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Los CEOs temen invertir tarde en IA empresarial

Los CEOs temen invertir tarde en IA empresarial

  • Cisco constata que el optimismo de los CEOs crece, pero la IA empresarial sigue frenada por infraestructura, datos fragmentados y control de agentes seguros.
IA Empresarial - Inversión

La IA empresarial ha entrado en una fase menos especulativa y más incómoda para la alta dirección: la tecnología empieza a superar expectativas, pero las compañías no siempre disponen de la infraestructura, los datos ni los controles necesarios para desplegarla sin elevar el riesgo operativo.

El último estudio global de Cisco, realizado entre más de 2.500 CEOs de 23 países, sitúa esa tensión en cifras: el 91% se declara más optimista sobre el potencial de la IA que hace un año y el 65% teme que su empresa esté perdiendo oportunidades por falta de inversión.

El cambio de ánimo es relevante porque desplaza el debate desde la promesa tecnológica hacia la capacidad real de ejecución. Hace un año, buena parte de la conversación corporativa giraba alrededor de si la inteligencia artificial generativa tendría impacto económico suficiente. Ahora, el temor dominante no es que la IA no funcione, sino no avanzar con la rapidez adecuada, o hacerlo sin bases técnicas sólidas. Cisco cifra en el 69% los CEOs que consideran ya imprescindible la adopción de la IA en las organizaciones modernas.

La lectura europea introduce un matiz especialmente pertinente para empresas españolas sometidas a presión regulatoria, escasez de perfiles especializados y presupuestos de modernización todavía selectivos. En Europa, según Cisco, los CEOs tienden a poner más peso en la confianza, la transparencia y la alineación ética que en la velocidad pura de implantación. Esa cautela no equivale a inmovilismo. Más bien refleja una tensión conocida por los departamentos de tecnología: acelerar sin romper los sistemas que sostienen la operación diaria.

IA empresarial: infraestructura antes que pilotos aislados

La modernización de la infraestructura aparece como la principal prioridad de los CEOs para 2026. No es un detalle técnico reservado a los CIO. Las cargas de trabajo de IA consumen capacidad de cómputo, red, almacenamiento y seguridad de una forma distinta a las aplicaciones corporativas tradicionales. Cuando los modelos pasan de un laboratorio a procesos de cliente, logística, finanzas o soporte interno, la red deja de ser un conducto invisible y se convierte en una condición de negocio.

El 53% de los CEOs teme que las limitaciones de infraestructura frenen el avance de sus iniciativas de IA. La prioridad inmediatamente posterior es la capacitación de los equipos, una combinación que revela dónde se concentran las dependencias reales: arquitectura tecnológica y competencias humanas. Sin una de las dos, los proyectos tienden a quedarse en pruebas controladas, con retorno difícil de medir y escasa integración en procesos críticos.

La diferencia entre experimentar y escalar también aparece en el  AI Readiness Index de Cisco . El informe sitúa a los «pacesetters», el 13% de organizaciones más preparadas, como las compañías que están construyendo antes las capacidades que otros intentan resolver cuando los pilotos ya han generado demanda interna. Entre ellas, el 77% planea crear nuevos centros de datos en los próximos 12 meses, y el 62% afirma haber integrado plenamente sus casos de uso en sistemas de seguridad y gobernanza, frente al 28% global.

La brecha no se explica solo por inversión. Muchas empresas disponen de presupuesto para herramientas de IA, pero no de datos utilizables, arquitecturas conectadas ni mecanismos de control suficientes. Según los datos citados del Índice de Preparación para la IA 2026, menos de una cuarta parte de las organizaciones considera que su red es óptima para cargas de trabajo de IA; solo el 31% se siente preparada para proteger y controlar agentes de IA, y únicamente el 19% dispone de datos totalmente centralizados y accesibles para sistemas inteligentes.

IA empresarial y agentes: autonomía limitada, supervisión humana

El auge de los agentes de IA añade una capa adicional de complejidad. Para 2026, su despliegue figura entre las tres principales prioridades de los CEOs, por detrás de la mejora de infraestructura y la capacitación de los equipos. El dato no implica que las empresas estén dispuestas a ceder decisiones críticas a sistemas autónomos. Cisco recoge que el 72% de los CEOs espera que los humanos sigan siendo responsables en 2030, con la IA actuando como apoyo o ejecutando tareas bajo dirección y supervisión.

Ese planteamiento rebaja parte del ruido alrededor de la sustitución masiva de trabajadores, aunque no elimina el impacto organizativo. Los agentes de IA pueden encargarse de flujos de trabajo, consultas, análisis, generación de código, revisión documental o atención interna. Sin embargo, cuando se conectan a aplicaciones corporativas, bases de datos y sistemas de identidad, dejan de ser simples asistentes. Pueden actuar. Y toda capacidad de actuación exige límites, trazabilidad y capacidad de intervención.

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La seguridad y el control aparecen así como la principal preocupación en torno a los sistemas autónomos. No se trata solo de prevenir errores visibles, como una respuesta incorrecta a un cliente, sino de gestionar riesgos más difíciles de detectar: acceso a información sensible, decisiones opacas, acciones encadenadas entre aplicaciones o dependencia de datos incompletos. A medida que los agentes se integran en la plantilla digital de la empresa, la gobernanza deja de ser un documento de principios y pasa a formar parte de la arquitectura operativa.

Los CEOs parecen haber entendido mejor el lenguaje de la IA en apenas un año. La proporción de directivos que todavía ve la comprensión de la IA como una barrera queda en el 47%, frente al 74% registrado doce meses antes, mientras quienes dicen no poder tomar decisiones informadas bajaron del 74% al 49%. La mejora es notable, aunque deja casi a la mitad de los líderes todavía en una zona de incertidumbre. Para organizaciones medianas y grandes, esa brecha puede traducirse en decisiones de compra precipitadas, métricas poco comparables o dependencia excesiva de proveedores externos.

Los datos son el otro bloqueo. La fragmentación, la calidad insuficiente y la falta de accesibilidad son citadas como la mayor barrera por el 34% de los CEOs. El dato encaja con una realidad conocida en muchas empresas españolas: años de sistemas departamentales, integraciones parciales, historiales comerciales dispersos y repositorios documentales con distintos criterios de acceso. La IA no corrige automáticamente esa herencia. La amplifica.

La lectura de negocio es menos espectacular que los anuncios sobre nuevos modelos, pero probablemente más determinante. En banca, energía, industria, salud o servicios profesionales, la ventaja no estará solo en contratar una plataforma de IA, sino en ordenar los activos previos: datos, redes, seguridad, identidad, procesos y formación. Ahí aparece la tensión para 2026. Los CEOs temen avanzar despacio, pero las empresas que aceleren sobre infraestructuras frágiles pueden descubrir que la velocidad aumenta también el coste del error.

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