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La estrategia de inteligencia artificial presentada por Zoom en Zoomtopia 2026 tiene una segunda vertiente más allá de incorporar agentes y automatizaciones a sus propias aplicaciones. La compañía está abriendo parte de la tecnología que utiliza internamente para que desarrolladores y empresas puedan integrarla en otros productos, asistentes y flujos de trabajo, al tiempo que prepara nuevos controles para determinar qué información pueden consultar, generar o utilizar esos sistemas.
El movimiento combina dos necesidades que empiezan a converger en las organizaciones. Los equipos de desarrollo quieren conectar asistentes y agentes con aplicaciones empresariales sin reconstruir cada integración desde cero, mientras que departamentos de IT, seguridad y cumplimiento necesitan saber qué agentes operan dentro de la organización, a qué datos acceden y qué acciones pueden ejecutar.
Zoom aborda ambos frentes mediante una ampliación de su plataforma para desarrolladores, nuevos servidores basados en Model Context Protocol (MCP), APIs de inteligencia artificial y un conjunto de herramientas de administración y gobernanza. La intención es que las capacidades de Zoom puedan utilizarse fuera de su propia interfaz sin perder los controles corporativos que rodean a la información.
Zoom AI Services lleva su tecnología de voz a otras aplicaciones
Una de las novedades más amplias de Zoomtopia se encuentra en Zoom AI Services. La compañía ha incorporado 15 servicios que permiten a los desarrolladores utilizar parte de la tecnología de voz, lenguaje e inteligencia artificial que sostiene sus propios productos.
Las nuevas APIs abarcan conversación por voz, interpretación en tiempo real, transcripción avanzada, resúmenes de audio y generación de resultados estructurados. En lugar de utilizar necesariamente Zoom Meetings o Zoom Phone como interfaz, una empresa puede incorporar estas funciones directamente a una aplicación propia.
Voice Agent APIs, por ejemplo, reúne reconocimiento de voz, razonamiento mediante modelos de lenguaje y síntesis de audio dentro de un mismo flujo gestionado. El desarrollador puede utilizar un modelo integrado o conectar su propio LLM con las tecnologías de conversión de voz a texto y de texto a voz de Zoom.
La compañía añade además APIs de síntesis de voz para aplicaciones síncronas y en streaming. Interpreter API combina transcripción, traducción y generación de voz para realizar interpretación de un idioma a otro prácticamente en tiempo real.
El planteamiento coloca a Zoom en una capa distinta de la que tradicionalmente ha ocupado con sus aplicaciones de colaboración. Una empresa que necesite añadir transcripción, traducción o interacción por voz a un servicio digital puede consumir esos componentes sin tener que desplegar por su cuenta toda la infraestructura necesaria para procesar el audio.
También se amplían las herramientas para trabajar posteriormente con el contenido de una conversación. Speech Summarization APIs convierte audio directamente en resúmenes y estructuras adaptables a diferentes procesos empresariales, mientras que Scribe API incorpora detección automática de idioma, mejora de texto, subtítulos sincronizados y nuevos modelos orientados a transcripción de mayor precisión.
Otra incorporación es Decisions API. Su función consiste en evaluar textos, imágenes u otras entradas utilizando criterios definidos previamente y devolver un resultado estructurado que otra aplicación pueda utilizar. Entre los posibles usos se encuentran clasificar información, puntuar respuestas, decidir cómo enrutar una solicitud de un cliente o determinar si un contenido debe pasar a revisión.
Los nuevos servicios ya están disponibles para desarrolladores, según Zoom.
MCP permite sacar Zoom fuera de Zoom
La otra pieza de la apertura tecnológica es Model Context Protocol. El protocolo se está convirtiendo en uno de los mecanismos utilizados por proveedores de software para conectar asistentes y agentes de IA con aplicaciones y fuentes externas de información.
Zoom ya había iniciado ese proceso y ahora amplía su compatibilidad. La compañía describe su planteamiento como una arquitectura más «headless»: determinadas funciones y datos pueden ser utilizados por otros sistemas sin que el usuario tenga que entrar necesariamente en la aplicación de Zoom.
Las integraciones disponibles incluyen entornos como Claude, OpenAI Codex, Meta Muse y Microsoft 365 Copilot. Google Gemini está previsto posteriormente. El objetivo es que un usuario pueda utilizar capacidades compatibles de Zoom y contexto procedente de reuniones desde el asistente en el que ya esté trabajando.
La expansión tampoco se limita a Meetings. Zoom está extendiendo MCP a Zoom Rooms y Workspace Reservation y prevé añadir servidores para Phone, Scheduler, Mail, Calendar y Marketplace Build.
Esta arquitectura se conecta con la Capa de Contexto Unificado presentada también en Zoomtopia 2026. Las nuevas Search and Ask APIs permiten consultar desde aplicaciones externas la información que Zoom ha indexado y relacionado en esa capa. En la práctica, un desarrollador puede pedir contexto procedente de diferentes fuentes sin crear una infraestructura de búsqueda y recuperación independiente para cada una de ellas.
El alcance de MCP y de estas APIs ayuda a entender por qué Zoom está dedicando una parte importante de sus anuncios a gobernanza. Cuanto más fácil resulta que un agente consulte información corporativa y ejecute acciones sobre distintas aplicaciones, más relevante se vuelve determinar qué puede utilizar y bajo qué condiciones.
Un único entorno para construir sobre Zoom
Para reducir la dispersión de sus propias herramientas, Zoom ha creado también Platform Studio. El portal reúne Zoom AI Services, Video SDK y Co-Browse SDK en un único punto de entrada para desarrolladores.
La compañía intenta así que las capacidades de comunicación y las nuevas funciones de inteligencia artificial formen parte de una misma plataforma de desarrollo. Una aplicación puede combinar vídeo, interacción compartida, reconocimiento de voz, modelos de lenguaje o agentes sin tener que abordar cada componente como un producto completamente separado. Platform Studio ya está disponible.
La apertura tiene una consecuencia estratégica. Zoom continúa desarrollando asistentes y agentes propios, pero asume que las empresas trabajarán con varios modelos y proveedores. Brendan Ittelson, director de ecosistema de Zoom, resume ese planteamiento señalando que las organizaciones «no van a depender de un único asistente o modelo de IA para todo lo que hacen».
Esa convivencia convierte la interoperabilidad en un factor cada vez más importante para las plataformas empresariales. En lugar de exigir que todo el trabajo ocurra dentro de Zoom, la compañía intenta que su infraestructura de comunicaciones y el contexto que genera puedan incorporarse a los entornos de IA elegidos por cada organización.
Más agentes obligan a ampliar los controles
La contrapartida de esa apertura aparece en las nuevas funciones de administración de IA.
Zoom prepara Centralized AI Management, un sistema que dará a los administradores mayor visibilidad sobre los agentes utilizados dentro de una organización, las políticas aplicadas a nivel de cuenta y su actividad. También ampliará el control sobre agentes creados por los propios usuarios. Su disponibilidad está prevista para diciembre de 2026.
El problema que intenta resolver es cada vez más habitual a medida que proliferan los agentes internos: una organización puede perder visibilidad sobre qué sistemas de IA están funcionando, qué información consultan o si su comportamiento se mantiene dentro de las políticas corporativas.
Custom AI Guardrails añadirá otra capa de control. Las empresas podrán establecer reglas sobre la información que puede aparecer en las respuestas generadas por IA incluso cuando el agente tenga acceso legítimo a los datos originales.
Zoom pone como ejemplos la posibilidad de impedir que determinados datos financieros o información relacionada con competidores aparezcan en un resumen, excluir ciertos canales del procesamiento mediante IA o exigir una revisión humana antes de distribuir determinados contenidos dirigidos a clientes. La función está prevista para el primer trimestre de 2027.
La diferencia entre controlar el acceso y controlar el uso posterior de la información resulta relevante en sistemas generativos. Un empleado puede tener permiso para consultar un documento y, al mismo tiempo, la organización puede querer impedir que determinados elementos del mismo sean reproducidos en una respuesta automatizada o transferidos a otro proceso.
Zoom conecta sus políticas con Microsoft Purview
Parte de la gobernanza se apoya en herramientas que las empresas ya utilizan.
Zoom permite sincronizar las etiquetas de sensibilidad de Microsoft Purview con Meetings y Whiteboard. Una organización puede mantener así categorías de confidencialidad similares cuando la información pasa de documentos de Microsoft 365 a reuniones o espacios colaborativos de Zoom. La compañía prevé extender esta integración a otros productos de Workplace.
La función ya está disponible y evita tener que recrear manualmente la clasificación cada vez que el contenido cambia de aplicación. Las políticas correspondientes pueden aplicarse posteriormente en función del nivel de sensibilidad asignado.
Zoom Compliance Manager seguirá una lógica parecida con el contenido generado mediante IA. A partir de enero de 2027, la compañía prevé ampliar el sistema a My Notes y Zoom Canvas para archivar y supervisar resúmenes, notas y documentos creados por sus herramientas de inteligencia artificial.
El objetivo es que estos materiales puedan incorporarse a las políticas internas de conservación y supervisión de información en lugar de quedar fuera de los mecanismos utilizados para otras comunicaciones empresariales. Zoom advierte, no obstante, de que Compliance Manager no sustituye las revisiones jurídicas o de cumplimiento que corresponda realizar a cada organización.
La detección de deepfakes entra en las reuniones
Otro de los controles anunciados responde a un riesgo diferente. Zoom está desarrollando una función para detectar posibles manipulaciones de audio y vídeo durante reuniones, procesos de selección de personal e interacciones con clientes.
El sistema analizará señales de vídeo y sonido en tiempo real para identificar material que pueda haber sido alterado fuera de Zoom y mostrará un indicador de confianza cuando detecte un posible deepfake. La disponibilidad está prevista para diciembre de 2026.
La compañía plantea escenarios como candidatos que suplanten a otra persona durante una entrevista o interlocutores que se hagan pasar por proveedores conocidos. La herramienta no convierte la detección en una certeza automática, sino que pretende señalar situaciones potencialmente sospechosas para que puedan revisarse.
La incorporación de esta capacidad ilustra una de las consecuencias del despliegue empresarial de IA: las mismas tecnologías que automatizan tareas y generan contenido también amplían el conjunto de riesgos que deben gestionar las plataformas de comunicación.
Los anuncios de Zoomtopia 2026 colocan así apertura y gobernanza dentro de una misma arquitectura. Zoom quiere que sus capacidades de voz, reuniones y contexto puedan utilizarse desde aplicaciones y agentes externos, pero esa expansión exige trasladar permisos, clasificación y supervisión a un entorno donde la IA puede consultar información y actuar sobre ella de forma cada vez más autónoma.
Para los departamentos tecnológicos, el cambio relevante no está únicamente en disponer de más APIs o asistentes. A medida que las plataformas empresariales empiezan a exponer su contexto mediante MCP y otros mecanismos, decidir qué agentes pueden conectarse, qué información pueden recuperar y qué acciones están autorizados a ejecutar pasa a ser una cuestión de arquitectura y gobierno tecnológico, además de una decisión sobre qué modelo de IA utilizar.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
