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IBM lleva sus agentes de desarrollo Bob a infraestructuras controladas por el cliente

IBM lleva sus agentes de desarrollo Bob a infraestructuras controladas por el cliente

  • La versión autogestionada de IBM Bob permite desarrollar y modernizar aplicaciones con agentes de IA sin trasladar código sensible o datos regulados a servicios externos.
IBM Bob

IBM ha habilitado el despliegue autogestionado de IBM Bob para que las empresas puedan aplicar agentes de inteligencia artificial al desarrollo y la modernización de software sin sacar código, datos o flujos de trabajo de infraestructuras bajo su control. La actualización abre la plataforma a proyectos que, por sus exigencias de seguridad, residencia de la información o cumplimiento normativo, no pueden depender de un servicio público externo.

La opción está disponible desde el 30 de septiembre de 2026 y contempla su instalación en centros de datos propios, nubes privadas, nubes soberanas y entornos completamente aislados o air-gapped. El cambio afecta sobre todo a organizaciones que gestionan código fuente propietario, datos regulados, propiedad intelectual o aplicaciones vinculadas a infraestructuras críticas, donde la ubicación de la ejecución resulta tan relevante como las capacidades del sistema.

La IA se desplaza hasta el código empresarial

El planteamiento consiste en acercar la IA a los activos tecnológicos de la empresa, en lugar de enviar esos activos a la infraestructura del proveedor. El código, el contexto de las aplicaciones y los datos asociados pueden permanecer en los sistemas gestionados por el cliente mientras Bob interviene en las tareas de desarrollo y modernización. Así se reduce la necesidad de exponer información sensible a servicios externos durante el ciclo de software.

Este modelo también proporciona a la organización control sobre la residencia de los datos, las políticas de seguridad, la gobernanza de la IA y los flujos de trabajo utilizados por sus equipos técnicos. Ese control resulta especialmente significativo cuando distintas filiales, aplicaciones o conjuntos de datos están sujetos a requisitos geográficos diferentes, una situación habitual en compañías que operan en varios mercados o mantienen sistemas distribuidos.

IBM Bob está concebido como una plataforma de desarrollo basada en agentes, con un alcance que va más allá de completar o generar fragmentos de código. La propuesta extiende la intervención de la IA al conjunto del ciclo de desarrollo y modernización de aplicaciones. Para empresas con sistemas heredados y arquitecturas repartidas entre varias infraestructuras, el despliegue autogestionado permite incorporar esas capacidades sin trasladar previamente todo el entorno a una nube pública.

Neel Sundaresan, director general de IA y Automatización de IBM, vincula el nuevo modelo con las restricciones que afrontan las organizaciones reguladas: «Las organizaciones necesitan soluciones de IA que operen dentro de entornos que controlan directamente, especialmente cuando trabajan con código sensible y datos regulados. El despliegue autogestionado de Bob ofrece a las empresas una forma de llevar la IA basada en agentes directamente a esos entornos, para beneficiarse de la tecnología manteniendo la seguridad, el cumplimiento normativo y el control operativo».

Modelos locales, aislados o conectados

Las empresas pueden ejecutar modelos compatibles en sus propias instalaciones mediante licencias obtenidas previamente. La plataforma admite además conexiones con servicios externos de modelos compatibles a través de configuraciones híbridas. De este modo, una organización puede mantener determinadas cargas dentro de un entorno cerrado y utilizar servicios externos para otras, según la sensibilidad del código, las políticas internas y las condiciones aplicables a cada proyecto.

La posibilidad de trabajar en entornos air-gapped amplía el alcance hacia infraestructuras sin conexión a redes externas. En esos casos, tanto la plataforma como los modelos y los recursos necesarios deben operar dentro del perímetro aislado. Esta configuración puede ser relevante para proyectos que manejan activos especialmente protegidos, aunque exige que la empresa disponga de capacidad propia para gestionar la infraestructura, las licencias y la operación del sistema.

El enfoque híbrido introduce una alternativa intermedia. No todas las aplicaciones de una misma compañía requieren idéntico nivel de aislamiento, y tampoco todo el ciclo de desarrollo tiene que ejecutarse bajo una única arquitectura. La flexibilidad de despliegue permite separar cargas y decidir qué modelos se ejecutan localmente y cuáles se consumen mediante servicios compatibles, conservando una política diferenciada para cada flujo de trabajo.

IBM no atribuye al despliegue autogestionado una eliminación automática de las obligaciones de cumplimiento. La instalación bajo control del cliente facilita gobernar dónde se procesan el código y los datos, pero la organización sigue teniendo que configurar accesos, políticas, modelos y controles operativos. La soberanía tecnológica depende, por tanto, tanto de la ubicación de la plataforma como de las decisiones con las que se administra.

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Una respuesta a la fragmentación de la infraestructura

La actualización responde a un escenario en el que la adopción empresarial de IA convive con una infraestructura fragmentada. Los proyectos de modernización suelen abarcar aplicaciones alojadas en instalaciones propias, nubes privadas y otros entornos controlados. Una herramienta limitada a la nube pública obligaría a mover información o dejar fuera parte de esos sistemas, dos opciones difíciles para organizaciones sujetas a restricciones internas o regulatorias.

La dimensión del problema aparece en un informe del IBM Institute for Business Value citado por la empresa: el 68% de los directivos encuestados considera un desafío cumplir los requisitos de residencia y soberanía de los datos en distintas geografías. La cifra refleja la percepción de los participantes y procede de una entidad de IBM, pero ayuda a explicar por qué la ubicación de la IA se ha convertido en un criterio de adopción empresarial.

IBM también cita una previsión de Futurum Research según la cual los despliegues híbridos y en el edge representarán el 44% del mercado de infraestructuras de IA en 2030, mientras que la cuota de la nube pública se situaría en el 46%. Se trata de una proyección, no de una medición actual, aunque dibuja un mercado donde los modelos públicos convivirían con capacidad de procesamiento situada cerca de los datos.

Para los responsables tecnológicos, la novedad convierte la ubicación de IBM Bob en una decisión de arquitectura y gobierno, además de una elección de herramienta. Antes de desplegarlo tendrán que clasificar el código y los datos, determinar qué modelos son compatibles, separar las cargas que exigen aislamiento y definir cuáles pueden conectarse a servicios externos. Esa planificación permitirá aplicar agentes de IA a proyectos hasta ahora condicionados por la obligación de mantener su ejecución dentro del perímetro corporativo.

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