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Huawei y Qualcomm han firmado un nuevo acuerdo plurianual de patentes que amplía su relación de licencias a tecnologías como 5G, inteligencia artificial, computación y redes. El pacto incluye licencias cruzadas sobre las carteras de propiedad intelectual de ambas compañías y la compra por parte de Qualcomm de determinadas patentes estadounidenses de Huawei, una operación que todavía necesita las correspondientes autorizaciones regulatorias.
El alcance convierte el acuerdo de patentes entre Huawei y Qualcomm en algo más amplio que el marco centrado históricamente en las tecnologías móviles. Las dos compañías no han comunicado su duración exacta, el importe de la operación, las patentes concretas que cambiarán de propietario ni las condiciones económicas de las licencias.
La transacción mantiene además una distinción relevante entre propiedad intelectual y suministro de componentes. Qualcomm y Huawei pueden concederse derechos sobre determinadas tecnologías patentadas sin que ello implique necesariamente cambios en las restricciones comerciales que afectan a la venta de productos estadounidenses a la compañía china.
El acuerdo se extiende más allá de las patentes móviles
La principal novedad está en las áreas cubiertas. Huawei y Qualcomm incluyen expresamente 5G, computación, inteligencia artificial y redes dentro de las licencias cruzadas. A ello se suma la adquisición por Qualcomm de determinadas patentes de Huawei registradas en Estados Unidos relacionadas con computación, IA, redes y otras tecnologías.
Una licencia cruzada permite a dos titulares autorizarse mutuamente el uso de determinadas partes de sus carteras de patentes bajo las condiciones acordadas. La fórmula puede reducir el riesgo de litigios y facilitar el desarrollo de productos cuando distintas tecnologías incorporan invenciones protegidas por numerosas compañías.
Su importancia ha aumentado a medida que sectores antes separados empiezan a compartir una misma base tecnológica. Los procesadores para ordenadores y dispositivos móviles incorporan cada vez más aceleración de IA y conectividad avanzada, mientras que automoción, equipos industriales, centros de datos y dispositivos IoT utilizan tecnologías procedentes del ecosistema de telecomunicaciones.
Qualcomm refleja esa evolución en su propia cartera. La compañía declara disponer de más de 200.000 patentes concedidas o solicitadas en más de 100 países y jurisdicciones y mantiene programas de licencias que abarcan tecnologías celulares, Wi-Fi, vídeo, procesamiento, posicionamiento e inteligencia artificial. También asegura haber firmado más de 200 acuerdos de licencia relacionados con 5G.
Huawei, mientras tanto, ha acumulado durante décadas una cartera relevante de patentes vinculadas a estándares de comunicaciones. Alan Fan, director de Propiedad Intelectual de Huawei, destacó al anunciar el pacto las aportaciones de la compañía a 4G y 5G, entre ellas el uso de códigos polares para transmisión de señales.
«Este acuerdo no solo demuestra el valor de las innovaciones de Huawei, sino que también reconoce las contribuciones fundamentales de Qualcomm a las tecnologías modernas de comunicación», afirmó Fan.
Una relación de licencias que ya atravesó un conflicto
El nuevo contrato prolonga una relación de propiedad intelectual que ha tenido etapas más conflictivas. En julio de 2020, ambas empresas resolvieron una disputa relacionada con el acuerdo de licencias anterior, que había expirado el 31 de diciembre de 2019, y firmaron otro contrato global de larga duración. Ese pacto ya incorporaba derechos para Qualcomm sobre determinadas patentes de Huawei.
La dimensión económica de aquel episodio fue considerable. Qualcomm registró en su ejercicio fiscal de 2020 unos ingresos de 1.800 millones de dólares relacionados con el acuerdo alcanzado con Huawei y con royalties correspondientes a ventas de los trimestres de marzo y junio bajo el nuevo contrato. Esa cantidad se añadía a 1.200 millones abonados anteriormente mediante dos acuerdos provisionales.
El anuncio de 2026 no permite establecer una comparación económica directa. Las compañías no han divulgado pagos, royalties, valoración de las patentes estadounidenses adquiridas por Qualcomm ni posibles compensaciones derivadas de las licencias cruzadas.
Sí muestra una extensión del perímetro tecnológico. El contrato de 2020 estaba vinculado principalmente a productos inalámbricos y a la actividad histórica de licencias celulares de Qualcomm. El acuerdo actual enumera expresamente IA y computación junto a 5G y redes, áreas que han ganado peso en las estrategias de las dos empresas.
John Han, vicepresidente ejecutivo y responsable de Qualcomm Technology Licensing, presentó el pacto como un reconocimiento mutuo de las carteras de ambas compañías. «Este acuerdo también refleja el reconocimiento por parte de Qualcomm de la innovación continua y la propiedad intelectual de Huawei en 5G y otros campos tecnológicos», señaló.
FRAND sigue siendo una pieza central de las licencias 5G
Huawei y Qualcomm han situado el acuerdo dentro de las prácticas de concesión de licencias bajo principios FRAND, las condiciones «justas, razonables y no discriminatorias» asociadas especialmente a las patentes esenciales para estándares.
Las llamadas SEP, por sus siglas en inglés, protegen tecnologías necesarias para implementar determinados estándares técnicos. Su peso resulta especialmente elevado en telecomunicaciones, donde fabricantes de teléfonos, equipos de red, vehículos conectados y otros dispositivos necesitan utilizar tecnologías incluidas en especificaciones comunes.
Qualcomm comercializa actualmente una licencia para su cartera de patentes esenciales celulares aplicable a terminales 5G con un royalty del 3,25% sobre el precio neto de venta del dispositivo, sujeto a un límite por unidad. Su licencia de cartera más amplia, que incorpora además otras patentes esenciales y no esenciales, establece una tasa del 5%, también con un límite por dispositivo.
Esas tarifas públicas no permiten conocer las condiciones acordadas con Huawei. Los contratos bilaterales pueden incorporar licencias cruzadas, diferentes categorías de propiedad intelectual y otras contraprestaciones que modifican su estructura económica.
La referencia explícita a FRAND sí resulta relevante para un pacto que reúne a dos grandes propietarios de propiedad intelectual relacionada con estándares. La extensión de conectividad celular a vehículos, industria, ordenadores y dispositivos IoT ha ampliado el número de empresas que necesitan negociar este tipo de derechos y ha trasladado las discusiones sobre licencias más allá del mercado tradicional de smartphones.
Para Qualcomm, cuya división Qualcomm Technology Licensing constituye uno de los pilares de su modelo de negocio, mantener acuerdos de largo plazo con los principales titulares y usuarios de propiedad intelectual proporciona previsibilidad a los ingresos procedentes de royalties. Para Huawei, las patentes se han convertido también en un activo con capacidad para generar licencias incluso en mercados donde su negocio de equipos afronta restricciones.
La compraventa de patentes estadounidenses añade otra dimensión al pacto. El cierre depende de autorizaciones regulatorias y las compañías no han especificado qué organismos deberán aprobarlo ni cuántos activos están incluidos. Hasta entonces, tampoco puede darse por completada la transferencia de esas patentes.
El resultado es una relación de propiedad intelectual más extensa entre dos actores que compiten y colaboran dentro de una cadena tecnológica sometida a fuertes condicionantes comerciales y regulatorios. Para fabricantes y proveedores que trabajan con 5G, computación e IA, el movimiento confirma además que las negociaciones de patentes empiezan a abarcar conjuntamente tecnologías que durante años se licenciaron en mercados más separados.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
