Estás leyendo
La GSMA pide igualdad de reglas para el D2D por satélite en Europa

La GSMA pide igualdad de reglas para el D2D por satélite en Europa

  • La GSMA reclama que el futuro régimen europeo para el D2D por satélite preserve el espectro móvil y permita a las telecos competir en igualdad de condiciones.
Direct-to-device (D2D)

La GSMA ha entrado en la negociación europea sobre el futuro de la conectividad directa entre satélites y teléfonos móviles con una petición central: que el desarrollo del Direct-to-Device (D2D) no altere los derechos existentes sobre el espectro terrestre ni coloque a las operadoras móviles en desventaja frente a los proveedores satelitales. La asociación respalda el nuevo régimen europeo para la banda de 2 GHz, pero reclama cambios que faciliten la participación de las telecos y delimiten qué pueden hacer las redes terrestres asociadas a estas licencias.

La posición llega varios meses después de que la Comisión Europea presentara, el 27 de mayo, su propuesta para sustituir el actual sistema de autorización de los servicios móviles por satélite (MSS). El calendario, sin embargo, coincide con una fase más decisiva del procedimiento. El Consejo ya analiza un texto de compromiso de la Presidencia fechado el 23 de septiembre, que llegó al grupo de trabajo de Telecomunicaciones el 1 de octubre. El Parlamento Europeo publicó además el 8 de octubre su análisis legislativo del expediente.

El debate ha pasado así de la propuesta inicial de Bruselas a la negociación de las condiciones que determinarán quién podrá utilizar una banda especialmente atractiva para conectar teléfonos convencionales directamente con satélites. Las actuales autorizaciones, concedidas en 2009 y en manos de Viasat y EchoStar, expiran en mayo de 2027.

Una banda preparada para el salto del D2D

La banda MSS de 2 GHz comprende las frecuencias de 1980 a 2010 MHz y de 2170 a 2200 MHz. Es la única banda destinada a servicios móviles por satélite armonizada mediante un procedimiento coordinado a escala de la UE. El régimen vigente combina una selección europea de operadores con autorizaciones nacionales, un diseño que Bruselas considera insuficiente ante la evolución del mercado satelital, las nuevas constelaciones de órbita baja y la convergencia entre redes terrestres y no terrestres.

El Reglamento propuesto trasladaría a la Comisión la selección, autorización y supervisión de los operadores y establecería licencias válidas en toda la Unión. Los derechos se concederían inicialmente durante 20 años, con posibilidad de una renovación, mientras que las licencias existentes podrían prolongarse dos años para evitar una interrupción durante la transición.

Bruselas plantea dividir los 2 x 30 MHz disponibles en tres grandes segmentos. Un tercio se destinaría a un sistema soberano y seguro integrado con objetivos europeos como IRIS² y servicios gubernamentales, incluidos usos de seguridad y defensa. Otro tercio quedaría reservado principalmente a nuevos operadores controlados desde la UE y el restante se abriría a operadores europeos o de terceros países que cumplan determinadas condiciones de seguridad.

La arquitectura responde también a un problema industrial. Actualmente no existe un operador satelital europeo con derechos sobre esta banda, y la Comisión quiere utilizar la nueva adjudicación para favorecer la aparición de capacidad europea y reducir dependencias en una infraestructura que considera estratégica.

Para las telecos, esa reorganización abre una oportunidad, pero también plantea quién controlará la relación comercial con el cliente cuando una conexión móvil pueda saltar de la antena terrestre al satélite.

Las telecos quieren entrar sin tener que poseer satélites

GSMA Europe pide que los operadores móviles puedan concurrir al proceso mediante distintos modelos empresariales, incluidas empresas conjuntas y consorcios, sin que se les obligue a poseer u operar directamente el segmento espacial.

La petición afecta a una de las fronteras que empieza a desdibujar el D2D. Una operadora con red terrestre, espectro móvil, clientes, sistemas de facturación y acuerdos de itinerancia puede integrar capacidad proporcionada por una constelación externa sin convertirse por ello en operador de satélites. Exigir control directo de la infraestructura espacial limitaría las posibles alianzas y favorecería a compañías ya verticalmente integradas.

La posibilidad de formar consorcios ya aparece en el debate alrededor de la propuesta. El análisis publicado por el servicio de estudios del Parlamento señala que distintos actores han planteado alianzas entre operadores móviles europeos y proveedores satelitales como una vía para competir por las frecuencias reservadas a nuevos entrantes europeos y facilitar la integración del D2D con las redes terrestres.

La GSMA reclama también claridad para la participación de empresas de países vecinos, siempre que estén sometidas a garantías equivalentes de seguridad y responsabilidad regulatoria. La cuestión adquiere relevancia porque el alcance radioeléctrico de los sistemas satelitales difícilmente coincide con las fronteras de la Unión, mientras que parte de los requisitos del nuevo régimen se apoyan precisamente en criterios de establecimiento, propiedad, jurisdicción y control.

El límite entre una red satelital y una red móvil

Otro de los puntos más concretos de la posición afecta a los denominados Complementary Ground Components (CGC), estaciones terrestres que pueden complementar un sistema móvil por satélite.

GSMA Europe quiere que estos componentes mantengan una función genuinamente complementaria, no provoquen interferencias perjudiciales y no puedan utilizarse para proporcionar cobertura terrestre de banda ancha móvil. El matiz tiene consecuencias competitivas: permitir que una licencia concebida para MSS sirviera también para desplegar una red móvil terrestre crearía una vía alternativa de acceso al mercado frente a operadores que han adquirido derechos específicos para prestar esos servicios.

Te puede interesar
Anthony Albanese

La organización extiende el mismo argumento a los servicios vendidos directamente a consumidores. Cuando un operador satelital y una teleco proporcionen prestaciones comparables, reclama requisitos regulatorios comparables. Su posición evita cuestionar el papel de los satélites en zonas sin cobertura y presenta el D2D como una tecnología complementaria para áreas rurales, montañosas o marítimas, pero rechaza tratarlo como sustituto general de las redes móviles existentes.

El planteamiento coincide en parte con posiciones que ya circulan entre las instituciones. El Parlamento había defendido anteriormente condiciones comunes para facilitar los servicios satelitales en Europa, junto con reglas claras de acceso al mercado y competencia, mientras que el Consejo ha reconocido el papel complementario de las comunicaciones por satélite para mantener servicios cuando las redes convencionales no están disponibles.

Un expediente que ya está en negociación

El momento elegido por GSMA Europe resulta especialmente relevante porque el texto de mayo ya está siendo revisado por los Estados miembros. El grupo de Telecomunicaciones del Consejo examinó el 1 de octubre un texto de compromiso preparado por la Presidencia el 23 de septiembre, señal de que el expediente ha entrado en la fase en la que empiezan a concretarse modificaciones sobre la propuesta de la Comisión.

A ello se suma el trabajo parlamentario. El briefing legislativo publicado el 8 de octubre por el Servicio de Estudios del Parlamento Europeo identifica ya entre las cuestiones abiertas la preferencia por operadores europeos, las condiciones económicas de las licencias, la competencia entre infraestructuras y la coexistencia entre redes móviles y satelitales. El expediente corresponde a la Comisión de Industria, Investigación y Energía (ITRE).

También existen posiciones contrapuestas. Mientras representantes de las redes europeas apoyan reservar capacidad para nuevos actores de la UE, organizaciones de la industria tecnológica han pedido abrir más espectro comercial a cualquier operador que cumpla los requisitos, con independencia de su nacionalidad. Otros participantes han advertido de que una definición demasiado restrictiva de operador europeo podría complicar empresas conjuntas con capital o tecnología de terceros países.

La discusión que queda hasta 2027 determinará por tanto algo más que el relevo de unas licencias próximas a caducar. El diseño final fijará cómo se reparte un recurso escaso entre comunicaciones gubernamentales, operadores satelitales y nuevas ofertas D2D, y hasta qué punto las telecos podrán participar en ese mercado sin construir una infraestructura espacial propia.

Para los operadores móviles europeos, la cuestión operativa será quién conserva el control de la conectividad cuando la cobertura deje de depender exclusivamente de sus antenas. La respuesta de GSMA Europe intenta asegurar que la llegada del satélite al teléfono se integre en el mercado móvil existente bajo unas reglas comparables, en lugar de crear una segunda vía regulatoria para competir por los mismos clientes y servicios.

Ver Comentarios (0)

Leave a Reply

Utilizamos cookies para facilitar la relación de los visitantes con nuestro contenido y para permitir elaborar estadísticas sobre las visitantes que recibimos. No se utilizan cookies con fines publicitarios ni se almacena información de tipo personal. Puede gestionar las cookies desde aquí.   
Privacidad