Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con…
Oracle ha cerrado su ejercicio fiscal 2026 con ingresos récord y una cartera de contratos futuros que refleja el peso creciente de la inteligencia artificial en su negocio. La compañía facturó 67.400 millones de dólares en el año, un 17% más, y elevó sus compromisos pendientes de ejecución hasta 638.000 millones. Ese crecimiento, sin embargo, llega acompañado de una necesidad cada vez mayor de financiación para construir la infraestructura que esos contratos exigen: centros de datos, chips, electricidad y capacidad cloud a gran escala.
El cuarto trimestre confirmó esa aceleración. Oracle ingresó 19.200 millones de dólares entre marzo y mayo, un 21% más que un año antes, impulsada sobre todo por sus negocios en la nube. Los ingresos cloud alcanzaron 34.000 millones de dólares en el conjunto del ejercicio, con un avance del 39%, y ya concentran buena parte de la explicación del cambio de etapa que atraviesa la empresa.
No todas las áreas de la nube avanzan al mismo ritmo. La infraestructura cloud, el negocio que alquila capacidad de computación y almacenamiento a empresas, creció un 77% en el ejercicio y un 93% en el último trimestre. Las aplicaciones cloud, más próximas al software empresarial tradicional, avanzaron bastante menos, un 11% anual y un 10% trimestral Oracle no solo está trasladando su software a modelos de suscripción: está entrando en una carrera para suministrar potencia de cálculo a proyectos de inteligencia artificial que consumen recursos físicos a gran escala.
Ese giro se aprecia mejor en los compromisos pendientes de ejecución, una métrica que recoge ingresos ya contratados pero todavía no reconocidos. Para un lector no financiero, puede entenderse como una gran cartera de pedidos firmados que Oracle deberá entregar en los próximos años. La cifra alcanzó los 638.000 millones de dólares al cierre del trimestre, un 363% más que un año antes, tras sumar 85.000 millones solo respecto al trimestre anterior.
La compañía atribuye buena parte de ese salto a grandes contratos de inteligencia artificial. En muchos de ellos, los clientes han pagado por adelantado la compra de GPUs, los chips especializados que se utilizan para entrenar y ejecutar modelos de IA, o incluso han suministrado directamente ese hardware a Oracle. La empresa cifra en 75.000 millones de dólares el volumen asociado a esos pagos anticipados y equipos aportados por clientes. Ese mecanismo reduce parte del dinero que Oracle debe adelantar para levantar sus centros de datos, aunque no elimina la presión sobre su financiación ni sobre su capacidad de ejecutar proyectos de gran escala sin deteriorar el servicio.
La inteligencia artificial cambia el perfil operativo de Oracle
Durante décadas, Oracle construyó su posición en el mercado sobre el software empresarial, con ingresos recurrentes, contratos largos y márgenes elevados. Ese negocio sigue siendo relevante, pero empieza a perder peso relativo frente al crecimiento de la nube: generó 24.500 millones de dólares en el ejercicio, un 1% menos, y en el cuarto trimestre descendió un 2%, hasta 6.800 millones. La tendencia refleja la migración de clientes desde sistemas instalados en sus propias sedes hacia servicios cloud.
La novedad es que el crecimiento ya no depende solo de vender licencias, mantenimiento o aplicaciones. Depende de construir capacidad física. Centros de datos, servidores, chips, redes de alta velocidad y energía. La inteligencia artificial ha situado a Oracle en una posición atractiva para clientes que necesitan una gran capacidad de cómputo, pero también la ha llevado a competir en un terreno dominado por gigantes como Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud.
Los ingresos de infraestructura cloud de Oracle llegaron a 5.800 millones de dólares en el trimestre, con un crecimiento del 93%. La cifra explica por qué esta área se ha convertido en el centro de la nueva etapa de la compañía, aunque también revela la distancia que aún la separa de los grandes líderes del mercado. AWS, el negocio cloud de Amazon, generó 37.590 millones de dólares en ingresos en su trimestre de marzo. Oracle juega todavía en una escala menor, pero su base crece con rapidez y gana visibilidad entre los clientes de inteligencia artificial. El coste de esa aceleración está en la inversión necesaria para construir capacidad: centros de datos, chips, redes y energía.
La empresa también está intentando conectar esa infraestructura con sus negocios de base de datos, aplicaciones y salud. Oracle señaló que su base de datos multicloud con capacidades de IA creció un 404% en el cuarto trimestre. También anticipó una nueva versión con IA del sistema de gestión clínica procedente de Cerner, adquirido para reforzar Oracle Health. El objetivo es que la IA no funcione solo como capacidad de cómputo alquilada a terceros, sino como una capa integrada en productos concretos. En sanidad, Oracle habla de menor carga administrativa para médicos, mayor velocidad en ensayos clínicos y apoyo al diseño molecular de fármacos.
Esa traslación al negocio sanitario, sin embargo, exige tiempo. Los hospitales, las aseguradoras y los sistemas públicos de salud no adoptan nuevas plataformas al ritmo de una startup tecnológica. La regulación, la protección de datos, la interoperabilidad y la seguridad clínica suelen ralentizar estos procesos. Para Oracle, Oracle Health puede convertirse en una vía de crecimiento relevante, aunque todavía debe traducirse en implantaciones amplias y crecimiento sostenido.
Centros de datos, deuda y una expansión difícil de digerir
El principal punto de fricción está en la financiación necesaria para construir la nueva Oracle. La compañía generó 32.000 millones de dólares de flujo de caja operativo en el ejercicio, un 54% más. Es decir, su actividad ordinaria produjo más efectivo. Sin embargo, el flujo de caja libre fue negativo en 23.700 millones de dólares, debido a las inversiones destinadas a la expansión de infraestructura cloud.
Dicho de forma sencilla: Oracle gana más dinero con sus operaciones, pero está gastando todavía más para levantar la capacidad que necesita. Bloomberg informó de que los gastos de capital, ligados en gran parte a centros de datos, alcanzaron 55.700 millones de dólares en el ejercicio fiscal 2026, por encima de la previsión de 50.000 millones. Solo en el último trimestre, esos gastos fueron de unos 16.500 millones.
La empresa ya levantó 43.000 millones de dólares en deuda y 5.000 millones en capital durante el ejercicio fiscal 2026. Para el ejercicio 2027 prevé captar otros 40.000 millones mediante una combinación de deuda y emisión de acciones, incluida una venta de acciones de 20.000 millones anunciada previamente. Oracle afirma que no espera emitir más deuda durante el año natural 2026, pero la magnitud de la financiación prevista muestra hasta qué punto la IA ha elevado las necesidades de capital.
Reuters situó esta reacción dentro de una preocupación más amplia: si el gasto en inteligencia artificial, financiado en parte con deuda, podrá generar retornos suficientes y estables. La compañía superó ligeramente las expectativas de ingresos y beneficios del mercado, pero sus acciones cayeron tras conocerse los planes de financiación. Aunque la cotización no sea el foco para entender la situación empresarial, la reacción refleja una duda operativa razonable: los contratos son grandes, pero los costes para atenderlos también.
Hay otro elemento delicado. CNBC citó a analistas de Bank of America que estiman que más del 50% de las obligaciones de rendimiento pendientes de Oracle procede de OpenAI. Si esa lectura es correcta, Oracle habría ganado un cliente de enorme peso en el mercado de IA, pero también habría elevado su concentración comercial. Depender mucho de uno o varios clientes principales puede acelerar el crecimiento durante una fase expansiva y, al mismo tiempo, aumentar la exposición si cambian los planes de inversión, los calendarios de despliegue o las condiciones técnicas.
La nube de Oracle crece mientras el software tradicional pierde peso
La transición también se aprecia en las líneas de negocio más antiguas. El software, que todavía aporta una parte relevante de los ingresos, retrocede ligeramente. El hardware, una actividad menor dentro del grupo, creció un 5% en el año, hasta 3.100 millones. Los servicios avanzaron un 10%, hasta 5.700 millones. Ninguna de estas áreas explica por sí sola la nueva narrativa de Oracle.
La nube sí lo hace. En el primer trimestre fiscal de 2027, Oracle espera que los ingresos totales crezcan entre el 27% y el 29%, y que los ingresos cloud avancen entre el 58% y el 64% en dólares. Para el conjunto del ejercicio fiscal 2027, mantiene una guía de 90.000 millones de dólares de ingresos y eleva su previsión de beneficio ajustado por acción a 8,05 dólares.
Estas previsiones dibujan una empresa que no se está limitando a proteger su base instalada. Oracle está intentando ocupar una posición central en la infraestructura necesaria para la IA generativa y otros usos intensivos de computación. El reto no está solo en vender. Está en entregar capacidad a tiempo, conseguir chips, asegurar energía, controlar costes, financiar construcciones y sostener márgenes en contratos que pueden requerir inversiones muy superiores a las del software clásico.
Bloomberg también señaló que Oracle ha realizado recortes de plantilla durante el año y que sus gastos de reestructuración alcanzaron 1.800 millones de dólares, casi cinco veces más que un año antes. Esa cifra apunta a una reorganización interna para liberar recursos y proteger rentabilidad mientras la compañía aumenta su gasto en centros de datos. Es una señal menos visible que los contratos de IA, pero importante para empleados, clientes y socios: la empresa está ajustando su estructura al mismo tiempo que acomete una expansión física de gran escala.
La situación de Oracle combina fortaleza comercial y presión financiera. Los pedidos futuros dan visibilidad, la demanda de infraestructura para IA está creciendo y la compañía ha logrado situarse en conversaciones que antes dominaban otros proveedores cloud. Sin embargo, esa oportunidad exige una ejecución industrial: construir, conectar, alimentar y operar centros de datos a una velocidad nunca vista hasta ahora. Para sus clientes empresariales, la cuestión será si Oracle puede convertir esa cartera de contratos en capacidad fiable, sin que el esfuerzo de financiación y los costes de infraestructura condicionen la calidad del servicio, los precios o la continuidad de sus proyectos cloud.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
