso más en la forma en que se gestionan y utilizan los datos de observación de la Tierra. Junto con CGI y OVHcloud, desarrollaremos y gestionaremos un sistema europeo innovador y soberano, capaz de respaldar esta ambición y proporcionar un apoyo duradero a los programas de la ESA y de la Comisión Europea, como Copernicus y DestinE».

La soberanía planteada por el proyecto tiene una dimensión operativa concreta. Abarca el lugar en el que se alojan los datos, las tecnologías que los procesan y la capacidad de Europa para hacer evolucionar la infraestructura conforme crezcan las misiones y sus necesidades. También comprende la gestión de algoritmos y servicios de inteligencia artificial, que adquieren un papel mayor cuando el volumen disponible impide depender únicamente de procesos manuales o de sistemas aislados.

Reparto de funciones entre cloud e integración

OVHcloud aportará la plataforma cloud sobre la que se desplegará el sistema. Su cometido comprende recursos de computación, almacenamiento y redes, además de servicios gestionados. La empresa también participará en la evolución a largo plazo de Digital EO para adaptar su rendimiento y resiliencia a las necesidades de la ESA y de las comunidades usuarias.

El despliegue inicial se repartirá entre Italia, Francia y Alemania, mientras que los servicios de soporte se gestionarán desde Polonia. Esta distribución encaja con el carácter descentralizado de la infraestructura y evita identificar la soberanía únicamente con la ubicación en un solo país. El proyecto contempla una ampliación posterior a otros Estados europeos y, de forma adicional, a Canadá, aunque esa expansión no forma parte del primer perímetro descrito.

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CGI asumirá la fase de ideación e integración y desarrollará las capacidades con las que las organizaciones podrán administrar sus datos, servicios y usuarios. La compañía también ofrecerá soporte a usuarios y desarrolladores y participará en la mejora continua. Ese reparto sitúa a OVHcloud en la provisión de la base cloud y a CGI en la articulación de los componentes, los flujos de uso y la relación operativa con quienes trabajen sobre la plataforma.

La combinación es relevante porque una infraestructura de observación terrestre no se limita a conservar archivos. Debe permitir localizar información, mover cargas de trabajo, asignar recursos de cálculo y aplicar algoritmos sobre conjuntos de datos procedentes de misiones diferentes. La integración entre almacenamiento, redes, computación e inteligencia artificial determinará hasta qué punto los usuarios pueden convertir el material satelital en aplicaciones sin replicar sistemas o trasladar grandes volúmenes fuera del entorno.

Del dato satelital a nuevos servicios

La ESA plantea Digital EO como una base para acelerar el desarrollo científico y la industrialización de servicios de observación de la Tierra. La puesta en común de infraestructuras e inversiones puede facilitar que empresas y organismos públicos desarrollen aplicaciones sobre recursos ya disponibles, mientras que científicos y desarrolladores podrán distribuir algoritmos y reutilizar capacidades de procesamiento. El alcance efectivo dependerá de cómo se organice el acceso y la gobernanza durante la ejecución del contrato.

Para Europa, la consecuencia empresarial y tecnológica más inmediata será disponer de una infraestructura propia sobre la que concentrar una parte creciente del tratamiento de datos satelitales. Si el despliegue conecta las capacidades nacionales previstas, las organizaciones usuarias podrán trabajar con almacenamiento, computación e inteligencia artificial dentro del mismo ecosistema, mientras la ESA conserva capacidad de decisión sobre una pieza central de sus futuros programas de observación terrestre.

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