Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con…
La digitalización de las grandes organizaciones en España ha alcanzado un punto de inflexión donde la acumulación de herramientas tecnológicas ya no garantiza, por sí misma, una ventaja competitiva. El reto actual no reside en la adopción de la inteligencia artificial como un elemento aislado, sino en su capacidad para operar sobre una infraestructura de datos cohesionada y con sentido de negocio.
Durante la celebración del SAP Connect Day Madrid , esta tensión entre la promesa de la automatización y la realidad operativa de las compañías se situó en el centro del análisis, dibujando un mapa de ruta hacia lo que Carlos Lacerda, VP Senior y director general para el Sur de Europa de SAP, denomina la empresa autónoma.
El encuentro, que congregó a más de 1.600 profesionales en la capital, no solo sirvió como escaparate tecnológico, sino como un foro de reflexión sobre los cuellos de botella que impiden que la inversión en innovación se traduzca en rentabilidad directa. La premisa es clara: muchas compañías no logran obtener retorno de sus inversiones en IA debido a la fragmentación de los datos y la desconexión de los procesos. Sin una gobernanza sólida, la inteligencia artificial corre el riesgo de convertirse en un generador de ruido más que en un motor de eficiencia.
El valor del contexto frente al modelo masivo
En el ecosistema tecnológico actual, existe una tendencia a sobredimensionar la importancia de los modelos de lenguaje o de computación por encima de la calidad del combustible que los alimenta. Sin embargo, para los directivos reunidos en Madrid, la prioridad se está desplazando hacia la integración. Según expuso Lacerda, el valor real de la inteligencia artificial no reside exclusivamente en la sofisticación de sus algoritmos, sino en su facultad para automatizar decisiones basándose en un contexto empresarial específico.
Esta distinción es crítica. Una IA que opera en el vacío puede ofrecer respuestas genéricas, pero una inteligencia artificial que entiende la cadena de suministro, los ciclos financieros y la estructura de personal de una empresa concreta se convierte en una herramienta de gestión táctica. Para que este «superpoder», como lo calificó el directivo de SAP, sea efectivo, requiere que las aplicaciones estén integradas y los datos armonizados. La IA necesita, esencialmente, saber de qué está hablando antes de proponer una acción.
Esta visión de un modelo basado en la unión de IA, datos y aplicaciones como un todo inseparable fue reforzada por Jorge Pérez, Head of BTP, BDC & Artificial Intelligence en SAP para el Sur de Europa. Pérez señaló que los clientes están hoy más preocupados por extraer el valor de sus sistemas actuales que por experimentar con herramientas periféricas. El conocimiento acumulado en los sistemas de gestión tradicionales es el «tesoro» que debe alimentar a la IA generativa para que los resultados sean fiables y, sobre todo, seguros en un entorno corporativo.
El espejo de la alta competición: Datos y rendimiento
La teoría de la empresa autónoma encuentra su reflejo más extremo en entornos donde el error se mide en milésimas de segundo. Laura Goodrick, directora de operaciones financieras del equipo Mercedes-AMG PETRONAS F1, aportó una perspectiva donde la conexión entre finanzas, operaciones y tecnología es total. En la Fórmula 1, la precisión de los sistemas impacta directamente en el rendimiento en pista, lo que obliga a tratar la información con una disciplina casi quirúrgica.
Goodrick subrayó la relevancia de construir bases sólidas antes de intentar aplicar soluciones avanzadas. Para su equipo, la detección de anomalías y el análisis de escenarios mediante IA son ya realidades, pero estas solo funcionan porque cuentan con una arquitectura como la de SAP S/4HANA que permite una toma de decisiones informada. La analogía es válida para cualquier sector: sin una infraestructura que soporte el flujo constante de información, la analítica predictiva pierde su capacidad de anticipación.
Por otro lado, la vertiente macroeconómica y de inversión también tuvo espacio en el análisis. Rika Christanto, socia en LifeX Ventures, puso el foco en la posición de Europa dentro de esta nueva carrera tecnológica. Aunque el dominio de las grandes plataformas suele estar asociado a otras regiones, la historia de la innovación muestra que en cada ciclo ha emergido un referente global en el continente. La pregunta que flota en el sector es si el próximo gran salto europeo vendrá de la mano de la optimización industrial o de la gestión inteligente del capital y los recursos, áreas donde la experiencia en software empresarial es más profunda.
Superar los silos en la cadena de suministro
Uno de los puntos de mayor fricción para las empresas españolas en el contexto actual es la gestión de la cadena de suministro. Las disrupciones no son ya eventos extraordinarios, sino una constante derivada de tensiones geopolíticas, cambios regulatorios bruscos y aranceles imprevistos. En este escenario, la agilidad no es una opción, sino una condición de supervivencia.
El uso de la IA agéntica se perfila como la solución técnica para optimizar estos procesos, pero su implementación choca frecuentemente con la estructura interna de las organizaciones. Los silos de información, departamentos que funcionan como islas estancas, impiden que la compañía tenga una visión holística de su funcionamiento. La integración de datos internos y externos en un repositorio único permite ofrecer información en tiempo real en todas las fases, desde la materia prima hasta la entrega final. Solo cuando la información fluye sin barreras jerárquicas o técnicas, la empresa puede empezar a actuar de forma autónoma ante un imprevisto logístico.
La arquitectura del encuentro: Siete eventos en uno
La propia organización del SAP Connect Day reflejó esta búsqueda de eficiencia y personalización. Mediante un escenario central heptagonal y un sistema de «conferencia silenciosa», el evento permitió la coexistencia de siete encuentros paralelos sobre áreas tan diversas como Finanzas, Customer Experience, Supply Chain o Business Data Cloud. Esta estructura facilitó que cada asistente construyera su propio itinerario informativo sin las interferencias habituales de los grandes congresos.
El formato permitió profundizar en cómo la Business Technology Platform actúa como el pegamento de estas diferentes áreas. No se trata solo de mejorar el departamento de marketing o de optimizar el almacén, sino de entender cómo un cambio en la demanda detectado por el equipo de experiencia de cliente debe impactar automáticamente en las previsiones financieras y en las órdenes de compra de suministros.
El cierre de la jornada dejó una reflexión implícita para los directivos presentes: la transformación hacia la empresa autónoma no es un destino final, sino un cambio en la naturaleza misma de la gestión. La tecnología ha dejado de ser un soporte para convertirse en el tejido conectivo de la organización. La duda que persiste no es sobre la capacidad de la tecnología, sino sobre la velocidad a la que las estructuras humanas podrán adaptarse a un entorno donde la gobernanza y el contexto son los únicos activos que garantizan la fiabilidad de la máquina.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
