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Los resultados de SpaceX revelan el coste de la IA

Los resultados de SpaceX revelan el coste de la IA

  • SpaceX casi duplicó ingresos en el segundo trimestre, pero su expansión en IA y centros de datos disparó el capex y dejó a Starlink como soporte financiero.
SpaceX Starlink Centros de datos orbitales

SpaceX llegó a su primer examen trimestral como empresa cotizada con una cifra difícil de ignorar: los ingresos crecieron un 92%, hasta 7.814 millones de dólares, pero el gasto de capital alcanzó 18.369 millones. Los resultados de SpaceX dibujan una compañía con tres negocios de ritmos muy distintos. La conectividad genera caja, la inteligencia artificial consume capital a una velocidad excepcional y la actividad espacial sigue absorbiendo inversión mientras prepara la infraestructura que debe sostener a las otras dos.

Las acciones cayeron en la negociación posterior al cierre, pese a que la facturación superó las previsiones y la pérdida neta se redujo a 541 millones de dólares, frente a algo más de 1.000 millones un año antes. La atención se desplazó hacia un capex casi siete veces superior al de un año antes y que podría mantenerse durante al menos dos trimestres más.

Los resultados de SpaceX cambian el centro de gravedad

La composición de los ingresos explica parte del cambio. Starlink y el resto del negocio de conectividad aportaron 4.291 millones de dólares, más de la mitad del total. La división de IA generó 2.561 millones, por encima de los 962 millones del segmento espacial. Una empresa conocida por sus cohetes obtiene ya bastante más facturación de infraestructura informática que de lanzamientos.

Ese avance todavía no se traduce en rentabilidad operativa. La unidad de IA perdió 1.257 millones de dólares, aunque mejoró frente a los 2.469 millones del trimestre anterior. El negocio espacial registró pérdidas operativas de 542 millones. Solo conectividad aportó beneficio operativo, 1.656 millones, un 79% más interanual. La documentación financiera de SpaceX muestra con claridad la distancia entre escala comercial y generación de resultados.

La IA y los centros de datos absorben el capital

SpaceX destinó 15.828 millones de dólares a capex de IA en el trimestre, frente a 749 millones un año antes. El grupo cerró junio con 1,4 gigavatios de capacidad informática nominal y prevé superar los 2 gigavatios al cierre de 2026. Elon Musk elevó además la referencia para finales de 2027, con una capacidad más próxima a 10 gigavatios que a 5.

La magnitud sitúa a SpaceX en el mismo debate que Amazon, Microsoft, Alphabet y Meta, aunque con una estructura financiera distinta. Los grandes proveedores de nube pagan buena parte de su expansión con negocios maduros y muy rentables. SpaceX depende sobre todo de Starlink y del balance reforzado por la salida a bolsa y una emisión de bonos.

La empresa terminó el trimestre con unos 100.000 millones de dólares entre caja, equivalentes y valores negociables, suficiente para sostener la inversión durante un tiempo, aunque el capital tendrá que encontrar retornos. La cifra incluye los cerca de 85.700 millones captados en la oferta pública de junio, a los que se añadió una emisión de deuda de 25.000 millones.

Parte de la monetización ya ha empezado. La división firmó acuerdos de servicios cloud por 14.100 millones de dólares en ventas contratadas y reconoció 1.600 millones de ingresos incrementales en el trimestre. Reuters y Financial Times sitúan entre los clientes a Anthropic y Google. El alquiler de capacidad permite generar ingresos antes de que Grok alcance una posición competitiva mayor, pero puede limitar los márgenes si SpaceX queda concentrada en vender cómputo a terceros.

La compra acordada de Cursor por 60.000 millones de dólares abre otra vía. SpaceX pretende añadir software empresarial y herramientas de programación a una infraestructura que hasta ahora se ha comercializado, en gran medida, como capacidad bruta. The Verge destaca que la operación amplía la oferta más allá de Grok, mientras el grupo mantiene el proyecto de lanzar centros de datos orbitales desde 2027.

El calendario vuelve a colocar a Starship en el centro. Los centros de datos en órbita podrían aprovechar la energía solar y los lanzamientos propios, pero quedan por resolver la refrigeración, el mantenimiento, la radiación y el coste de sustitución. Sin lanzamientos más pesados y baratos, la economía del proyecto pierde buena parte de su atractivo.

También existe una dependencia tecnológica considerable. Musk indicó que los futuros centros de datos utilizarán exclusivamente hardware de Nvidia, una decisión que simplifica la arquitectura, aunque expone a SpaceX a la disponibilidad de aceleradores, al precio de los chips y a los plazos de despliegue energético. La infraestructura informática avanza así condicionada por una cadena de suministro que la integración vertical del grupo no controla por completo.

Starlink financia la expansión y prepara el salto móvil

Mientras la IA concentra la inversión, Starlink sostiene la cuenta de resultados. La base de usuarios se duplicó hasta 12 millones, con cobertura en 167 países y más de 10.200 satélites en órbita. Los ingresos de consumo crecieron un 44% interanual, hasta 2.485 millones de dólares, y los de empresas y administraciones avanzaron un 108%, hasta 1.806 millones. La compañía también obtuvo más de 6.000 millones en contratos plurianuales del Gobierno de Estados Unidos para Starshield.

El crecimiento viene acompañado de una señal menos favorable: el ingreso medio mensual por usuario cayó de 85 a 66 dólares en un año. La expansión internacional y los planes más baratos amplían la base, aunque reducen la monetización por cliente. SpaceX está compensando esa presión con servicios de mayor valor en aviación, transporte marítimo, empresas y defensa.

La siguiente frontera es la telefonía móvil. Gwynne Shotwell prevé un servicio autónomo de Starlink Mobile a finales de 2027 y ha señalado que la empresa aspira a captar clientes de AT&T, Verizon y T-Mobile. La transferencia de espectro de EchoStar aprobada por la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos aporta una pieza regulatoria relevante. Los acuerdos con SoftBank, NTT Docomo y Spark New Zealand permiten avanzar junto a operadores existentes.

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Los operadores móviles gastan grandes sumas en espectro, redes terrestres y adquisición de clientes dentro de mercados de crecimiento limitado. Starlink puede reducir zonas sin cobertura y atender territorios donde desplegar torres resulta caro. Competir de forma directa en áreas urbanas exigirá densidad de capacidad, terminales compatibles y una red terrestre complementaria.

Musk vinculó esta expansión con el aumento del tráfico asociado a modelos de IA, vehículos autónomos, robots humanoides y dispositivos que intercambiarán información de manera constante. Esa previsión amplía el mercado potencial de Starlink, aunque también obliga a incrementar la capacidad de la constelación. Los satélites V3 y la disponibilidad de Starship serán determinantes para transportar más datos sin elevar los costes al mismo ritmo.

Una valoración apoyada en promesas de escala

Musk dijo a los analistas que SpaceX podría alcanzar un billón de dólares de ingresos en 2030, quizá en 2029. La referencia contrasta con los 12.508 millones facturados en el primer semestre. El director financiero, Bret Johnsen, añadió que el ritmo anualizado de ingresos podría superar 100.000 millones al cierre de 2026, impulsado sobre todo por servicios cloud.

La diferencia entre facturación real y ritmo anualizado importa. Multiplicar por doce el ingreso de un mes puede describir aceleración, aunque no garantiza que la demanda, los precios o la capacidad se mantengan. CNBC puso el acento en esa distancia, mientras The New York Times recordó que Musk acumula previsiones que después se retrasan o reformulan.

SpaceX dispone de activos difíciles de replicar: cohetes reutilizables, una constelación propia, espectro, contratos públicos, centros de datos y acceso directo a millones de usuarios. Esa integración puede reducir costes y acelerar despliegues. También concentra riesgos. Starlink debe seguir generando caja, Starship tiene que abaratar lanzamientos y la IA necesita convertir contratos de infraestructura en márgenes sostenibles antes de que el ciclo inversor obligue a elegir entre prioridades.

El segundo trimestre confirmó que la empresa ya no puede analizarse solo como un operador espacial. Su negocio más rentable distribuye conectividad, su mayor destino de capital es la IA y su infraestructura de lanzamiento actúa como soporte de ambos. Para directivos e inversores, la secuencia operativa será decisiva: cuánto tiempo puede financiar Starlink la expansión, qué parte del capex de centros de datos encontrará demanda recurrente y cuándo la escala empezará a convertirse en retorno.

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