El Hospital Universitario de Burdeos, Bouygues Telecom Business y Ericsson preparan el despliegue de una red híbrida 5G standalone pública y privada que cubrirá 18 edificios en cinco emplazamientos desde el segundo semestre de 2026.
La Comisión Europea detalló el 24 de junio el alcance de una iniciativa concebida para sostener diez casos de uso clínicos y operativos, desde ambulancias conectadas hasta modelado quirúrgico 3D. El proyecto lleva a escala hospitalaria una cuestión que condiciona cada vez más la digitalización sanitaria: la capacidad de las redes interiores para soportar servicios críticos, dispositivos conectados y aplicaciones de inteligencia artificial.
La iniciativa, denominada 5mart Ho5pital, comenzó en octubre de 2025 y se prolongará hasta 2028. Cuenta con un presupuesto de 15,1 millones de euros, de los que 11,3 millones proceden de financiación europea. Los diez casos de uso se distribuirán entre siete servicios médicos e incluirán el seguimiento de activos, dispositivos conectados en quirófanos y comunicaciones móviles vinculadas a la atención de pacientes.
Una arquitectura para separar y acercar el tráfico crítico
La futura infraestructura combinará cobertura pública y servicios privados sobre una arquitectura 5G autónoma. Incorporará network slicing, salida local del tráfico hacia los sistemas del hospital y capacidades de edge computing preparadas para ejecutar aplicaciones de inteligencia artificial. Esta configuración permitirá asignar recursos diferenciados a cada servicio y procesar parte de la información cerca del lugar donde se genera, sin enviar necesariamente todo el tráfico a centros de datos remotos.
La segmentación resulta relevante en un hospital porque una ambulancia conectada, una herramienta de modelado quirúrgico y un sistema de localización de equipos presentan necesidades distintas de latencia, disponibilidad y caudal. Una red compartida puede mantener esas comunicaciones separadas de forma lógica, aunque la infraestructura física sea común. La salida local también reduce recorridos innecesarios para los datos que deben permanecer dentro de los sistemas hospitalarios.
El proyecto no plantea una sustitución general del Wi-Fi ni de las conexiones cableadas. La guía sobre cobertura móvil interior publicada por NHS England Digital en marzo de 2025 sitúa las redes privadas 4G o 5G como complemento o alternativa al Wi-Fi según el uso, especialmente para profesionales que necesitan mantener la conexión mientras se desplazan. En la práctica, la arquitectura hospitalaria seguirá siendo heterogénea: el cable conservará su papel en equipos fijos y el Wi-Fi continuará atendiendo numerosos terminales, mientras el 5G asumirá servicios que requieran movilidad controlada, segmentación o cobertura celular continua.
Los fallos de cobertura se convierten en costes operativos
La expansión del 5G interior responde a un cambio en la naturaleza del tráfico hospitalario. El acceso en tiempo real a historiales clínicos convive con la telemedicina, los dispositivos de Internet de las cosas, el diagnóstico avanzado y la monitorización continua. Cuando la cobertura es intermitente, el impacto supera la pérdida puntual de señal: los equipos deben reconectar aplicaciones, reintroducir información o recurrir a procedimientos manuales para mantener la actividad.
Ericsson sostiene que esas interrupciones generan costes indirectos que suelen quedar fuera de las métricas tradicionales de red. El tiempo empleado en recuperar sesiones o comprobar que los datos se han transmitido altera los flujos de trabajo clínicos y aumenta la carga de los departamentos informáticos. También puede reducir el aprovechamiento de equipos adquiridos para funcionar de manera conectada, aunque el dispositivo médico opere correctamente.
El problema se agrava en edificios extensos, con muros gruesos, zonas subterráneas y espacios sometidos a requisitos técnicos distintos. Muchos centros combinan redes Wi-Fi instaladas en varias etapas con sistemas de antenas distribuidas o DAS concebidos para generaciones anteriores de telefonía móvil. Añadir puntos de acceso y capas temporales puede resolver incidencias concretas, pero también incrementa el número de elementos que deben administrarse y dificulta predecir el comportamiento del conjunto en momentos de alta demanda.
Del piloto aislado a una infraestructura compartida
El alcance de Burdeos muestra una evolución frente a los pilotos centrados en una única planta, servicio o aplicación. La cobertura prevista para 18 edificios obliga a abordar la movilidad entre espacios, la integración con sistemas internos y la convivencia de usuarios públicos con comunicaciones privadas. También exige definir qué tráfico merece recursos reservados y qué aplicaciones pueden seguir funcionando sobre las redes existentes.
Las infraestructuras compartidas pretenden reducir la fragmentación derivada de instalar una red separada para cada operador o caso de uso. Su atractivo empresarial reside en concentrar cobertura, operación y mantenimiento sobre una plataforma común. Esa simplificación depende, sin embargo, de una planificación detallada del espectro, la ciberseguridad, la gestión de identidades y la integración con los sistemas clínicos. El 5G aporta herramientas para ordenar esos recursos, pero la disponibilidad final seguirá condicionada por el diseño, la redundancia y la operación cotidiana.
El presupuesto europeo permitirá comprobar si esa arquitectura mantiene su rendimiento al pasar de pruebas delimitadas a varios servicios asistenciales. Los resultados tendrán interés más allá de Burdeos, porque los hospitales suelen trabajar con ciclos de inversión largos y con infraestructuras heredadas que no pueden reemplazarse de una vez. La posibilidad de añadir una capa móvil privada y gestionada sobre el entorno existente puede facilitar una modernización gradual.
La conectividad entra en la planificación clínica
Para las direcciones hospitalarias, el despliegue desplaza la conectividad desde el terreno del soporte técnico hacia la planificación operativa. La selección de una tecnología tendrá que vincularse a indicadores concretos: continuidad de sesión durante los desplazamientos, latencia de las aplicaciones, cobertura por edificio, tiempo dedicado a incidencias y disponibilidad de los dispositivos conectados.
El proyecto de Burdeos servirá para medir si una red híbrida puede gestionar simultáneamente usos clínicos y logísticos sin multiplicar infraestructuras independientes. Si la implantación prevista para la segunda mitad de 2026 cumple ese objetivo, otros centros dispondrán de una referencia para priorizar inversiones según cargas asistenciales y necesidades de movilidad. La decisión relevante ya no será instalar 5G de forma genérica, sino determinar qué procesos requieren una capa privada, cuáles pueden permanecer en Wi-Fi y cómo integrar ambas redes sin trasladar más complejidad al personal sanitario.
