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La Agencia Espacial Europea (ESA) ha seleccionado a PLD Space para ejecutar los dos componentes del European Launcher Challenge mediante un contrato de 158,9 millones de euros. La adjudicación convierte en financiación concreta la preselección anunciada en julio de 2025 y sitúa a la empresa española dentro del nuevo modelo europeo de apoyo a operadores privados: una combinación de demanda institucional, actividad comercial y desarrollo tecnológico orientada a diversificar el acceso al espacio.
Los fondos permitirán trabajar en dos planos simultáneos. El componente A apoyará la consolidación del servicio comercial de MIURA 5 y el aumento progresivo de su cadencia de lanzamientos hasta 2030. El componente B financiará mejoras de carga útil y alcance orbital, además de capacidades de aterrizaje propulsivo dirigidas a la reutilización. PLD Space pretende transferir esos avances a MIURA Next, su futura familia de lanzadores pesados.
De la preselección a un contrato condicionado por hitos
La decisión culmina un proceso competitivo iniciado más de un año antes. PLD Space figuraba entre los cinco proveedores que superaron la primera criba de la ESA en julio de 2025, cuando la agencia planteó un objetivo de hasta 169 millones de euros por participante para los componentes A y B. El importe finalmente asignado a la compañía española queda ligeramente por debajo de aquella referencia.
El respaldo está ligado a resultados operativos. La ESA ha reservado más de 900 millones de euros para el programa y establece que los participantes deberán demostrar un primer lanzamiento orbital como máximo en 2027 y una mejora de capacidad mediante otro vuelo orbital antes de finalizar 2028. Estos plazos convierten la industrialización y las pruebas de MIURA 5 en elementos centrales para que PLD Space pueda materializar el contrato y elevar su frecuencia de vuelo durante los años siguientes.
La empresa afirma encontrarse en la fase final de desarrollo de MIURA 5 después del vuelo de demostración de MIURA 1. Su modelo industrial integra internamente ingeniería, fabricación, ensayos y operaciones, con una metodología de validación que reproduce en tierra las condiciones previstas durante el vuelo. Esa estructura deberá pasar ahora de la validación tecnológica a una prestación orbital regular, un salto que exige capacidad productiva, infraestructura de lanzamiento y una cadena de suministro compatible con una mayor cadencia.
Más capacidad orbital y un primer paso hacia la reutilización
Las mejoras financiadas mediante el componente B están destinadas a misiones institucionales y comerciales que necesiten transportar más carga o alcanzar órbitas más exigentes. El aterrizaje propulsivo abre otra línea de trabajo: recuperar etapas para avanzar hacia la reutilización. PLD Space no ha detallado cómo se distribuirán los 158,9 millones entre actividad comercial, ampliación de prestaciones y desarrollo de esa capacidad de retorno, una división relevante para medir el peso de cada objetivo.
Ezequiel Sánchez, presidente ejecutivo de PLD Space, vincula la adjudicación con la autonomía industrial de la compañía. «La selección de PLD Space por parte de la ESA confirma la madurez de la hoja de ruta que llevamos años construyendo: una capacidad europea de lanzamiento concebida para crecer con una ambición sólida, basada en una tecnología, una industria y una capacidad de ejecución bajo nuestro propio control», ha afirmado.
El planteamiento tecnológico consiste en evitar que las inversiones realizadas en MIURA 5 queden limitadas a ese vehículo. Los principales subsistemas desarrollados para elevar su capacidad orbital y ensayar la reutilización se concebirán para incorporarse posteriormente a MIURA Next. Si esa transferencia funciona, la empresa podrá reducir parte del riesgo y del tiempo de desarrollo de sus cohetes pesados al reutilizar conocimientos, componentes y procesos previamente probados en vuelo.
Europa cambia su relación con los proveedores de lanzamientos
El European Launcher Challenge trasciende la financiación de un cohete concreto. Su diseño implica que la ESA pase gradualmente de dirigir el diseño y la contratación de lanzadores a actuar como cliente de servicios comerciales desarrollados por empresas privadas. El programa combina apoyo al incremento de la actividad comercial con demostraciones de nuevas capacidades, de modo que los proveedores compitan mediante servicios y resultados verificables.
Sánchez encuadra esa secuencia dentro de una hoja de ruta que enlaza los tres programas de lanzadores de PLD Space. «Para PLD Space, este contrato no es un hito aislado. Forma parte de un camino de ejecución disciplinado: desde demostrar nuestra tecnología con MIURA 1 hasta validar nuestra capacidad orbital con MIURA 5, ampliar sus prestaciones y avanzar hacia la reutilización y, finalmente, transferir esas tecnologías críticas a MIURA Next. Así es como Europa construye un acceso soberano al espacio: con ambición, pero también con capacidad de ejecución.», explica el presidente ejecutivo.
El cambio responde al objetivo europeo de disponer de más alternativas para poner satélites en órbita y reducir la exposición a interrupciones o limitaciones de capacidad. Para PLD Space, el contrato añade financiación institucional y un horizonte comercial hasta 2030, pero también fija un calendario contra el que podrá evaluarse su progreso: alcanzar la órbita, demostrar las mejoras comprometidas y convertir MIURA 5 en un servicio con vuelos recurrentes.
La compañía declara más de 500 empleados y más de 188.000 metros cuadrados de instalaciones técnicas repartidas entre Elche, Teruel, Kourou, en la Guayana Francesa, y Duqm, en Omán. Esa base industrial tendrá que sostener simultáneamente las pruebas finales, la fabricación de vehículos, las operaciones orbitales y el desarrollo de tecnologías reutilizables. El resultado empresarial dependerá de que PLD Space convierta el respaldo de la ESA en capacidad productiva y misiones ejecutadas dentro de los plazos del programa.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
