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La industria digital española factura 146.660 millones

La industria digital española factura 146.660 millones

  • El Barómetro de la Economía Digital 2026 cifra en 146.660 millones la facturación del sector y eleva al 27% su impacto directo e inducido en el PIB.
Barómetro de la Economía Digital 2026 de AMETIC

La industria tecnológica digital española cerró 2025 con una facturación récord de 146.660 millones de euros, un 6,4% más que el año anterior y el quinto ejercicio consecutivo de crecimiento. El avance vuelve a situar al sector por encima de la evolución general de la economía y viene acompañado de 842.596 empleos directos, máximos históricos en exportaciones TIC y una creciente contribución de las tecnologías de la información. El Barómetro de la Economía Digital 2026 de AMETIC dibuja, sin embargo, una fotografía menos uniforme cuando se analiza la capacidad de España para convertir esa expansión en liderazgo tecnológico internacional.

El informe, presentado durante el 40.º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC en Santander, calcula además que la digitalización alcanza un impacto directo e inducido equivalente al 27% del PIB español. La precisión es relevante: ese porcentaje no representa el peso directo de las empresas tecnológicas sobre el producto interior bruto. AMETIC utiliza en este indicador un concepto ampliado de economía digital que incorpora bienes y servicios digitales, nuevos modelos de negocio y actividad de otros sectores transformada por la digitalización. En valor absoluto, estima ese impacto en 455.531 millones de euros.

A partir de esa relación, la asociación calcula un multiplicador de 3,11 euros generados en el conjunto de la economía por cada euro de facturación del sector tecnológico digital, frente a un multiplicador un 3,3% inferior un año antes. El resultado intenta medir precisamente uno de los cambios que dificultan cada vez más separar la industria tecnológica del resto de la actividad económica: software, nube, conectividad, ciberseguridad, inteligencia artificial y datos han pasado a formar parte de los procesos productivos de prácticamente cualquier sector.

«Se ha visto claramente la importancia, la creciente importancia, de la digitalización en toda la economía», señaló Jorge Morillo, presidente de la Comisión de Agenda y Estrategia Digital de AMETIC, durante la presentación. La asociación ha vinculado los datos del Barómetro con la actualización de su Agenda Digital 2026-2032, una hoja de ruta abierta que reúne 218 medidas y se articula alrededor de tres ejes: competitividad, estado del bienestar y liderazgo tecnológico.

Agenda Digital 2026-2032 de AMETIC
Agenda Digital 2026-2032 de AMETIC

Las tecnologías de la información concentran ya el 54% del negocio

El crecimiento de la facturación no se distribuye de forma homogénea. Las Tecnologías de la Información vuelven a ser el principal motor del mercado y alcanzan 79.486 millones de euros, un 9,3% más. Representan ya el 54,2% de toda la facturación tecnológica digital, una concentración que refleja el desplazamiento del negocio hacia software, servicios TI y nuevas capas tecnológicas asociadas a la nube, los datos, la automatización y la inteligencia artificial.

AMETIC atribuye parte de este avance a la maduración de la IA generativa durante 2025. El Barómetro considera que ha dejado de comportarse como una tecnología emergente para incorporarse de manera transversal a procesos productivos, plataformas, servicios digitales y herramientas de automatización. Junto a ella, identifica la ciberseguridad, el cloud y la automatización inteligente como algunos de los principales vectores de demanda.

El resto de segmentos crece a ritmos inferiores. Comunicaciones aumentó un 3%, hasta 30.305 millones de euros. Dentro de esta actividad, los servicios minoristas avanzaron un 1,6%, mientras los mayoristas crecieron un 5,6%, hasta 10.972 millones.

Telecomunicaciones y electrónica recuperó tasas positivas, aunque con un incremento limitado al 1%, hasta 16.019 millones. El informe relaciona esta evolución con el consumo profesional y privado y con el interés en proyectos de electrónica avanzada y semiconductores, un área particularmente expuesta a ciclos internacionales, disponibilidad de componentes y cadenas de suministro.

Los contenidos digitales, por último, alcanzaron 20.850 millones, un 5,2% más. Publicidad online, streaming, videojuegos y producción audiovisual explican buena parte de este avance. El segmento representa ya el 14,2% del mercado digital medido por el Barómetro, frente al 20,7% de comunicaciones y el 10,9% de telecomunicaciones y electrónica.

La composición importa tanto como la cifra agregada. Mientras el conjunto del mercado crece un 6,4%, las tecnologías de la información lo hacen casi tres puntos por encima. Esa diferencia refuerza el peso relativo de actividades basadas en software y servicios y muestra dónde se está concentrando buena parte de la nueva demanda tecnológica empresarial.

Jorge Morillo, presidente de la Comisión de Agenda y Estrategia Digital de AMETIC
Jorge Morillo, presidente de la Comisión de Agenda y Estrategia Digital de AMETIC

Más negocio y empleo, pero prácticamente las mismas empresas

El crecimiento en facturación contrasta con la evolución del tejido empresarial. España cerró 2025 con 36.851 empresas tecnológicas digitales con asalariados, apenas un 0,4% más que un año antes. El aumento supera ligeramente el 0,3% registrado para el conjunto de empresas españolas, aunque confirma una estructura prácticamente estable durante los últimos ejercicios.

Las tecnologías de la información concentran también aquí la mayor masa empresarial, con 19.278 compañías y un incremento del 0,7%. Los contenidos digitales alcanzan 10.350 empresas (+0,6%), comunicaciones se mantiene prácticamente plana con 1.370 (+0,4%) y telecomunicaciones y electrónica reduce su base un 0,8%, hasta 5.853 compañías.

Ese escaso aumento del número de empresas convive con un incremento considerablemente mayor de actividad y empleo. Puede leerse como una señal de madurez sectorial, aunque también plantea una cuestión recurrente en la economía tecnológica española: el crecimiento necesita producirse cada vez más dentro de las compañías existentes y permitir que una parte mayor de ellas gane escala.

El empleo directo alcanzó 842.596 trabajadores, un 2,4% más. Desde 2020, el sector ha incorporado más de 220.000 empleos, un aumento acumulado del 35,5%. Las tecnologías de la información concentran más del 70% del total, con 590.921 profesionales, mientras los contenidos digitales suman 152.075. Comunicaciones emplea a 63.207 personas y telecomunicaciones y electrónica a 36.393.

La dimensión laboral de la digitalización es todavía mayor si se contabilizan los especialistas tecnológicos incorporados por bancos, industria, distribución, energía, administraciones u otros sectores. El Barómetro recoge datos del ONTSI que elevan a 1.022.600 los especialistas TIC en España, con presencia de estos perfiles en el 14,6% de las empresas de diez o más trabajadores.

La evolución plantea también un matiz: el empleo digital creció un 2,4% en 2025, ligeramente por debajo del 2,8% del empleo total español. Como consecuencia, su peso directo sobre la ocupación nacional se mantiene alrededor del 3,8%.

Exportaciones récord sin resolver la dependencia exterior

Uno de los avances más relevantes aparece en comercio exterior. Las exportaciones TIC crecieron un 10,5% y alcanzaron un máximo de 28.552 millones de euros. El ritmo supera ampliamente el 3,2% registrado por las exportaciones españolas en su conjunto y eleva la presencia internacional del sector.

El problema es que las importaciones también crecen con fuerza. España adquirió en el exterior bienes y servicios TIC por 35.864 millones de euros, un 8,6% más. El resultado es un déficit comercial tecnológico de 7.312 millones, un 1,7% superior al de 2024, después de dos ejercicios de mejora.

El propio «Semáforo de la Economía Digital» de AMETIC coloca en rojo tanto el crecimiento de las importaciones como el deterioro del saldo comercial. El contraste permite matizar el buen comportamiento exportador: España vende más tecnología y servicios digitales fuera, pero su demanda interna continúa dependiendo en mayor medida de capacidades y productos importados en determinados segmentos.

La cuestión enlaza directamente con los debates sobre autonomía tecnológica que han atravesado el encuentro de Santander. La expansión del mercado digital genera actividad y exportaciones, pero no elimina por sí misma la dependencia exterior en infraestructuras, equipamiento o tecnologías críticas.

Celestino García, director general de AMETIC
Celestino García, director general de AMETIC

El sector concentra uno de cada cinco actores privados innovadores

La innovación constituye otra de las fortalezas que identifica el Barómetro, aunque en este indicador los últimos datos oficiales disponibles corresponden a 2024. El gasto interno español en I+D alcanzó ese año 23.932 millones de euros, un 6,9% más, y representó el 1,50% del PIB.

La distancia frente a los niveles de referencia de las economías más intensivas en conocimiento sigue siendo considerable. Sobre esa base, el informe destaca la concentración de actividad innovadora dentro del sector tecnológico: el 20,1% de las empresas privadas españolas que realizaron actividades de innovación pertenecían al ámbito TIC, un porcentaje un 1,6% superior al del año anterior.

El indicador requiere otra precisión. Ese 20,1% expresa la proporción de empresas innovadoras privadas pertenecientes al sector TIC, no que la industria digital ejecute literalmente una quinta parte de todo el gasto privado español en I+D+i. El Barómetro lo utiliza para ilustrar la intensidad innovadora de la actividad tecnológica y su papel en la adopción de tecnologías que posteriormente se trasladan a automoción, energía, salud, servicios financieros o logística.

La posición exterior vuelve a ser más discreta. España aparece en el puesto 28 del Global Innovation Index con 44,9 puntos, por detrás de las economías que encabezan la clasificación.

La inversión pública TIC baja un 7,2% tras el ciclo NextGen

Mientras el mercado privado continúa expandiéndose, la contratación tecnológica de las administraciones cambia de dirección. La inversión TIC pública se redujo un 7,2% en 2025, hasta 6.018 millones de euros. AMETIC relaciona el descenso con el final de grandes proyectos financiados mediante los fondos europeos y con la entrada en una fase de mayor control y optimización del gasto.

La caída es especialmente intensa en software, donde la inversión retrocede un 21,9%, hasta 1.066 millones. El hardware baja un 6,9%, a 1.189 millones; los servicios tecnológicos, que siguen siendo la principal partida, descienden un 2,2%, hasta 2.725 millones; y comunicaciones retrocede un 1,3%, con 1.025 millones.

Las diferencias entre administraciones son aún mayores. La Administración General del Estado reduce su inversión un 5,7%, hasta 2.864 millones, mientras las comunidades autónomas registran una caída del 21,8%, hasta 1.927 millones. El comportamiento de las entidades locales va en dirección contraria: aumentan la contratación TIC un 25,1%, hasta 1.227 millones, apoyadas en proyectos de servicios municipales, nube y ciberseguridad.

El cambio de ciclo abre una cuestión para proveedores y administraciones. Buena parte de la expansión extraordinaria de los últimos años estuvo respaldada por NextGenerationEU. El mercado público entra ahora en una fase en la que la continuidad de la modernización digital dependerá cada vez más de presupuestos ordinarios, prioridades propias y capacidad para mantener las infraestructuras y servicios desplegados.

El comercio electrónico supera los 114.800 millones

Fuera del perímetro estrictamente tecnológico, otro indicador refleja la extensión de la digitalización a la economía general. El comercio electrónico movió 114.812 millones de euros en España en 2025, un 20,6% más, y acumula cinco años de crecimiento a doble dígito. Desde 2020, su volumen se ha más que duplicado.

El número de transacciones alcanzó 2.051 millones, un 16,8% más, con un importe medio de 55,96 euros. Viajes, transporte aéreo, moda y servicios financieros aparecen entre las actividades con mayor volumen. Dentro de este mercado, los productos y servicios TIC generaron 9.868 millones, un 13,9% más, aunque su peso sobre el comercio electrónico total cayó hasta el 8,6% por el crecimiento todavía más rápido de otras categorías.

Las cifras utilizadas proceden de las operaciones electrónicas registradas mediante los sistemas de tarjetas contemplados por la CNMC. El propio informe advierte de que la metodología no incorpora transacciones abonadas mediante mecanismos como transferencia bancaria o contra reembolso, por lo que no equivale al conjunto absoluto de ventas online realizadas en España.

España sube al séptimo puesto europeo, impulsada por las infraestructuras

La fotografía cambia nuevamente cuando el Barómetro compara a España con otros países. En el indicador construido por AMETIC a partir de los datos de la Década Digital europea, España obtiene 68,4 puntos y asciende al séptimo puesto de la UE, por encima de la media comunitaria de 63,2. Dinamarca, Finlandia y Países Bajos encabezan la clasificación.

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La principal fortaleza española está en las infraestructuras digitales, donde ocupa el segundo puesto con 24,3 puntos sobre un máximo de 25, solo cuatro centésimas por detrás de Portugal. El informe recoge una cobertura 5G del 99,2% y 587 nodos edge, frente a 301 en la edición anterior.

El desempeño es menos sólido cuando se pasa de disponer de infraestructura a utilizar tecnologías avanzadas en el tejido productivo. España ocupa el puesto 13 en transformación digital de empresas, aunque mejora cuatro posiciones y supera por primera vez ligeramente la media comunitaria. La adopción de nube, inteligencia artificial y analítica de datos sigue lejos de los objetivos previstos para 2030, especialmente entre las pymes.

En capacidades digitales, España retrocede dos posiciones hasta el noveno puesto, mientras los servicios públicos digitales mejoran hasta la séptima posición. El conjunto resume uno de los principales desequilibrios del proceso de digitalización: la infraestructura española está entre las más avanzadas de Europa, pero ese liderazgo físico no se ha traducido todavía en una posición equivalente en adopción empresarial, capacidades o desarrollo tecnológico propio.

Del séptimo puesto europeo al 25 mundial

La comparación global resulta todavía más exigente. España desciende una posición en el Network Readiness Index (NRI) y queda en el puesto 25 de 127 economías, con 65,42 puntos. Aunque su valoración absoluta mejora, otros países avanzan con mayor rapidez. Estados Unidos, Finlandia y Singapur lideran este índice, que evalúa tecnología, personas, gobernanza e impacto mediante 53 indicadores.

La diferencia entre la séptima posición europea y la 25 mundial ayuda a entender por qué AMETIC insiste en que mantener la velocidad de digitalización ya no garantiza ganar posiciones. El punto de referencia se desplaza al mismo tiempo que España invierte y adopta tecnología.

Celestino García, director general de AMETIC, resumió durante la presentación esa doble lectura. Tras destacar la subida en la clasificación europea, recordó que buena parte de los países situados por delante tienen economías de menor tamaño, pero insistió en que los resultados favorables ofrecen un margen limitado para detenerse: «Tenemos delante de nosotros una industria en la que podemos durante un ratito corto sentirnos y celebrarlo, pero que exige rapidez y aceleración».

Un índice propio para medir el liderazgo digital

La edición de 2026 incorpora además el Índice AMETIC de Liderazgo Digital, con el que la asociación intenta condensar en una sola referencia la evolución del ecosistema. El indicador sitúa a España en 67,9 puntos sobre 100, un 2% más.

El índice combina los diez indicadores del Barómetro en tres bloques: fortaleza del sector tecnológico digital, impacto de la digitalización sobre la economía y posición internacional. Para calcularlo se tienen en cuenta el valor de cada indicador en el ejercicio, su evolución durante tres años y su comparación con referencias de la economía española, aplicando distintas ponderaciones.

La propia lectura de AMETIC identifica la comparativa internacional como el componente más rezagado. El mercado español aumenta facturación, empleo, actividad innovadora y penetración económica, pero la distancia con las posiciones que la asociación considera propias de un país líder sigue siendo elevada. Su referencia es entrar entre las cinco primeras economías digitales de la UE y las quince primeras del mundo.

Ese desequilibrio resume buena parte del Barómetro. España dispone de una infraestructura digital muy avanzada, una industria que factura y emplea más que nunca y una economía donde la tecnología penetra de manera creciente. Al mismo tiempo, persisten la dependencia de importaciones TIC, la adopción desigual de tecnologías avanzadas entre empresas, la distancia en innovación frente a las economías líderes y una posición mundial que no mejora al mismo ritmo que los indicadores internos.

Una Agenda Digital con 218 medidas hasta 2032

AMETIC ha presentado estos resultados junto con la actualización de su Agenda Digital 2026-2032, elaborada con la participación de grandes compañías, pymes, academia y centros tecnológicos. El documento incorpora 218 medidas y mantiene como ejes competitividad, estado del bienestar y liderazgo tecnológico.

Morillo la definió como una hoja de ruta «abierta continua», susceptible de incorporar las conclusiones surgidas del propio encuentro de Santander. La asociación pretende utilizarla como marco para su interlocución con las administraciones y para coordinar prioridades dentro de una industria cuya influencia se extiende ya mucho más allá de las empresas que tradicionalmente se clasificaban como tecnológicas.

Los datos del Barómetro proporcionan a esa agenda un punto de partida bastante preciso. El volumen de negocio y el empleo indican una industria en expansión; la posición europea muestra los resultados de años de inversión en conectividad y servicios públicos; y el comercio electrónico confirma que la digitalización está transformando mercados enteros.

Los indicadores menos favorables delimitan una segunda etapa más compleja. Con una red avanzada ya desplegada, el margen de mejora se desplaza hacia la adopción tecnológica de las empresas, la innovación propia, la escala empresarial, el talento y la reducción de dependencias exteriores. A ello se suma un cambio financiero relevante: el descenso de la contratación pública tras el impulso extraordinario de los fondos europeos obliga a demostrar que la transformación puede sostenerse sin depender del mismo volumen de estímulos excepcionales.

Para las empresas, esa transición modifica también el significado de digitalizarse. La infraestructura y las herramientas están cada vez más disponibles, mientras la ventaja competitiva depende en mayor medida de cómo se incorporan inteligencia artificial, datos, software, nube o ciberseguridad a procesos concretos, y de la capacidad para convertir esas inversiones en productividad, nuevos servicios y presencia exterior.

El récord de 146.660 millones confirma que España dispone de una industria tecnológica con una escala económica creciente. El desafío que deja el Barómetro para los próximos ejercicios está en otro indicador: si ese crecimiento interno permite acercar al país a las posiciones internacionales que todavía se encuentran a considerable distancia.

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