Estás leyendo
El aeropuerto de Múnich usa Celonis para anticipar cuellos de botella

El aeropuerto de Múnich usa Celonis para anticipar cuellos de botella

  • El aeropuerto de Múnich integra Celonis en la gestión de equipajes para detectar picos de actividad, automatizar alertas y dar contexto operativo a la IA.
Celonis, aeropuerto de Munich

El aeropuerto de Múnich está incorporando la inteligencia de procesos de Celonis a una de las áreas más sensibles de su operación: la gestión de equipajes. La colaboración conecta datos procedentes de distintos sistemas, aplicaciones y dispositivos para reconstruir el recorrido de cada maleta y detectar desviaciones con poca latencia. El objetivo operativo es reducir cuellos de botella, ajustar capacidad y automatizar avisos antes de que una incidencia termine afectando a la puntualidad o a la experiencia del pasajero.

La iniciativa gana escala por el volumen del aeropuerto bávaro. Múnich cerró 2025 con 43,4 millones de pasajeros, un 4,4% más que el año anterior, y más de 337.000 despegues y aterrizajes. El tráfico alcanzó alrededor del 91% del nivel de 2019. Frankfurt, con 63,2 millones de viajeros en 2025, sigue por delante, mientras Berlín-Brandenburgo se sitúa como tercer aeropuerto alemán con 26,1 millones. Múnich conserva así su posición como segundo gran nodo aeroportuario del país por volumen de pasajeros.

Ese crecimiento vuelve más exigente una operación en la que intervienen aerolíneas, agentes de handling, sistemas de clasificación, cintas, almacenes temporales, vehículos y centros de control. Un retraso pequeño en un punto puede desplazarse hacia otras fases. Celonis traslada a ese escenario su tecnología de análisis de procesos, diseñada para relacionar eventos que permanecen repartidos entre diferentes sistemas de información.

Celonis lleva la inteligencia de procesos al equipaje

El núcleo del despliegue es Celonis Context Model (CCM), una capa que combina datos de procesos, conocimiento operativo e inteligencia para construir una representación dinámica de cómo se ejecutan las operaciones. Celonis define esta arquitectura como un gemelo digital independiente de los sistemas subyacentes, concebido para proporcionar contexto tanto a los equipos humanos como a aplicaciones de inteligencia artificial.

En Múnich, esa representación se utiliza para seguir el equipaje desde la facturación hasta la entrega. La utilidad va más allá de visualizar el trayecto. El aeropuerto pretende identificar cuándo y dónde se concentran los picos de actividad, anticipar necesidades de capacidad y desplazar determinadas tareas hacia franjas con menor presión. Ese ajuste puede afectar al almacenamiento temporal, la recirculación de maletas y su posterior recogida por los equipos de tierra.

La segunda aplicación es la supervisión cercana al tiempo real. Si una pieza de equipaje queda detenida o entra en una secuencia que supera ciertos umbrales, el sistema puede generar una alerta dirigida al personal responsable. La automatización reduce la dependencia de que un operador detecte manualmente la anomalía, aunque la resolución continúa vinculada a las condiciones físicas del aeropuerto, la disponibilidad de recursos y la situación concreta de cada vuelo.

Jan-Henrik Andersson, director comercial del aeropuerto de Múnich y responsable de TI, Digitalización y Tecnología, señala que Celonis proporciona el contexto necesario para conocer cómo funciona realmente el aeropuerto. Esa visibilidad, según el directivo, permite detectar e incluso anticipar cuellos de botella, tomar decisiones con mayor rapidez y extraer más rendimiento de las implantaciones de inteligencia artificial.

Jan-Henrik Andersson, director comercial del aeropuerto de Múnich y responsable de TI, Digitalización y Tecnología
Jan-Henrik Andersson, director comercial del aeropuerto de Múnich y responsable de TI, Digitalización y Tecnología

La cuestión resulta especialmente relevante para la IA aplicada a operaciones. Disponer de datos sobre una maleta retrasada ofrece información parcial si el sistema carece de relaciones con el vuelo de conexión, las dependencias entre equipos o el estado del resto del proceso. El planteamiento técnico del Context Model consiste en incorporar ese conocimiento operacional a la representación que consumen posteriormente personas, modelos y agentes automatizados.

La inteligencia de procesos encaja en más automatización

La colaboración con Celonis llega a una operación aeroportuaria que ya lleva varios años introduciendo automatización en distintas áreas. Múnich ha probado tractores autónomos para equipajes y vehículos destinados a retirar nieve dentro de su programa de plataforma autónoma. También ha ensayado pasarelas de embarque operadas de forma remota, en paralelo a otras iniciativas orientadas a reducir tareas físicas repetitivas.

En julio de 2024 comenzó además una fase piloto de seis meses con VarioTip, un sistema empleado por AeroGround para automatizar la descarga de equipajes desde contenedores. El aeropuerto preveía evaluar durante 2025 los datos operativos y las mediciones obtenidas. Son proyectos distintos al despliegue de Celonis, aunque dibujan una evolución paralela: incrementar la automatización física mientras crece la necesidad de una capa de información capaz de relacionar procesos y decisiones.

Esa combinación adquiere importancia porque los aeropuertos trabajan con infraestructuras especializadas y ventanas temporales estrechas. Automatizar una tarea puede acelerar un punto concreto y trasladar la congestión al siguiente si la capacidad de ambos no evoluciona al mismo ritmo. La inteligencia de procesos intenta observar esas dependencias de extremo a extremo y detectar cómo una modificación local altera la secuencia completa. Es una derivada operativa del modelo que Celonis aplica a datos procedentes de sistemas, aplicaciones, dispositivos e interacciones.

Florian Schewior, director general de Celonis para la región DACH, vincula la colaboración con los objetivos estratégicos del aeropuerto y con la mejora del servicio al pasajero. Para la compañía tecnológica, Múnich aporta además un caso de uso visible en aviación y logística, sectores donde activos físicos, sistemas digitales y diferentes organizaciones deben ejecutar procesos coordinados dentro de márgenes temporales reducidos.

Te puede interesar
Agentes autónomos

Múnich prueba la inteligencia de procesos bajo presión

La importancia de esa coordinación quedó expuesta en febrero de 2026, aunque en un episodio ajeno al proyecto de Celonis. Una fuerte nevada obligó a restringir las operaciones y a limpiar las pistas varias veces. Seis aeronaves preparadas para despegar quedaron especialmente afectadas y finalmente no recibieron autorización para salir durante la madrugada.

Tras analizar lo ocurrido, el aeropuerto y Lufthansa atribuyeron el episodio a una cadena de circunstancias, en lugar de a un único error técnico, y acordaron un paquete de medidas para mejorar la fiabilidad operativa. El incidente refleja la dificultad de gestionar un hub cuando las decisiones dependen de información distribuida entre distintos actores y una perturbación termina extendiéndose a aeronaves, personal, transporte en plataforma y atención a los viajeros.

Celonis opera en otra capa. Su función consiste en relacionar eventos, hacer visibles las desviaciones y generar información que permita actuar antes de que el margen operativo se reduzca. El rendimiento empresarial dependerá, sin embargo, de la calidad y cobertura de los datos conectados, de la rapidez con la que los equipos respondan a las señales y de que las recomendaciones digitales puedan ejecutarse con los recursos físicos disponibles.

Para Flughafen München GmbH, esa capacidad gana peso mientras continúa recuperando pasajeros y extendiendo la automatización. El volumen de 2025 todavía representaba aproximadamente el 91% del registrado antes de la pandemia, pese a que Múnich consiguió el mayor incremento absoluto de pasajeros entre los aeropuertos alemanes durante ese ejercicio. El margen de crecimiento implica también más interacciones y una exposición mayor a fallos acumulativos durante las jornadas de máxima actividad.

La evolución de la colaboración permitirá observar hasta qué punto un gemelo digital de procesos puede desplazarse desde la supervisión hacia la anticipación dentro de una infraestructura de alta complejidad. En un aeropuerto, el retorno termina materializándose en variables muy concretas: capacidad utilizada, maletas que alcanzan sus conexiones, alertas que permiten intervenir a tiempo y decisiones que se ejecutan antes de que una desviación llegue al pasajero.

Ver Comentarios (0)

Leave a Reply

Utilizamos cookies para facilitar la relación de los visitantes con nuestro contenido y para permitir elaborar estadísticas sobre las visitantes que recibimos. No se utilizan cookies con fines publicitarios ni se almacena información de tipo personal. Puede gestionar las cookies desde aquí.   
Privacidad