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Ericsson nombra a Per Narvinger nuevo CEO global

Ericsson nombra a Per Narvinger nuevo CEO global

  • El relevo en Ericsson situará a Per Narvinger al frente del grupo desde octubre, con Börje Ekholm como asesor durante una transición clave para redes e IA.
Per Narvinger, CEO Ericsson

Ericsson ha elegido a Per Narvinger para suceder a Börje Ekholm como presidente y consejero delegado, un relevo interno que no se hará efectivo hasta el 1 de octubre de 2026 y que prolonga la influencia del actual primer ejecutivo durante varios meses más. Ekholm dejará el cargo el 30 de septiembre, saldrá del consejo un día después y permanecerá como asesor ejecutivo hasta el 15 de junio de 2027. La transición llega con margen, pero también sitúa al fabricante sueco ante una etapa en la que la conectividad móvil vuelve a ganar centralidad por la inteligencia artificial, el tráfico de datos y la futura generación 6G.

El nombramiento tiene una lectura de continuidad. Narvinger no llega desde fuera: entró en Ericsson en 1997 y ha pasado por investigación, estandarización, desarrollo, gestión de producto y ventas. También ha trabajado con grandes clientes internacionales y ha tenido asignaciones prolongadas en Australia y España. Desde marzo de 2025 dirige Business Area Networks, el área más asociada al negocio histórico del grupo, tras haber liderado desde 2022 Business Area Cloud Software and Services. Ese recorrido explica que el consejo haya optado por un perfil técnico y comercial, con conocimiento interno y exposición a los dos planos que hoy más pesan: infraestructura de red y software para operadores.

Ericsson prepara una sucesión de bajo riesgo visible

Jan Carlson, presidente del consejo de administración, ha presentado el nombramiento como parte de una planificación de liderazgo y gobierno corporativo ya preparada. En sus palabras, Narvinger combina «profundo conocimiento técnico» y «amplia experiencia comercial», una formulación que apunta a una prioridad reconocible: reducir incertidumbre en un proveedor global que depende de ciclos largos de inversión, contratos complejos y credibilidad tecnológica.

La transición no deja un vacío inmediato. Ekholm ha dirigido Ericsson desde 2017 y ha formado parte de su consejo durante dos décadas. En ese periodo, el grupo pasó por una etapa de reestructuración, presión competitiva y reposicionamiento en 5G, con mejoras de margen, aunque también con episodios reputacionales y ajustes de plantilla. Reuters recogió que la acción subía un 0,6% el día del anuncio y acumulaba un avance del 26% en el año, una reacción contenida pero compatible con la lectura de continuidad que transmitió el mercado.

La elección de Narvinger llega después de cambios internos relevantes. En febrero de 2025, Ericsson reorganizó su estructura ejecutiva y de áreas de mercado: Narvinger fue nombrado vicepresidente ejecutivo y responsable de Networks a partir del 15 de marzo, Jenny Lindqvist pasó a dirigir Cloud Software and Services y la compañía concentró su estructura regional en Americas y Europe, Middle East and Africa. Aquella reordenación anticipaba una búsqueda de eficiencia operativa y mayor foco comercial, sensible para una empresa expuesta al gasto de capital de los operadores.

Ericsson y el reto de monetizar redes con IA

Narvinger ha vinculado su futura etapa a la industrialización de la inteligencia artificial. La frase encaja con la estrategia declarada por Ericsson, que en su informe anual de 2025 define su objetivo como liderar la industria de telecomunicaciones mediante redes móviles avanzadas, «powered by and optimized for AI». La tensión está en convertir esa narrativa tecnológica en ingresos sostenidos. Las operadoras llevan años invirtiendo en 5G, pero la monetización de capacidades avanzadas, como redes programables, slicing o conectividad diferenciada, avanza de forma desigual según mercado, regulación y madurez de los casos de uso empresariales.

Los datos de tráfico ayudan a entender la apuesta. Ericsson calcula que el tráfico mundial mensual de datos móviles alcanzó 210 exabytes en el primer trimestre de 2026, con un crecimiento interanual del 22%. La compañía también señala que la expansión de servicios de IA, experiencias XR y aplicaciones con mayor demanda de subida obligará a adaptar las redes, no solo a aumentar capacidad. Para un fabricante como Ericsson, ese cambio técnico puede abrir oportunidades en radio, núcleo de red, automatización y gestión de servicios. También eleva la exigencia: los operadores necesitarán justificar inversiones ante mercados financieros que siguen vigilando la rentabilidad del capital empleado.

La fotografía financiera muestra avances y límites. En 2025, Ericsson registró ventas reportadas de 236.700 millones de coronas suecas, un descenso frente al año anterior en términos declarados, aunque con crecimiento orgánico del 2% impulsado por Networks y Cloud Software and Services. El EBITA ajustado alcanzó 42.900 millones de coronas, con un margen del 18,1%. En el primer trimestre de 2026, las ventas reportadas bajaron a 49.300 millones de coronas, mientras las ventas orgánicas crecieron un 6% y el beneficio neto cayó a 900 millones. El propio Ekholm reconoció entonces un mercado RAN plano y costes de entrada más altos, en particular en semiconductores.

Un directivo formado dentro de la empresa

El perfil de Narvinger también refleja una decisión cultural. En una compañía de ingeniería, la legitimidad interna pesa. El futuro CEO ha desarrollado toda su carrera profesional en Ericsson y ha ocupado posiciones desde las capas técnicas hasta la gestión comercial. En su declaración, afirmó que es «un gran honor» asumir el cargo en una empresa en la que ha pasado toda su trayectoria, y situó la conectividad avanzada como soporte de la siguiente fase de la IA. El mensaje evita giros bruscos: continuidad tecnológica, disciplina comercial y apoyo a clientes.

Esa continuidad, sin embargo, no reduce la complejidad del mandato. Networks seguirá siendo el eje económico y simbólico de Ericsson, pero el crecimiento incremental dependerá cada vez más de software, automatización, servicios críticos, defensa, APIs de red y alianzas con operadores que buscan nuevas fuentes de ingresos. Cloud Software and Services, área que Narvinger dirigió antes de pasar a Networks, ha sido relevante para mejorar márgenes y preparar redes más programables. La cuestión operativa está en coordinar esas piezas sin perder foco en la ejecución, especialmente cuando la industria discute inversiones en 6G antes de haber agotado todo el retorno de 5G.

La derivada española tampoco es menor para lectores del mercado local. Cinco Días situó el relevo dentro de la reorganización global que ya afectó a la filial española, donde Ericsson redujo estructura ejecutiva local e integró España y Portugal en un clúster de Europa Occidental. En septiembre de 2025, Juan Olivera asumió funciones de country manager y presidente del consejo de administración de Ericsson España, mientras la dirección comercial pasó a depender de la estructura regional. Para clientes, administraciones y socios tecnológicos en España, el cambio global se combina con una gobernanza local más centralizada.

Ekholm deja a su sucesor una empresa más estabilizada que la que recibió en 2017, pero no una etapa sencilla. La demanda de conectividad crece, la IA aumenta la presión sobre las redes y los operadores mantienen una disciplina inversora que limita despliegues sin retorno claro. Narvinger hereda una organización preparada para hablar de redes «AI-native» y conectividad crítica. Su margen real estará en convertir esa ventaja técnica en contratos, ingresos recurrentes y capacidad de negociación frente a clientes que quieren más prestaciones sin trasladar todo el coste al usuario final.

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