Multiverse Computing y Muxunav utilizarán terminales de pago desatendido como primer entorno de producción para una nueva familia de modelos de inteligencia artificial especializados. El acuerdo sitúa estas máquinas, condicionadas por recursos limitados y una conectividad variable, como banco de pruebas antes de trasladar la tecnología a procesos financieros regulados que requieren controles sobre la identidad, el fraude y el tratamiento de los datos.
La primera fase comprende tres líneas de trabajo: un agente de voz para los dispositivos de Muxunav, modelos de verificación de identidad o KYC y herramientas para detectar operaciones potencialmente fraudulentas en tiempo real. Las compañías plantean que los modelos se ejecuten dentro de la infraestructura controlada por el cliente, una arquitectura orientada a reducir la dependencia de servicios externos y mantener la información dentro del perímetro de la organización.
La alianza se ha formulado a largo plazo, aunque su alcance inicial está delimitado por el despliegue en los equipos de Muxunav. La posterior aplicación en servicios financieros incluiría a Muxupay, la sociedad de pagos constituida por el grupo, cuya entrada en funcionamiento depende todavía de obtener la correspondiente autorización.
Una prueba operativa con restricciones reales
Los dispositivos de pago desatendido ofrecen un escenario exigente para validar esta propuesta. Funcionan en máquinas de vending, lavanderías, estaciones de servicio, puntos de recarga de vehículos eléctricos y accesos a recintos deportivos, entre otros entornos. En ellos, la respuesta debe producirse con rapidez y continuar siendo útil aunque la capacidad de procesamiento o la conexión disponible sean inferiores a las de una infraestructura centralizada.
El agente de voz combinará reconocimiento del habla, un modelo de lenguaje y síntesis de voz. Su función será guiar al comprador, explicar productos, resolver incidencias y activar soporte cuando sea necesario. También podrá verificar la edad en las operaciones que lo exijan e informar sobre aspectos concretos, como alérgenos o tarifas de recarga eléctrica. Esta solución será exclusiva de Muxunav dentro del mercado del pago desatendido.
La automatización también cubrirá incidentes físicos. Ante un intento de manipulación o rotura, el sistema actuará conforme a los protocolos definidos por cada operador: podrá bloquear la venta, activar alarmas, registrar lo sucedido y enviar un aviso. Cuando el procedimiento aplicable lo contemple, conectará además con una central receptora de alarmas. La capacidad concreta dependerá, por tanto, de la configuración y de las reglas establecidas para cada instalación.
Para Muxunav, el acuerdo permite incorporar modelos preparados para producción sin tener que crear un equipo propio de inteligencia artificial. Para Multiverse Computing, el despliegue proporciona un entorno operativo en el que comprobar cómo responden modelos especializados fuera de centros de datos con recursos abundantes, antes de abordar procesos sometidos a mayores obligaciones regulatorias.
Identidad y fraude como extensión financiera
La segunda familia de modelos se centrará en la verificación de identidad. Los sistemas combinarán lectura de documentos, biometría facial y comprobaciones en listas de sanciones y de personas con responsabilidad pública. El proceso contempla revisión humana cuando corresponda, un elemento relevante para evitar que la automatización sustituya todos los controles en decisiones sensibles.
La tercera línea analizará transacciones junto con señales procedentes del dispositivo, la ubicación y el comportamiento. A partir de esos datos, los modelos podrán identificar riesgos y alertar o bloquear operaciones sospechosas en tiempo real, siempre de acuerdo con los criterios definidos por la entidad que utilice la herramienta. Las compañías prevén que estas capacidades puedan incorporarse posteriormente a servicios financieros regulados.
Los modelos serán entrenados con datos sintéticos y datos operativos anonimizados, tratados conforme a la normativa de protección de datos. El objetivo técnico es adaptarlos a procesos concretos de alta, pago y atención, en lugar de recurrir a modelos generalistas de mayor tamaño ejecutados en infraestructuras de terceros.
Enrique Lizaso, cofundador y consejero delegado de Multiverse Computing, explica así este planteamiento: «El sector ha asumido que hacer IA seria es alquilar un modelo gigante y mandar los datos fuera. Un modelo pequeño, entrenado con los datos reales del proceso, decide mejor, más rápido y sin salir del perímetro de la entidad. Si cabe en una máquina de la calle, cabe en cualquier banco».
La declaración expresa la tesis tecnológica de la alianza, aunque el salto desde una máquina desatendida hasta una entidad bancaria exigirá adaptar los modelos a cada proceso, infraestructura y protocolo de supervisión. El primer despliegue permitirá comprobar su comportamiento en operaciones reales, pero la futura actividad vinculada a Muxupay permanece condicionada a la autorización de la sociedad.
Control del dato y despliegue especializado
La elección de modelos pequeños responde a tres condicionantes señalados por las empresas: latencia, control del dato y cumplimiento normativo. Ejecutar el sistema dentro de la infraestructura del cliente puede limitar la salida de información hacia proveedores externos y facilitar un mayor control operativo, dos aspectos especialmente relevantes en organizaciones que gestionan identidades, pagos o señales de riesgo.
Multiverse Computing desarrolla modelos especializados para su despliegue en la infraestructura de sus clientes y afirma trabajar con más de un centenar de organizaciones. Muxunav, mientras tanto, aporta el acceso a una red de dispositivos concebidos para cobrar y gestionar operaciones sin personal presente, donde la asistencia automática puede cubrir tareas que en un comercio atendido recaerían en un empleado.
La consecuencia inmediata será operativa: la viabilidad de esta IA especializada se medirá primero en terminales expuestos a limitaciones de hardware, fallos de conexión e incidencias físicas. Si los modelos responden conforme a los protocolos definidos, las compañías dispondrán de una base probada para abordar procesos financieros, aunque cada implantación deberá ajustarse a los controles y autorizaciones aplicables.
