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El eje Madrid-Barcelona-Lisboa gana peso como corredor europeo de infraestructura para IA

El eje Madrid-Barcelona-Lisboa gana peso como corredor europeo de infraestructura para IA

  • Un estudio de Dstream Group cifra en casi 9 GW la cartera de nuevos centros de datos en la Península Ibérica y destaca la baja latencia entre sus principales nodos digitales.
DE-CIX

El corredor formado por Madrid, Barcelona y Lisboa reúne capacidad de centros de datos, conexiones internacionales y una latencia de entre 7 y 8 milisegundos que puede reforzar el papel de la Península Ibérica en el despliegue europeo de inteligencia artificial. Un estudio elaborado por Dstream Group por encargo de DE-CIX sostiene que la distribución de la infraestructura entre estas tres ciudades permite abordar cargas intensivas en datos como un único ecosistema, en lugar de depender de un gran nodo urbano centralizado.

La dimensión empresarial de este planteamiento está en la combinación de recursos. El informe contabiliza una cartera de casi 9 gigavatios de nuevas instalaciones de centros de datos para los próximos años, junto con una red física que conecta la península con Europa, América, África y Oriente Medio. Esa mezcla amplía las opciones para alojar capacidad de cómputo y mover datos entre operadores, plataformas cloud, proveedores de infraestructura y empresas.

El concepto de Capital Digital Distribuida con el que se presenta el modelo procede del propio estudio, titulado The Iberian Distributed Digital Capital: Powering Cloud & AI Through a New Geography of Digital Hubs. Su alcance debe leerse teniendo en cuenta que el trabajo ha sido encargado por uno de los operadores implicados en la interconexión de esos mercados. Aun así, los datos recopilados describen la escala que ha alcanzado la infraestructura ibérica y permiten observar cómo se articula entre varios polos.

Una red distribuida con casi 9 GW en cartera

El inventario del informe incluye 35 cables submarinos con 20 puntos de amarre en la costa, 12 grandes redes troncales terrestres, 13 puntos de intercambio de Internet, más de 100 centros de datos y más de 800 redes. Según sus autores, esta densidad es comparable a la de capitales digitales tradicionalmente concentradas en una sola ciudad, como Frankfurt, Londres o Nueva York, aunque en la península los activos están repartidos entre varios mercados.

Madrid actúa como nodo interior de interconexión, mientras Barcelona y Lisboa aportan acceso costero a cables submarinos y sus respectivos ecosistemas digitales. Los enlaces entre los tres hubs ofrecen latencias de entre 7 y 8 milisegundos, de acuerdo con el estudio. Este tiempo de tránsito facilita el intercambio de datos entre ubicaciones y permite coordinar cargas distribuidas vinculadas al entrenamiento, la inferencia y otros procesos de IA que requieren conectividad estable y de baja latencia.

La red principal se extiende además hacia Valencia, Bilbao y Sines, así como hacia Aragón y Extremadura, territorios incluidos en el mapa de expansión de infraestructura descrito por Dstream Group. Esta configuración reparte los activos entre distintos puntos geográficos y abre la posibilidad de conectar nuevas instalaciones con los grandes centros de intercambio sin concentrar toda la capacidad en una única área metropolitana.

Los casi 9 GW citados representan una previsión de nuevas instalaciones, no capacidad ya operativa. Su materialización determinará hasta qué punto la península puede convertir la cartera de proyectos en una plataforma efectiva para atender la demanda de cómputo asociada a la IA. El volumen permite dimensionar el interés del sector, pero el resultado dependerá del desarrollo real de esos centros y de su integración con redes, nubes y puntos de intercambio.

La interconexión como pieza del despliegue de IA

La expansión de los centros de datos aumenta la importancia de las conexiones directas entre infraestructuras. Un punto de intercambio de Internet permite que redes diferentes intercambien tráfico sin recurrir a rutas más largas, una característica relevante cuando las cargas de trabajo están repartidas entre centros de datos, plataformas cloud y usuarios empresariales. En el esquema ibérico, esa capa de interconexión es la que da cohesión operativa a recursos ubicados en tres ciudades y en varios nodos complementarios.

Serge Radovcic, coautor del estudio, relaciona esta arquitectura con las necesidades del mercado: «Los datos muestran con claridad que la Península Ibérica tiene el potencial de consolidarse como el próximo hub europeo de IA. En la era de la inteligencia artificial, la interconexión directa y segura de redes a través de puntos de intercambio de Internet se ha convertido en una necesidad cada vez más estratégica, no solo para los operadores de red, sino también para los operadores de centros de datos y las empresas».

Para las organizaciones que ejecutan procesos intensivos en datos, la proximidad lógica entre cómputo, almacenamiento y redes puede reducir recorridos y facilitar la distribución de cargas. El informe añade la soberanía de datos dentro de la Unión Europea como otro atributo del corredor ibérico. Se trata de una consideración especialmente relevante para operadores y empresas que deben decidir dónde alojar información y capacidad tecnológica, aunque el estudio no detalla condiciones comerciales ni diferencias regulatorias entre las ubicaciones analizadas.

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La posición geográfica aporta otra dimensión. Los amarres submarinos convierten las costas española y portuguesa en puntos de entrada y salida del tráfico entre varios continentes. La infraestructura puede atender demanda doméstica y servir como vía de conexión para servicios dirigidos a otros mercados del Atlántico y el Mediterráneo. Esta función de tránsito complementa el crecimiento interno de los centros de datos y reduce la dependencia de una única puerta europea para determinados flujos internacionales.

Diez años de expansión de DE-CIX en la península

DE-CIX participa en este ecosistema desde la apertura de DE-CIX Madrid en 2016. El punto de intercambio conecta actualmente más de 220 redes, dispone de más de 11 terabits de capacidad conectada y registra picos de tráfico superiores a 1,5 Tbit/s. La compañía extendió posteriormente su presencia a Lisboa en 2018 y a Barcelona en 2021, con lo que alineó su infraestructura propia con los tres polos destacados por el estudio.

Los puntos de Madrid, Lisboa y Barcelona enlazan operadores de red, plataformas cloud, empresas y proveedores de infraestructura digital. Para DE-CIX, su despliegue permite presentar la península como un mercado interconectado, frente a una lectura separada de cada ciudad. El décimo aniversario de su entrada en el mercado ibérico coincide así con una etapa en la que la inversión prevista en centros de datos eleva la demanda potencial de intercambio de tráfico.

La propuesta también cambia la referencia con la que se compara a la región. En lugar de medir cada ciudad de forma aislada frente a Frankfurt, Londres o Nueva York, el informe agrega Madrid, Barcelona y Lisboa bajo una misma unidad funcional. Esa comparación depende de que la baja latencia, los puntos de intercambio y las redes terrestres permitan utilizar capacidad situada en distintos emplazamientos con suficiente continuidad operativa.

Para operadores y empresas, la consecuencia práctica será la ampliación de alternativas para ubicar cargas de IA dentro de la península y conectarlas con nubes, redes y mercados internacionales. Si los proyectos previstos se convierten en capacidad disponible, el valor del corredor dependerá menos de cada centro de datos individual y más de la calidad con la que todo el sistema intercambie tráfico entre sus distintos nodos.

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