La pantalla para parabrisas UltraView que LG Electronics prepara para futuros vehículos parte de una idea relativamente sencilla: trasladar una parte creciente de la interfaz digital del coche hacia la línea de visión del conductor. La ejecución tecnológica resulta bastante más compleja. UltraView Windshield Display combina realidad aumentada, proyección óptica y una pantalla virtual de gran formato para distribuir navegación, avisos de seguridad, información del vehículo, climatización y contenidos multimedia sobre diferentes zonas y profundidades visuales del parabrisas.
El sistema todavía no se comercializa. LG continúa desarrollándolo y ha conseguido que sea seleccionado como finalista de los Automotive News PACE Pilot 2026, unos premios dedicados a tecnologías de automoción que han superado programas piloto aunque todavía se encuentren en una fase previa a su llegada al mercado. La distinción aporta visibilidad al proyecto, pero el elemento relevante para fabricantes y proveedores está en su arquitectura: una sola plataforma óptica puede asumir funciones que actualmente se reparten entre el cuadro de instrumentos, el head-up display y varias pantallas del salpicadero.
La pantalla para parabrisas combina dos planos virtuales
UltraView integra dentro de un único dispositivo óptico dos tecnologías distintas desarrolladas por LG. La primera es un AR-HUD compacto y sin necesidad de enfoque, encargado de situar información crítica para la conducción sobre una imagen virtual lejana. La segunda, denominada Hover Screen, genera una superficie de visualización de mayor tamaño a una distancia aparente de aproximadamente 1,2 metros.
Esta separación permite jerarquizar la información mediante profundidad visual. El AR-HUD puede proyectar velocidad, indicaciones de navegación o avisos procedentes de los sistemas avanzados de asistencia al conductor sobre el campo de visión situado frente a la carretera. El conductor recibe así datos vinculados directamente al entorno exterior sin tener que dirigir la mirada hacia una pantalla ubicada más abajo.
Hover Screen trabaja en un plano diferente. Sobre esa superficie virtual pueden aparecer mapas de navegación, estado del vehículo, controles de climatización o información multimedia. LG plantea una zona visual amplia, equivalente funcionalmente a algunas de las grandes pantallas que están ocupando una parte creciente de los salpicaderos actuales, aunque sin instalar necesariamente un panel físico de dimensiones comparables delante de los ocupantes.
La arquitectura óptica híbrida modifica además el tamaño y el tipo de información representada según la situación de conducción. Esa capacidad resulta especialmente relevante en un vehículo definido por software, donde la interfaz deja de ser un elemento estático y puede variar de acuerdo con el modo de conducción, las funciones activadas o los servicios disponibles en cada momento.

Navegación, ADAS y multimedia dentro del parabrisas
La propuesta de LG permite agrupar servicios que hoy suelen estar distribuidos entre distintos dispositivos. La navegación constituye uno de los casos más evidentes. Las instrucciones pueden proyectarse en el campo de visión mediante realidad aumentada mientras el mapa completo permanece disponible en la superficie virtual de Hover Screen.
Algo parecido ocurre con los sistemas ADAS. Alertas relacionadas con el entorno del vehículo pueden situarse en el plano visual lejano, donde su relación con la carretera resulta más directa. UltraView también admite datos básicos como la velocidad y otros indicadores relacionados con el funcionamiento del automóvil.
Los servicios de confort ocupan otro nivel de la interfaz. La compañía incluye entre las aplicaciones previstas el control de climatización y la consulta del estado del vehículo, además del acceso a contenidos multimedia. Esto amplía considerablemente el papel tradicional del head-up display, que durante años ha funcionado como una extensión relativamente limitada del cuadro de instrumentos.
El cambio tiene implicaciones para el software. Si el parabrisas se convierte en una superficie capaz de presentar diferentes servicios, el fabricante necesita decidir qué contenidos aparecen, dónde lo hacen y durante cuánto tiempo. También deberá establecer prioridades cuando coincidan una indicación de navegación, una alerta de seguridad y una función de entretenimiento. La tecnología óptica resuelve la representación; la gestión de esa jerarquía dependerá en buena medida de la arquitectura electrónica y de la interfaz desarrollada para cada vehículo.
Una arquitectura de unos 15 litros para la pantalla para parabrisas
El espacio disponible bajo el salpicadero sigue siendo uno de los condicionantes de este tipo de sistemas. LG señala que UltraView ocupa aproximadamente 15 litros y ofrece un campo de visión combinado de 25 por 7 grados. Son parámetros relevantes para una tecnología que necesita cubrir una superficie considerable del parabrisas sin consumir un volumen que interfiera con otros componentes instalados detrás del panel frontal.
La integración afecta también al diseño. Un salpicadero convencional puede reunir actualmente un cuadro digital, una pantalla central para infoentretenimiento y, dependiendo del modelo, un tercer panel destinado al acompañante. La transición hacia superficies proyectadas abre la posibilidad de reducir parte de esa presencia física, aunque no implica necesariamente la desaparición de las pantallas convencionales.
Para los fabricantes, esa flexibilidad puede tener valor industrial. Un dispositivo capaz de concentrar varias capas de información facilita configuraciones de habitáculo diferentes sin modificar tantos elementos visibles del salpicadero. También permite reservar el espacio físico para otros controles, sistemas de ventilación o decisiones de diseño que ahora quedan condicionadas por paneles cada vez mayores.
Existe otra particularidad relacionada con el propio cristal. Según LG, cuando UltraView se encuentra apagado, el sistema no deja marcas ni zonas sombreadas visibles sobre el parabrisas. La superficie recupera así una apariencia convencional, un requisito importante cuando se pretende integrar una interfaz de grandes dimensiones sin alterar permanentemente la visibilidad exterior.
El papel de UltraView ante las nuevas exigencias de seguridad
La aparición de estos sistemas coincide con una revisión más amplia de las interfaces del automóvil. El crecimiento de las pantallas táctiles ha trasladado numerosas funciones desde botones físicos hacia menús digitales. Esa evolución ha simplificado algunos interiores, aunque también obliga al conductor a desplazarse entre diferentes zonas de visualización para determinadas tareas.
Los protocolos de Euro NCAP previstos para 2026 prestan una atención creciente a la interacción del conductor con el vehículo y a las posibles distracciones. Esta presión regulatoria introduce un nuevo condicionante para los fabricantes: añadir funciones digitales sin aumentar el tiempo durante el cual el usuario desvía la mirada de la carretera.
UltraView intenta abordar esa cuestión reduciendo desplazamientos visuales mediante varias distancias virtuales. El planteamiento, sin embargo, introduce otro desafío. Una mayor superficie disponible permite mostrar más información, pero obliga a controlar cuidadosamente su densidad y relevancia. El valor operativo de una pantalla de parabrisas dependerá tanto de la calidad óptica como de las decisiones de software que determinen qué permanece visible mientras el coche circula.
La fragmentación de las interfaces tampoco desaparecerá únicamente mediante proyección. Navegación, asistentes, climatización, entretenimiento y servicios conectados compiten por una atención limitada. La ventaja potencial de una arquitectura como la de LG reside en poder reorganizar esos contenidos alrededor de la situación de conducción, en lugar de asignarlos permanentemente a una pantalla física.
LG prepara UltraView para una nueva generación de habitáculos
El mercado comienza a moverse en esa dirección. LG cita previsiones de Omdia según las cuales las entregas mundiales de sistemas de visualización integrados en el parabrisas podrían más que duplicarse al comienzo de la próxima década. El crecimiento esperado coincide con una etapa en la que los fabricantes están revisando tanto la electrónica del vehículo como la organización física del habitáculo.
Eun Seok-hyun, presidente de LG Vehicle Component Solutions Company, considera UltraView una «arquitectura de visualización automotriz de próxima generación» destinada a simplificar la presentación de información en el interior. La compañía continúa trabajando en el sistema junto a socios de la industria antes de una eventual implantación comercial.
La nominación a los PACE Pilot deja constancia de que la tecnología ya ha avanzado hasta una fase de validación, aunque todavía queda distancia entre un programa piloto y una producción a gran escala. Coste, integración óptica, homologación, software y adaptación a diferentes parabrisas formarán parte de esa transición.
Para los fabricantes de automóviles, UltraView abre una posibilidad especialmente relevante: convertir una superficie hasta ahora dedicada casi exclusivamente a la visibilidad en una capa más de la arquitectura digital del vehículo. Si esa evolución prospera, una parte de la competencia en los habitáculos futuros se trasladará desde el tamaño de las pantallas instaladas en el salpicadero hacia la forma en que cada marca gestione la información delante del conductor.
