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Tres semanas separan los dos Huawei Connect de 2026, pero el relato tecnológico cambia considerablemente entre Shanghai y Florencia. En China, Huawei presentó una arquitectura diseñada para llevar la infraestructura de inteligencia artificial a cientos de miles de aceleradores y, eventualmente, hasta un millón de procesadores trabajando como un único sistema. En Europa, la compañía ha centrado la apertura de su evento anual en clientes, partners, digitalización de empresas y soluciones capaces de desplegarse en sectores concretos.
Los dos mensajes forman partes diferentes de una misma estrategia. Huawei Connect 2026 en Shanghai explicó cómo quiere construir la infraestructura necesaria para una IA de mucha mayor escala. Florencia está abordando cómo convertir esa capacidad tecnológica en proyectos que puedan comprar, integrar y operar las organizaciones europeas.
La diferencia resulta relevante porque ayuda a entender dónde sitúa Huawei las prioridades para cada mercado. Los SuperPoD, UnifiedBus, las nuevas arquitecturas de computación y los sistemas especializados para inferencia dominaron el discurso global. En Europa aparecen de forma mucho menos visible y ceden protagonismo a productividad, cloud, almacenamiento, redes, servicios, transición energética y ecosistema.
Shanghai puso el foco en una nueva arquitectura para escalar la IA
El evento celebrado en septiembre en Shanghai estuvo articulado alrededor de una idea: el crecimiento de la inteligencia artificial obligará a reconsiderar la arquitectura completa de los centros de datos.
Huawei presentó allí Peerium Computing Architecture, un modelo que combina paralelismo jerárquico, direccionamiento unificado de memoria e interconexiones peer-to-peer. UnifiedBus actúa como la tecnología encargada de comunicar CPU, NPU, memoria, almacenamiento y red mediante un mismo protocolo.
El objetivo declarado es conseguir que cantidades muy elevadas de procesadores puedan operar como un único sistema lógico. La primera generación de productos asociados a ese planteamiento incluye los SuperPoD Atlas y los SuperClusters construidos a partir de ellos.
Atlas 960E fue una de las principales materializaciones de esa estrategia. Huawei lo presentó como su primer SuperPoD basado en near-packaged optics (NPO). Una unidad puede integrar hasta 4.096 NPU y alcanzar 8 EFLOPS en FP8, mientras varios sistemas pueden combinarse en SuperClusters que, mediante determinadas topologías, escalan hasta un máximo teórico de un millón de NPU.
El planteamiento desplaza una parte de la competición tecnológica desde las prestaciones individuales del acelerador hacia la capacidad para coordinar miles de componentes. Interconexión, memoria, almacenamiento, refrigeración, disponibilidad y consumo eléctrico pasan a condicionar cuánto rendimiento puede extraerse realmente de los chips.
También explica la presentación del OceanStor M900. El sistema amplía el KV cache utilizado durante la inferencia desde la memoria asociada a los procesadores hacia una jerarquía que incluye SSD, con capacidad de escala de petabytes. Huawei vincula esta arquitectura al crecimiento de los contextos utilizados por los modelos y, especialmente, a agentes que ejecutan tareas durante periodos más prolongados.
Shanghai mostró así una Huawei concentrada en resolver problemas que aparecen cuando la IA alcanza dimensiones extremas.
Florencia parte de otro problema
La pregunta planteada en la keynote europea ha sido mucho más cercana a la organización que debe comprar y operar la tecnología: cómo convertir inteligencia artificial y digitalización en productividad.
Leo Chen señaló que, pese al avance registrado en Europa, la adopción empresarial de IA se encuentra todavía en el 27%, de acuerdo con los datos europeos citados durante su intervención. Para Huawei, esa distancia entre disponibilidad tecnológica y utilización efectiva requiere ampliar infraestructura, capacidades profesionales y acceso de las pymes a herramientas digitales.

El contraste con Shanghai resulta significativo. Florencia no ha estado dominada por cifras de EFLOPS o por clusters con cientos de miles de aceleradores. Las referencias han sido hospitales que necesitan continuidad de servicio, universidades que quieren reducir cableado y consumo, comercios que actualizan precios electrónicamente o empresas sin equipos especializados suficientes para administrar sus redes.
La tecnología sigue estando debajo, pero cambia la unidad de medida del discurso: disponibilidad, coste total de propiedad, tiempo de despliegue, integración y mantenimiento.
Esa orientación explica también que una de las principales novedades de la mañana haya sido SCALE Partner Support Framework. Huawei quiere que sus socios europeos puedan construir soluciones por sectores, probarlas, integrarlas, comercializarlas y mantenerlas utilizando herramientas y recursos proporcionados por la compañía.
Los partners se convierten en la capa de integración
David Wang situó la red de colaboradores como una infraestructura comercial y operativa necesaria para ampliar la presencia de Huawei. La compañía afirma trabajar con más de 5.000 partners en Europa, además de más de 350 socios locales de ventas y servicios y 25.000 instaladores de soluciones fotovoltaicas.

La escala de ese ecosistema da una pista sobre la diferencia entre desarrollar tecnología y conseguir que termine integrada en empresas con arquitecturas, normativas y procesos muy distintos.
Para un gran sistema de IA, Huawei puede diseñar procesadores, interconexión, almacenamiento y software como partes de una arquitectura común. Para desplegar tecnología en miles de organizaciones europeas necesita otra clase de coordinación: integradores locales, proveedores especializados por industria, soporte, formación y compatibilidad con infraestructura existente.
SCALE intenta estructurar ese segundo problema. Los partners reciben productos preparados para integración, acceso a centros de coinnovación y laboratorios, herramientas de validación, soporte comercial y recursos de operación. Huawei quiere además que las soluciones desarrolladas para un cliente puedan repetirse posteriormente en otros mercados.
Esto introduce una lógica diferente a la de los grandes despliegues de infraestructura de IA. La escala en Europa depende tanto de reproducir proyectos como de aumentar la potencia de los sistemas.
Una estrategia condicionada por las necesidades empresariales
La presentación de Florencia también refleja un mercado donde muchas organizaciones siguen resolviendo problemas previos a la IA generativa.
Modernizar centros de datos, mejorar recuperación ante desastres, consolidar almacenamiento, simplificar redes o controlar costes cloud siguen ocupando inversiones importantes. Algunas de esas infraestructuras servirán después para ejecutar aplicaciones de inteligencia artificial, pero su renovación responde igualmente a necesidades de resiliencia, seguridad y eficiencia.
Huawei utilizó durante la keynote el caso de Auchan para ilustrar esta situación. La compañía francesa está modernizando su infraestructura de centros de datos y, según las cifras presentadas por Huawei, ha reducido en al menos un 50% su coste total de propiedad a largo plazo. El proyecto incluye además una reorganización de cargas entre cloud e infraestructura propia, un caso que merece un análisis separado por sus implicaciones sobre multicloud y repatriación de cargas.
El almacenamiento proporciona otro ejemplo. Huawei explicó que sus plataformas all-flash admiten SAN, NAS y S3 para que los integradores puedan construir sobre el mismo sistema soluciones destinadas a sectores distintos. La innovación que se presenta al cliente europeo aparece así empaquetada alrededor de simplificación operativa y flexibilidad de integración, frente a la arquitectura especializada de OceanStor M900 mostrada en Shanghai para inferencia de IA a gran escala.
De construir capacidad a conseguir que se utilice
La distancia entre los dos Huawei Connect permite observar las dos capas del negocio que Huawei intenta desarrollar simultáneamente.
En la base está la infraestructura presentada en Shanghai: Ascend, SuperPoD, UnifiedBus, Peerium, nuevos sistemas ópticos y almacenamiento especializado. Esa arquitectura pretende responder al crecimiento de modelos y agentes, y sitúa la innovación a nivel de sistema.
Sobre ella aparece el problema europeo que Florencia ha colocado en primer plano: transformar tecnología disponible en soluciones que una empresa pueda integrar en sus operaciones y justificar económicamente.
La compañía mantiene además una presencia local que, según Wang, incluye 29 centros de I+D en 14 países europeos. Huawei calcula que su actividad junto con la de sus socios aporta más de 10.000 millones de euros al PIB europeo y sostiene más de 140.000 empleos.
Queda por determinar cuánto de la nueva infraestructura anunciada en Shanghai llegará directamente al mercado europeo, con qué calendario y para qué tipos de clientes. La keynote de Florencia no ha situado esas plataformas en el centro de su mensaje, en cambio, ha mostrado que la prioridad inmediata pasa por ampliar la adopción de tecnologías digitales mediante infraestructura existente, soluciones sectoriales y una red local capaz de integrarlas.
Ese desplazamiento del foco ayuda a entender el Huawei Connect europeo de este año: la escala ya no se mide únicamente por el número de procesadores que pueden conectarse dentro de un cluster. También depende del número de organizaciones capaces de convertir esa infraestructura en productividad, ahorro, resiliencia y nuevos procesos empresariales.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
