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Salesforce reinventa el papel de la oficina en la era de la IA

Salesforce reinventa el papel de la oficina en la era de la IA

  • Salesforce replantea el trabajo presencial alrededor de la colaboración, los clientes y los equipos de IA mientras estudia cómo cambiará la forma de trabajar.
Inauguración nuevas oficinas Saleforce en Madrid

Durante años, la oficina tecnológica se diseñó alrededor del escritorio. Salesforce está empezando a pensarla alrededor de lo que ocurre cuando el escritorio deja de ser el centro: equipos que necesitan encontrarse, ingenieros que trabajan junto a clientes, profesionales que acuden para formarse y proyectos que avanzan mejor cuando varias personas comparten una sala.

La inteligencia artificial está acelerando esa revisión. Y la compañía admite que todavía está aprendiendo cómo afectará a la forma de trabajar.

La idea apareció repetidamente durante la apertura de las nuevas instalaciones de Salesforce en Madrid. Más allá de las cinco plantas, las salas de reuniones y los elementos decorativos, el recorrido por el edificio dejó ver una concepción bastante concreta del espacio de trabajo: la oficina debe aportar algo distinto de lo que un empleado puede hacer desde casa.

«A veces puedes estar en casa trabajando y avanzar muchísimo, pero cuando vienes a la oficina, vienes a colaborar», explicó Relina Bulchandani, responsable global de Real Estate and Workplace Services de Salesforce, durante la visita. La intención, añadió, es que quien se desplace pueda localizar rápidamente a su equipo y trabajar con él de forma presencial.

Relina Bulchandani, responsable global de Real Estate and Workplace Services de Salesforce
Relina Bulchandani, responsable global de Real Estate and Workplace Services de Salesforce

La afirmación encierra buena parte de la estrategia. Salesforce no está organizando sus espacios bajo la expectativa de que cada empleado ocupe el mismo escritorio durante toda la jornada. Los puestos son flexibles, existen taquillas para guardar las pertenencias y los equipos se agrupan por «neighborhoods», zonas asignadas que permiten a sus miembros sentarse cerca unos de otros. Si alguien abandona su mesa durante varias horas para asistir a reuniones, otro empleado puede utilizarla.

La oficina deja así de funcionar exclusivamente como lugar al que acudir para trabajar y empieza a justificarse por el tipo de trabajo que permite hacer.

Cuando ir a la oficina tiene que aportar algo distinto

Salesforce ha llenado el edificio de espacios con funciones diferentes. Hay grandes salas para reuniones con clientes, zonas abiertas de colaboración, pequeños espacios para conversaciones sin videoconferencia, «social lounges», salas sin pantallas y áreas concebidas para momentos de concentración o descanso. También hay una sala de mindfulness, otra para familias, terraza, aparcamiento para bicicletas y duchas.

El diseño responde a una decisión sobre la forma de trabajar más que a una cuestión puramente inmobiliaria.

Bulchandani sostiene que «el lugar importa» incluso en un entorno empresarial cada vez más digital. Durante el acto de inauguración explicó que Salesforce construye espacios físicos para que empleados, clientes, socios y otros miembros de su ecosistema puedan encontrarse, conectar y desarrollar proyectos conjuntamente. En sus palabras, mantener una presencia física de varias plantas en un mundo «digital-first» constituye una decisión deliberada.

Esa concepción afecta incluso a detalles que tradicionalmente han formado parte de la cultura de las grandes tecnológicas. Salesforce ofrece comida ligera y snacks, pero ha decidido no disponer de un servicio completo de restauración para sus empleados. Sus responsables inmobiliarios explicaron que prefieren que los trabajadores salgan del edificio, utilicen los restaurantes, gimnasios y servicios de la zona y mantengan relación con el entorno urbano.

También influye en la ubicación. La compañía asegura que busca oficinas conectadas con transporte público para reducir la necesidad de acudir en coche y facilitar que el espacio forme parte de la vida de la ciudad, en lugar de operar como un campus aislado.

El planteamiento tiene una consecuencia inmediata: si buena parte del trabajo individual puede hacerse desde cualquier lugar, las empresas necesitan encontrar razones más concretas para reunir físicamente a sus equipos.

La IA vuelve a poner el modelo de trabajo en revisión

Preguntada por La Ecuación Digital durante el recorrido por cómo mide Salesforce la eficacia de este modelo de oficina, Bulchandani explicó que utiliza encuestas internas, conversaciones con responsables de equipos, estudios de observación y un «engagement scorecard» desarrollado por su área de Workplace Innovation. También analiza variables tan concretas como la disponibilidad de salas de reuniones o los días en los que se concentra la asistencia.

La información sirve para corregir problemas que no siempre se explican únicamente por la cantidad de espacio disponible. Un equipo puede percibir que faltan salas, por ejemplo, mientras los datos muestran que el problema se concentra en determinados días o franjas horarias.

Pero ahora se ha introducido una nueva variable.

«Estamos en un punto de inflexión», reconoció Bulchandani durante la visita. Salesforce está observando cómo trabajan las startups de inteligencia artificial y tratando de entender qué prácticas de esas compañías pueden incorporarse a su propia organización. El objetivo es combinar esos modelos emergentes con su estrategia de trabajo y establecer nuevas métricas para evaluar el resultado.

Desde su equipo inmobiliario anticipan además que la IA puede reforzar el carácter colaborativo de la presencia física. Los empleados podrían acudir cada vez más para participar en proyectos concretos, reunirse con otros profesionales y resolver conjuntamente tareas que requieren interacción directa.

La oficina que Salesforce acaba de poner en funcionamiento, por tanto, nace con una característica poco habitual: la propia compañía reconoce que la manera de utilizarla probablemente cambiará.

Sus responsables explican que cada edificio sirve para aprender. El equipo estudia cómo se comportan los empleados en una oficina, incorpora esos hallazgos en las siguientes y vuelve a medir. Madrid forma parte de ese ciclo.

El cliente entra en la oficina

La colaboración que Salesforce quiere concentrar en sus espacios tampoco se limita a sus empleados.

Una parte de las instalaciones está preparada para trabajar directamente con clientes. La compañía pretende reunir a sus propios ingenieros con los equipos tecnológicos de las empresas para diseñar conjuntamente soluciones, desarrollar casos de uso y acelerar su implantación.

Esta lógica cobra especial importancia con la expansión de la denominada IA agéntica. Salesforce está formando un equipo de «Forward Deployed Engineers», profesionales que trabajan directamente con las organizaciones para diseñar e implementar casos de uso de agentes. Madrid será uno de los puntos desde los que operen estos perfiles.

Miguel Milano, presidente y director de operaciones de Salesforce, los describió durante su intervención como profesionales que trabajarán «en primera línea» en la siguiente generación de trabajo impulsado por inteligencia artificial. La compañía prevé contratar estos perfiles y complementar esa actividad con programas de formación para profesionales y recién graduados.

Miguel Milano, presidente y director de operaciones de Salesforce
Miguel Milano, presidente y director de operaciones de Salesforce

La consecuencia es que parte de la función tradicional de la oficina se desplaza hacia el exterior de la organización. Ya no se diseña únicamente para que empleados de Salesforce trabajen entre ellos. También pretende convertirse en un lugar donde el cliente participa en la construcción de las soluciones que posteriormente utilizará.

Durante el recorrido, Bulchandani explicó que la intención es traer a las instalaciones al equipo tecnológico del cliente, reunirlo con los ingenieros de Salesforce y «hacer cocreación con los clientes».

La formación también ocupará una parte importante del espacio, con instalaciones preparadas para capacitar rápidamente a profesionales procedentes de distintos mercados.

Esta dimensión conecta con la inversión de 1.000 millones de dólares en España anunciada por Salesforce, pero desplaza el foco desde el volumen económico hacia la capacidad de ejecución. La compañía quiere utilizar Madrid para formar talento y desplegar equipos capaces de llevar la IA desde las demostraciones hasta procesos empresariales reales.

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Natalia Escobedo: del CRM a una organización más próxima al producto

La reflexión sobre el espacio coincide además con un relevo en la dirección de Salesforce Iberia. Natalia Escobedo, vicepresidenta sénior y directora general, explicó durante la jornada que se había incorporado a la compañía apenas mes y medio antes, tomando el relevo de Enrique Polo, responsable del negocio durante los últimos doce años.

Natalia Escobedo, vicepresidenta sénior y directora general
Natalia Escobedo, vicepresidenta sénior y directora general

Escobedo reconoció que desde fuera identificaba Salesforce principalmente con el CRM. Sus primeras semanas, y especialmente su paso por Dreamforce, le permitieron observar una organización en la que, según relató, clientes y socios tienen acceso directo a ejecutivos y equipos de producto.

Ese punto resulta especialmente relevante para entender el diseño de la oficina. Si una de las prioridades es reducir la distancia entre cliente, producto e ingeniería, el espacio físico deja de organizarse solo en torno a departamentos internos y empieza a funcionar como un lugar de encuentro entre quienes desarrollan la tecnología y quienes la utilizan.

La directora general de Salesforce Iberia aseguró que la compañía cuenta actualmente con más de 3.000 clientes en España, con cientos de organizaciones trabajando ya con IA agéntica y decenas de pilotos en producción. Son cifras facilitadas por la propia empresa que muestran, al menos, la escala a la que Salesforce pretende trasladar esta forma de trabajo.

De cuatro personas en Torre Cuzco a otro tipo de organización

Miguel Milano utilizó una referencia más personal para describir cuánto ha cambiado Salesforce en España.

Cuando visitó por primera vez la oficina española en noviembre de 2011, recordó, la compañía tenía cuatro empleados en un pequeño espacio de Torre Cuzco. Aquel equipo puso por escrito sus objetivos para los años siguientes, incluyendo facturación, plantilla, oficinas, clientes e impacto social. Milano aseguró que las cifras que entonces parecían difíciles de alcanzar han quedado ampliamente superadas.

Salesforce afirma tener hoy más de 3.000 clientes en España y trabajar con más del 70% de las compañías del IBEX 35. También asegura que su tecnología está presente en 11 de los 17 gobiernos autonómicos y facilita el intercambio de información entre más de 1.000 organismos públicos.

La expansión cambia también lo que la empresa necesita de un espacio físico.

Madrid servirá para recibir profesionales procedentes de otros mercados, formar equipos y reunir especialistas con clientes. Durante el recorrido, Bulchandani citó Portugal, Italia, Arabia Saudí, Dubái o Johannesburgo entre los lugares desde los que podrían desplazarse profesionales para trabajar o formarse en la capital española. Salesforce engloba dentro de EMEA Sur una región de más de 90 países repartidos por tres continentes.

La compañía prevé además que recién graduados de distintos países pasen un año formándose en España antes de regresar a sus mercados de origen para reforzar allí la capacidad de implantación de proyectos de inteligencia artificial.

La oficina se convierte así en infraestructura para mover conocimiento, no únicamente personas.

Salesforce inaugura esta etapa sin presentar su modelo de trabajo como algo terminado. Observa cómo se ocupan las salas, pregunta a los empleados, compara patrones entre países y estudia qué están haciendo las compañías nacidas alrededor de la inteligencia artificial. Cada nueva sede incorpora aprendizajes de las anteriores y genera otros que se trasladarán a las siguientes.

La IA está modificando las herramientas que utilizan los empleados, pero también empieza a alterar qué tareas realizan, con quién necesitan reunirse y para qué merece la pena compartir un espacio físico. Salesforce quiere que la oficina concentre precisamente esas interacciones. La eficacia del modelo dependerá ahora de algo menos visible que los metros cuadrados o el número de plantas: comprobar si empleados, ingenieros y clientes encuentran allí suficientes razones para seguir trabajando juntos en persona.

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