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Digital Realty alojará en Barcelona la plataforma de IA de Blackfuel

Digital Realty alojará en Barcelona la plataforma de IA de Blackfuel

  • Blackfuel desplegará en Barcelona una plataforma de inferencia de IA con GPU de AMD, refrigeración líquida y conectividad privada de Digital Realty en BCN1.
Digital Realty

Digital Realty alojará en su centro de datos BCN1, en Barcelona, el primer despliegue de inferencia de IA de Blackfuel, una compañía que está construyendo capacidad dedicada para ejecutar modelos de inteligencia artificial en producción. La instalación combinará servidores Dell con refrigeración líquida, aceleradores AMD y acceso directo a ServiceFabric, la plataforma de interconexión definida por software de Digital Realty. La propuesta sitúa la conectividad como parte del rendimiento de la infraestructura de IA, especialmente en aplicaciones empresariales que realizan muchas llamadas consecutivas a modelos.

El proyecto fue anunciado el 30 de septiembre de 2026 y se plantea como un despliegue de varios megavatios. Digital Realty no ha detallado cuánta potencia reservará Blackfuel dentro de BCN1. El centro, inaugurado en mayo, tiene 14 MW de capacidad total prevista y unos 15.000 metros cuadrados de espacio de colocación.

La configuración incluye sistemas Dell PowerRack con servidores PowerEdge XE9785L y aceleradores AMD Instinct MI355X. Dell PowerScale y PowerStore aportarán la capa de almacenamiento, mientras que NTT DATA participará en el despliegue y la integración. Blackfuel ha definido Barcelona como su primera instalación dedicada exclusivamente a inferencia, es decir, a ejecutar modelos ya entrenados en lugar de emplear el clúster principalmente en entrenarlos.

Una infraestructura pensada para reducir la distancia hasta los datos

El elemento diferencial del acuerdo está en la conexión de la plataforma de Blackfuel con ServiceFabric. Digital Realty utiliza esta capa para aprovisionar conexiones privadas entre centros de datos, proveedores cloud, redes y otros servicios. La compañía asegura que la plataforma alcanza más de 800 centros de datos propios y de terceros y más de 350 puntos de acceso a nubes públicas.

Para una empresa, la consecuencia práctica es que una aplicación puede consumir inferencia desde Barcelona mediante conectividad privada y mantener más cerca los datos, los sistemas corporativos o los servicios cloud con los que interactúa. Esa arquitectura puede reducir saltos de red, variabilidad de latencia y exposición del tráfico a rutas públicas. No elimina por sí sola los requisitos de gobierno del dato, residencia, cifrado o cumplimiento normativo, que siguen dependiendo de la configuración del servicio.

Digital Realty ilustra el efecto con el Time-to-First-Token (TTFT), el tiempo que tarda un modelo en empezar a devolver una respuesta. En un escenario de agentes que realizan entre 20 y 50 llamadas secuenciales a APIs de inferencia, la compañía calcula que recortar 50 milisegundos de TTFT por llamada podría ahorrar entre uno y 2,5 segundos en la tarea completa frente a internet pública. Es un escenario teórico del proveedor, no un benchmark independiente, pero muestra por qué la latencia puede acumularse cuando una aplicación encadena decenas de pasos.

Ese factor gana peso con la expansión de la IA agéntica. Un asistente que consulta bases de datos, invoca herramientas y vuelve a llamar al modelo puede efectuar varias inferencias antes de completar una petición. En esos flujos, el rendimiento depende de la GPU, pero también de la red, el almacenamiento y la ubicación de los datos.

Blackfuel combina capacidad dedicada y consumo por tokens

Blackfuel salió del modo «stealth» el mismo 30 de septiembre y afirma contar con más de 250 millones de dólares en ingresos contratados mediante acuerdos plurianuales. Fundada por Charles Kantor, Xavier Fischer y Dali Kilani, se define como una «neocloud» orientada a inferencia y trabaja en nuevos clústeres en España, Finlandia y Francia. No ha publicado el desglose de esos contratos ni la identidad de sus clientes.

Su modelo comercial combina clústeres dedicados, inferencia gestionada y capacidad reservada. La compañía también desarrolla una plataforma compartida en la que los clientes podrán seleccionar modelos y contratar capacidad según parámetros como volumen de tokens, rendimiento, latencia o ubicación. Para la infraestructura basada en AMD utiliza ROCm y tecnologías de serving como vLLM y SGLang, junto con software propio para encaminamiento, asignación de recursos y medición.

«La próxima capa de infraestructura se construirá en torno a los tokens», sostienen desde Blackfuel. La frase resume un cambio en la forma de comercializar la capacidad: en vez de limitarse a alquilar GPU o máquinas virtuales, el proveedor pretende vincular parte de su oferta a la cantidad de inferencia entregada bajo unas condiciones de servicio. Ese enfoque traslada al operador parte del riesgo de utilización y optimización del hardware.

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Para Dell y AMD, el despliegue también funciona como caso de producción de la plataforma PowerEdge XE9785L con Instinct MI355X. Dell posiciona esta configuración para entrenamiento e inferencia de gran escala y la integra con ROCm, PyTorch y vLLM. La refrigeración líquida resulta relevante porque los clústeres de aceleradores elevan la densidad eléctrica y térmica por rack.

BCN1 se incorpora al mapa europeo de capacidad de IA

BCN1 abrió en mayo como el primer centro de datos de Digital Realty en Barcelona. La instalación forma parte de la estrategia de la compañía para reforzar la conectividad del corredor mediterráneo, donde Barcelona se conecta con otros nodos europeos y con rutas de cable submarino. Su capacidad prevista es de 14 MW.

La elección de Barcelona encaja con la expansión europea de Blackfuel. La compañía prevé que su primera capacidad de inferencia entre en servicio durante 2026 y plantea replicar el modelo en otras ubicaciones. ServiceFabric ofrece el mecanismo para interconectar esos clústeres, aunque la disponibilidad efectiva, el rendimiento y los acuerdos de nivel de servicio dependerán de cada despliegue.

Chris Sharp, director de tecnología de Digital Realty, resume la lógica con otra métrica: «La próxima fase de la IA se medirá en tokens útiles por megavatio». El criterio refleja la presión sobre los operadores para extraer más trabajo de IA de una cantidad limitada de potencia eléctrica, combinando aceleradores, software, refrigeración y conectividad.

Para las empresas, la oferta abre una alternativa entre consumir modelos exclusivamente a través de APIs públicas y operar infraestructura propia. Blackfuel propone reservar o contratar capacidad de inferencia en una instalación europea y conectarla de forma privada con los sistemas donde ya residen los datos. Su atractivo dependerá de variables todavía por demostrar a escala comercial, como el coste por token, los modelos disponibles, la utilización del clúster, los compromisos de servicio y la ventaja de latencia frente a las opciones cloud existentes.

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