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Telefónica ha cerrado el primer semestre de 2026 con una señal que el mercado suele observar con especial atención en las telecos: la capacidad de generar caja. La compañía elevó sus ingresos hasta 16.392 millones de euros, un 1,7% más que un año antes, y situó el EBITDA ajustado en 5.768 millones, con un avance del 3,8%. Este último indicador mide el beneficio operativo antes de intereses, impuestos, amortizaciones y depreciaciones, una forma de aproximarse a la rentabilidad del negocio antes de ciertos impactos contables.
El dato más relevante no está solo en la fotografía semestral, sino en la revisión de expectativas. Telefónica ha elevado su objetivo de crecimiento del flujo de caja operativo ajustado después de arrendamientos para 2026 desde más del 2% hasta más del 3%, en términos constantes. Dicho de forma sencilla: la empresa espera generar más dinero con su actividad ordinaria después de pagar los alquileres vinculados a su operación, como infraestructuras o emplazamientos de red.
Reuters también recogió que la compañía mantiene sus previsiones de crecimiento de ingresos y EBITDA ajustado entre el 1,5% y el 2,5%, con una inversión equivalente a cerca del 12% de los ingresos y un flujo de caja libre aproximado de 3.000 millones de euros para el año.
La mejora llega después de tres trimestres consecutivos de crecimiento simultáneo en las principales métricas financieras, tanto a tipo de cambio real como constante. Entre abril y junio, los ingresos alcanzaron 8.265 millones de euros, un 3% más, mientras el EBITDA ajustado trimestral subió hasta 2.933 millones, con un crecimiento del 6,4%. En paralelo, el flujo de caja operativo ajustado después de arrendamientos aumentó un 6,7%, hasta 1.279 millones. La evolución ofrece una lectura favorable sobre el negocio ordinario, aunque no elimina los elementos de presión que siguen apareciendo en la cuenta de resultados.
El beneficio neto reportado fue mucho más limitado. Telefónica obtuvo 73 millones de euros en el segundo trimestre, frente a un beneficio neto ajustado de las operaciones continuadas de 473 millones. La diferencia se explica, en buena medida, por una provisión de 265 millones de euros asociada a la reestructuración de Telefónica Alemania. En la primera mitad del año, el grupo registró pérdidas de 338 millones, un 75% menos que en el mismo periodo de 2025, con un impacto negativo de 1.001 millones por la desinversión en Chile y el efecto de la reorganización alemana.
La distinción entre resultado ajustado y beneficio neto resulta importante para un lector no financiero. El primero intenta aislar el comportamiento recurrente del negocio, dejando fuera costes excepcionales o impactos puntuales. El segundo incorpora toda la realidad contable del periodo, incluidas provisiones, desinversiones y pérdidas de actividades discontinuadas. Por eso una empresa puede mostrar mejora operativa y, al mismo tiempo, presentar un beneficio neto reducido o incluso pérdidas en el acumulado.
España y Brasil sostienen el avance de Telefónica
La base de la mejora se concentra en los dos mercados que más peso tienen en la historia reciente de Telefónica: España y Brasil. En España, la compañía registró ingresos trimestrales de 3.279 millones de euros, un 2,9% más, y un EBITDA ajustado de 1.151 millones, con un incremento del 2,3%. El negocio doméstico mantiene un churn, la tasa de clientes que abandonan la compañía, en el mínimo histórico del 0,7%. Para una operadora madura, reducir bajas puede ser tan relevante como captar nuevos clientes, porque abarata la defensa de la base comercial y mejora la previsibilidad de ingresos.
También hay datos que apuntan a una mayor densidad de servicios por cliente. La base de contrato móvil se mantiene por encima de los 16 millones de accesos y las líneas IoT, vinculadas a objetos conectados, sensores, vehículos o soluciones empresariales, llegaron a 25,82 millones, con un crecimiento interanual muy elevado. Esta parte del negocio suele aportar menos visibilidad pública que las tarifas residenciales, aunque tiene valor estratégico por su relación con industria, logística, energía o servicios urbanos.
Brasil aportó el mayor ritmo de expansión. Telefónica Brasil cerró junio con casi 119 millones de accesos y elevó los clientes de Vivo Total, su oferta convergente, hasta 3,8 millones, un 29% más. En el segundo trimestre, los ingresos en el país alcanzaron 2.684 millones de euros, con un crecimiento del 17,8% a tipo de cambio real y del 7,6% a tipo constante. El EBITDA ajustado avanzó un 21,6% en tasa real y un 11,3% en constante, hasta 1.168 millones.
El peso de Brasil tiene una doble lectura. Aporta crecimiento en un grupo que opera en mercados europeos muy competitivos, pero también introduce exposición a divisas y a un entorno económico distinto. Por eso Telefónica separa las tasas reales, que reflejan el efecto de los tipos de cambio, de las constantes, que permiten comparar la marcha del negocio sin esa distorsión. Para inversores y directivos, esa diferencia ayuda a distinguir si la mejora procede de vender más servicios, controlar costes o simplemente de una moneda favorable.
Alemania mantiene un perfil más complejo. La operadora ha aumentado sus clientes móviles de contrato y ha lanzado O2 Mobile Plus, una oferta convergente, mientras ejecuta una reorganización para simplificar su modelo operativo. Sin embargo, el mercado alemán registró caídas en ingresos y EBITDA ajustado, y la provisión por reestructuración redujo el beneficio reportado del grupo. En Reino Unido, VMO2 se mantiene en la senda de cumplir los objetivos financieros de 2026, según la información facilitada por la compañía.
Más fibra, 5G y reducción gradual de deuda
El negocio de telecomunicaciones exige inversiones elevadas y constantes. Telefónica destinó 1.908 millones de euros a inversión en el primer semestre, un 1,4% más, con una ratio de inversión sobre ingresos del 11,6%. Esta cifra se mantiene dentro del objetivo anual, cercano al 12%. Para el sector, controlar este porcentaje resulta clave: invertir poco puede deteriorar la red y la experiencia del cliente; invertir demasiado puede tensionar la generación de caja.
La compañía cerró junio con 299,8 millones de accesos, un 5,3% más que un año antes. Los accesos de fibra hasta el hogar aumentaron un 8,3%, hasta 14,2 millones, y el grupo mantuvo una huella de 163,7 millones de unidades inmobiliarias pasadas con redes de banda ancha ultrarrápida, de las cuales 76,6 millones correspondían a FTTH. La cobertura 5G alcanza el 96% de la población en España, el 99% en Alemania, el 72% en Brasil y el 88% en Reino Unido, con una media del 83% en sus cuatro mercados principales.
La deuda sigue siendo otro punto de observación. Telefónica redujo su deuda financiera neta hasta 25.278 millones de euros en junio, un 8,4% menos que un año antes. La ratio de endeudamiento bajó a 2,68 veces, frente a 2,72 veces al cierre de marzo y 2,78 veces a finales de 2025. En términos prácticos, esta ratio compara la deuda con la capacidad recurrente de generar resultado operativo después de arrendamientos. Cuanto más baja, mayor margen financiero tiene una empresa para invertir, pagar dividendos o resistir un entorno de tipos de interés exigente.
El mercado tendrá que ponderar dos lecturas. La primera apunta a una mejora operativa visible, con crecimiento en caja, ingresos y EBITDA ajustado, además de un avance comercial en España y Brasil. La segunda recuerda que la reestructuración de Alemania y las desinversiones siguen afectando al beneficio contable. Algunas firmas de análisis han señalado que los resultados del segundo trimestre quedaron por debajo de lo esperado en beneficio neto, aunque habrían superado ligeramente previsiones si se excluye la provisión alemana. Esa diferencia explica que la reacción bursátil pueda ser contenida pese a la mejora de la guía de caja.
Para Telefónica, 2026 queda ahora más ligado a la ejecución que al anuncio de nuevos objetivos. La compañía ha confirmado el dividendo de 0,15 euros por acción en efectivo con cargo al ejercicio 2026, pagadero en junio de 2027 si lo aprueba la Junta General de Accionistas, y mantiene la referencia de reducir el apalancamiento hacia 2,5 veces EBITDAaL en 2028. El reto operativo será sostener el crecimiento de España y Brasil, estabilizar Alemania sin que los costes de reestructuración erosionen la confianza del mercado y convertir la expansión de fibra y 5G en ingresos suficientes para financiar inversión, dividendos y reducción de deuda al mismo tiempo.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
