MasOrange ha probado junto con Ericsson la banda de 6 GHz en su red móvil en España, mediante antenas activas 256TR y técnicas avanzadas de beamforming. La validación prepara la infraestructura del operador para el futuro 6G, previsto hacia 2030, y llega después de que la Unión Europea identificara la parte alta de esta banda como el principal espectro candidato para introducir la próxima generación móvil en Europa.
El ensayo aporta experiencia técnica sobre una frecuencia que todavía no ha sido licenciada para este uso en España. Su eventual explotación comercial dependerá de las decisiones internacionales, europeas y nacionales sobre el reparto del espectro. Esa incertidumbre regulatoria no impide a los operadores comprobar con antelación cómo se comportarán los nuevos equipos ni evaluar qué elementos de sus redes podrán reutilizarse.
Más elementos radiantes para elevar la capacidad
La arquitectura probada evoluciona desde las configuraciones actuales de 64 transmisores y receptores, conocidas como 64TR, hasta sistemas 256TR. Este cambio cuadruplica potencialmente el número de elementos radiantes disponibles en la antena y permite concentrar la transmisión con mayor precisión, una característica relevante cuando aumenta la frecuencia utilizada.
MasOrange y Ericsson combinaron estos equipos con técnicas de beamforming capaces de dirigir dinámicamente el haz de radio hacia la posición y las necesidades de cada usuario. En lugar de distribuir la señal de forma uniforme, la antena concentra los recursos allí donde se requieren, lo que mejora el aprovechamiento de cada megahercio y permite atender más conexiones dentro de la misma porción de espectro.
Según el operador, la combinación de antenas 256TR y direccionamiento avanzado podría multiplicar por cuatro la capacidad disponible en cada nodo móvil frente a las configuraciones actuales. La compañía también vincula la arquitectura con un consumo energético más eficiente, aunque no ha publicado mediciones detalladas del ensayo que permitan cuantificar el ahorro o comparar su rendimiento bajo diferentes condiciones de red.
Víctor Manuel Plaza, responsable del proyecto en MasOrange, relacionó la prueba con el aumento previsto del tráfico: «La banda de 6GHz multiplicará la capacidad disponible en las redes móviles para poder absorber el crecimiento orgánico de los datos impulsado por el uso intensivo de la IA y de experiencias digitales avanzadas. Estamos ante un habilitador tecnológico fundamental para cualquier operador que aspire a liderar el mercado en la próxima década», declaró.
La banda prioritaria todavía depende de la regulación
La parte alta de 6 GHz presenta un equilibrio entre cobertura y capacidad que la industria considera adecuado para el 6G. Las bandas más bajas alcanzan mayores distancias y penetran mejor en interiores, pero ofrecen menos espectro disponible. Las frecuencias más altas proporcionan canales amplios a costa de un alcance inferior. La posición intermedia de 6 GHz permitiría ampliar capacidad sin obligar a construir una red completamente distinta a la utilizada en 3,5 GHz para el 5G.
La hoja de ruta europea sobre espectro para 6G, publicada en junio de 2026, considera la banda alta de 6 GHz como la principal opción para introducir estos servicios hacia 2030. El Grupo de Política del Espectro Radioeléctrico estima que podría proporcionar al menos 540 MHz continuos, sujeto al resultado de la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de 2027.
El proceso parte de un avance previo. La Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de 2023 identificó el intervalo de 6425 a 7125 MHz para posibles sistemas IMT en la Región 1, que incluye Europa. Sin embargo, los acuerdos internacionales mantienen margen para las decisiones regionales y nacionales sobre su utilización. La prueba de MasOrange, por tanto, valida tecnología de red, pero no concede acceso comercial a las frecuencias.
España acumula ensayos antes de la llegada del 6G
La iniciativa se incorpora a una carrera sectorial ya iniciada en España. En 2025, Telefónica, Nokia y la Universitat Politècnica de València realizaron una demostración en la banda de 6425 a 7125 MHz. La prueba española recogida por el Observatorio Europeo del 5G obtuvo resultados de cobertura y capacidad comparables a los de 3,5 GHz.
Estos trabajos permiten estudiar propagación, interferencias, emplazamientos y consumo antes de que se cierren los estándares y las licencias. También ofrecen a fabricantes y operadores información para diseñar antenas, radios y programas de gestión compatibles con las redes futuras. El calendario comercial, sin embargo, seguirá condicionado por la normalización de IMT-2030, la disponibilidad de dispositivos y las subastas o mecanismos de asignación que adopten las autoridades.
De transportar datos a interpretar el entorno
MasOrange sitúa entre los futuros usos del 6G la integración de comunicaciones y sensorización mediante ISAC, siglas en inglés de comunicaciones y detección integradas. Esta tecnología emplearía las mismas señales radio para transmitir información y extraer datos sobre el entorno físico, como movimientos, distancias o la presencia de objetos.
Entre las posibles aplicaciones figuran el seguimiento de activos en fábricas, puertos y aeropuertos; la detección de personas o vehículos sin cámaras; la identificación de obstáculos para sistemas de movilidad autónoma, y la actualización de gemelos digitales de infraestructuras. Son escenarios aún sujetos al desarrollo de los estándares, a requisitos de fiabilidad y a las normas sobre tratamiento de datos, más que servicios listos para su despliegue.
La compañía también relaciona la capacidad adicional con la expansión de la inteligencia artificial, la automatización industrial y las experiencias digitales inmersivas. El efecto más inmediato para las empresas sería disponer de conexiones con mayor densidad y comportamiento más predecible en recintos con mucha demanda, siempre que el nuevo espectro pueda integrarse con las redes privadas, el edge computing y los sistemas operativos existentes.
Una preparación con impacto sobre inversión y despliegue
MasOrange afronta esta transición con casi 47 millones de líneas móviles y de banda ancha, incluidas conexiones máquina a máquina, y una cobertura 5G declarada superior al 93% de la población. Esa escala convierte la compatibilidad con la infraestructura instalada en una cuestión económica: reutilizar emplazamientos, transporte y sistemas de gestión puede reducir tiempos y costes frente a un despliegue construido desde cero.
Para el operador, probar ahora la banda de 6 GHz permite incorporar sus exigencias de potencia, refrigeración y espacio a la planificación de red de los próximos años. La utilidad empresarial del ensayo dependerá finalmente de tres decisiones conectadas: cuánto espectro continuo se habilite, en qué condiciones se licencie y si las antenas 256TR consiguen trasladar su ganancia de capacidad a redes comerciales con un consumo y un coste operativos asumibles.
