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Fujitsu lleva la ciberdefensa a la alta dirección

Fujitsu lleva la ciberdefensa a la alta dirección

  • La tecnológica creará un centro virtual de unos 100 profesionales para conectar la vigilancia de amenazas con las prioridades defensivas, la inversión y la continuidad de negocio.
Ciberseguridad

Fujitsu ha formalizado una estrategia corporativa que gestionará la ciberdefensa como un ciclo permanente, desde la planificación y el diseño de los sistemas hasta su operación, evaluación y mejora. La iniciativa incluye la creación de un centro virtual de aproximadamente 100 profesionales que trasladará a la alta dirección información sobre amenazas, prioridades defensivas y decisiones de inversión.

El movimiento responde a dos cambios que están alterando la gestión empresarial del riesgo tecnológico. La inteligencia artificial generativa permite automatizar la búsqueda de vulnerabilidades, el análisis de rutas de ataque y la creación de código malicioso. Al mismo tiempo, el uso de servicios cloud, las conexiones con terceros y la digitalización de las cadenas de suministro han ampliado el perímetro que una organización debe proteger.

Fujitsu plantea que las empresas integren la seguridad desde la definición de su estrategia tecnológica, en lugar de concentrar los recursos en impedir intrusiones o reaccionar cuando ya se han producido. El objetivo operativo pasa por reducir el impacto de los ataques, sostener la actividad y recuperar los sistemas con mayor rapidez, partiendo de que una organización puede acabar comprometida pese a sus medidas preventivas.

Un modelo para vincular operaciones, riesgo e inversión

La arquitectura presentada por la compañía se articula alrededor del Cyber Defense Operations Model, que ordena los elementos necesarios para desarrollar y operar la defensa empresarial, y del Fujitsu Cyber Defense Framework, concebido para aplicar ese modelo en entornos reales. Ambos abarcan la planificación estratégica, el diseño, el desarrollo, la implantación, las operaciones y la revisión continua.

Esta estructura pretende ofrecer una referencia común a equipos que suelen trabajar con perspectivas distintas. Los responsables de seguridad observan vulnerabilidades, alertas e incidentes; las áreas de negocio evalúan la disponibilidad de servicios y el impacto económico; y la dirección decide presupuestos, prioridades y posibles interrupciones. Fujitsu quiere reunir esas dimensiones dentro de un proceso compartido y actualizado de forma recurrente.

El framework generará los datos que alimentarán el futuro Cyber Nerve System. Este sistema detectará amenazas y riesgos, mostrará los resultados de monitorización y análisis y ofrecerá una imagen operativa común. Esa visibilidad servirá para orientar las actividades defensivas, evaluar su eficacia y facilitar que los equipos ejecuten determinados ciclos de actuación de manera autónoma.

La automatización resulta especialmente relevante cuando los atacantes pueden acelerar con IA tareas que antes exigían más tiempo y trabajo manual. Sin embargo, Fujitsu no ha detallado qué decisiones podrá ejecutar el sistema sin intervención humana, qué mecanismos de supervisión aplicará ni cómo se integrará con las herramientas de seguridad que ya utilizan sus clientes.

Un centro virtual llevará las alertas al comité de dirección

El Cyber Security Nerve Center será el núcleo organizativo de la estrategia. Estará formado por alrededor de 100 profesionales y definirá las políticas del Cyber Nerve System. A partir de sus evaluaciones, elaborará informes y recomendaciones para la alta dirección sobre cuestiones como el cierre de sistemas, el orden de las actuaciones defensivas o la asignación de inversiones.

Su carácter virtual indica que funcionará como una estructura transversal, reuniendo capacidades distribuidas dentro y fuera de Fujitsu. La tecnológica concentrará allí el conocimiento obtenido mediante sus iniciativas Customer Zero, en las que prueba capacidades en su propio entorno, y la experiencia acumulada en proyectos con clientes. También incorporará desarrollos de Fujitsu Research, Uvance Wayfinders, divisiones internas de servicios y middleware, equipos de entrega, startups y socios externos.

El diseño incluye un circuito de retroalimentación: la experiencia de los despliegues con clientes volverá al centro, se incorporará al Cyber Nerve System y podrá trasladarse después al software y los servicios de la compañía. De este modo, las incidencias y los resultados operativos servirán para revisar métodos, controles y prioridades, en vez de quedar aislados en cada proyecto.

La propuesta sitúa la ciberseguridad más cerca del gobierno corporativo porque traduce la actividad técnica en decisiones con efecto sobre el negocio. Ordenar el cierre temporal de una plataforma, reforzar un proveedor crítico o aplazar una inversión menos urgente exige valorar costes, exposición al riesgo y continuidad operativa. El Nerve Center asumirá esa función de enlace, aunque la responsabilidad final seguirá correspondiendo a cada organización cliente.

Cuatro perspectivas para ordenar el perímetro defensivo

El modelo operativo se divide en cuatro componentes. El Cyber Defense Domain Model clasifica los activos según su función dentro de la actividad empresarial y amplía el alcance más allá de los equipos informáticos tradicionales. Puede incluir instalaciones y elementos físicos conectados, como cámaras de vigilancia o equipamiento médico, cuando formen parte de los procesos que deben mantenerse protegidos.

El Cyber Defense Philosophy Model establece los principios de protección e incorpora la denominada «defensa por desaceleración». El planteamiento consiste en frenar el avance de un atacante para proporcionar a los equipos defensivos más tiempo con el que observar su comportamiento, contenerlo y aplicar controles adicionales. Esta lógica complementa las barreras preventivas con medidas destinadas a dificultar el movimiento dentro de un entorno ya comprometido.

El Cyber Defense Relationship Model distribuye responsabilidades atendiendo a las relaciones con filiales, socios y proveedores. La dependencia de plataformas compartidas y flujos de datos externos hace que una brecha fuera del perímetro propio pueda interrumpir operaciones internas. Identificar quién protege cada activo y quién debe responder ante una incidencia se convierte así en parte del diseño de la defensa de la cadena de suministro.

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El cuarto componente, el Cyber Defense Proximity Model, organiza las acciones según su cercanía al objetivo perseguido por el atacante. Su finalidad es ayudar a establecer niveles de protección y decidir dónde concentrar recursos. Para las empresas, esta priorización puede evitar que todos los activos reciban controles idénticos, una práctica costosa y poco ajustada al impacto real de cada sistema sobre la actividad.

Servicios de IA para buscar amenazas y simular ataques

Fujitsu prevé convertir parte de las capacidades desarrolladas bajo el nuevo esquema en servicios para clientes. Entre ellas figuran la evaluación de vulnerabilidades mediante IA de alto rendimiento, AI Threat Hunting y AI Red Team Operations. La primera de estas dos últimas técnicas empleará inteligencia artificial para analizar grandes cantidades de registros e información sobre amenazas y localizar indicadores difíciles de detectar mediante la monitorización convencional.

AI Red Team Operations utilizará IA para simular ataques y examinar debilidades en sistemas, organizaciones y procesos operativos. Su valor dependerá de la calidad de los escenarios, del acceso a datos representativos y de la capacidad para convertir los resultados en correcciones concretas. Fujitsu probará las nuevas tecnologías en su propio entorno antes de ofrecerlas comercialmente, pero aún no ha comunicado un calendario de disponibilidad, precios ni mercados iniciales.

Los planes posteriores contemplan ampliar la monitorización avanzada, la respuesta automatizada y el soporte para implantar agentes de IA en los entornos de los clientes. La compañía también plantea evolucionar la arquitectura hacia una plataforma que cubra empresas y cadenas de suministro e integre tecnologías propias, incluido su modelo de lenguaje Takane.

La ejecución requerirá capacidades especializadas

La tecnológica trasladará el conocimiento reunido por el Nerve Center a Security Meister, su programa de formación en seguridad. Los contenidos incorporarán análisis recientes de amenazas y experiencia obtenida en actividades defensivas, con el propósito de preparar perfiles como hackers éticos internos y arquitectos de seguridad.

La dimensión formativa es necesaria para sostener un modelo que combina automatización, evaluación técnica y gobierno corporativo. Las herramientas de IA pueden acelerar el análisis y la respuesta, pero las organizaciones seguirán necesitando profesionales capaces de validar sus resultados, resolver conflictos entre continuidad y contención y asignar responsabilidades entre múltiples proveedores.

Para los clientes, la utilidad empresarial de la estrategia se medirá en su capacidad para convertir señales técnicas dispersas en prioridades comprensibles y acciones verificables. Si Fujitsu logra integrar datos, automatización y supervisión humana en los procesos existentes, la ciberdefensa dejará de revisarse únicamente tras una incidencia y pasará a influir de forma recurrente en presupuestos, arquitectura tecnológica y planes de continuidad.

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