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Telefónica simplifica la conectividad IoT con Thales

Telefónica simplifica la conectividad IoT con Thales

  • Telefónica Tech y Thales lanzan una solución eSIM basada en el estándar GSMA SGP.32 que unifica la gestión de múltiples operadores desde la plataforma Kite.
IoT

La madurez del internet de las cosas en el tejido empresarial se enfrenta a un cuello de botella histórico: la rigidez de las redes móviles tradicionales al cruzar fronteras. Las cadenas de suministro y los fabricantes de maquinaria industrial que distribuyen dispositivos por múltiples continentes han lidiado tradicionalmente con la necesidad de sustituir tarjetas físicas o negociar acuerdos complejos con teleoperadoras locales para evitar costes de itinerancia inasumibles.

En este escenario, la división Telefónica Tech, en una alianza estratégica con la firma de ciberseguridad e identidad digital Thales, ha puesto en el mercado una solución de conectividad IoT que adopta el nuevo estándar GSMA SGP.32. La iniciativa busca resolver de raíz los problemas de interoperabilidad en despliegues internacionales, permitiendo que una sola tarjeta aloje perfiles de diferentes operadores y que estos se gestionen de forma remota, sin necesidad de intervenciones físicas en el hardware.

El núcleo técnico de este movimiento radica en la transición hacia una arquitectura de aprovisionamiento remoto que desplaza el control hacia el cliente final. Hasta la fecha, los intentos de unificar la conectividad global chocaban con procesos de integración largos y costosos entre las distintas compañías de telecomunicaciones. El nuevo estándar mitiga estas barreras tecno-económicas. La tecnología aportada por Thales se acopla directamente a Kite, la plataforma de conectividad IoT gestionada que Telefónica ya explota de forma global. De este modo, las corporaciones pueden alternar entre proveedores de red según la cobertura regional o las condiciones de costes locales, consolidando la información de sus activos en una sola interfaz.

La posición de la operadora española en este acuerdo trasciende la mera provisión de ancho de banda. El despliegue convierte a la teleco en un orquestador de infraestructura ajena, dado que la plataforma Kite no se limitará a canalizar el tráfico de las filiales del Grupo Telefónica, sino que asimilará las suscripciones de operadores competidores o de terceros. Este enfoque de ecosistema abierto alivia la carga de los departamentos de sistemas de las grandes empresas, que a menudo carecen de la especialización técnica para programar perfiles de red en remoto.

El estándar GSMA SGP.32 y el impacto en las redes corporativas

Para los directores de tecnología, la adopción de la especificación GSMA SGP.32 representa un cambio normativo fundamental respecto a los protocolos eSIM anteriores, diseñados originalmente para el entorno de consumo o con arquitecturas M2M más rígidas. El nuevo marco simplifica la arquitectura del lado del dispositivo, reduciendo el consumo de recursos de computación en los terminales conectados, un factor crítico para sensores con baterías de larga duración o dispositivos industriales que operan en entornos aislados.

Al eliminar las integraciones previas de operador a operador, el aprovisionamiento de perfiles se agiliza drásticamente. Las empresas ganan autonomía operativa, una ventaja competitiva en sectores como el de la automoción o la logística inteligente, donde los vehículos y los contenedores transitan de forma continua entre distintas jurisdicciones regulatorias y de espectro radioeléctrico.

La vertiente operativa se complementa con la perspectiva corporativa de Thales. Eva Rudin, vicepresidenta ejecutiva de Soluciones de Conectividad Móvil de la firma, apunta a este aspecto como el inicio de una fase expansiva en la adopción segura del internet de las cosas a gran escala, apoyada en el cumplimiento de las normativas internacionales y la resiliencia de la ciberseguridad industrial. Las implicaciones de seguridad no son menores: centralizar la gestión de las identidades digitales de millones de máquinas en una sola plataforma reduce la superficie de exposición frente a posibles ataques a la cadena de suministro digital.

Tensiones de mercado y derivadas de negocio

La implantación de estos sistemas automatizados altera las dinámicas comerciales del sector de las telecomunicaciones. Aunque para los usuarios corporativos supone una reducción de la dependencia hacia un único proveedor (el temido «lock-in»), para las operadoras tradicionales plantea el desafío de defender sus márgenes comerciales en un entorno donde el cambio de proveedor es inmediato. Telefónica asume este riesgo asimétrico transformando su plataforma Kite en una herramienta de software como servicio (SaaS), lo que le permite retener al cliente a través de las capacidades de gestión del dato y la orquestación, independientemente de quién provea la capa final de conectividad iot.

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Esta evolución del catálogo de servicios responde, según indica Juan José González Menaya, responsable de conectividad IoT en Telefónica Tech, a la urgencia de dar respuesta a un mercado tecnológico crecientemente exigente que demanda total autonomía en la gestión de infraestructuras críticas sin depender de un soporte técnico continuado por parte de la operadora. El directivo vincula de este modo la solución a un modelo de negocio basado en la flexibilidad operativa completa.

A medio plazo, la viabilidad de estos proyectos internacionales se medirá por su capacidad para resistir la fragmentación geopolítica y las crecientes restricciones a la soberanía del dato en regiones clave como la Unión Europea, Estados Unidos y Asia. Las soluciones de conectividad global basadas en estándares abiertos pretenden ser una salvaguarda técnica ante estos vaivenes legislativos.

Aquellas compañías que desplieguen flotas de dispositivos bajo arquitecturas cerradas corren el riesgo de ver bloqueadas sus comunicaciones o de verse forzadas a realizar costosas migraciones de hardware. La propuesta conjunta de Telefónica y Thales se posiciona de este modo como un blindaje de la inversión en bienes de equipo conectados, permitiendo que la conectividad iot se adapte a la evolución de los costes regulatorios y del mercado mayorista de datos de forma dinámica.

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