Axis Communications ha presentado la integración de sus cámaras y sistemas de análisis con plataformas públicas de coordinación de emergencias en Galicia, Castilla y León y Andalucía, mientras La Rioja inicia una implantación similar. La actualización llega durante la campaña de incendios de 2026 y refleja una evolución operativa relevante: las imágenes y alertas generadas sobre el terreno pasan a alimentar los sistemas desde los que se asignan medios, se sigue la propagación del fuego y se toman decisiones de extinción o evacuación.
La presión sobre estas infraestructuras es elevada. El balance publicado ese mismo día por el Ministerio para la Transición Ecológica situó en 254.730 las hectáreas forestales afectadas hasta el 17 de agosto. La cifra, un 13,8% inferior a la del mismo periodo de 2025, era provisional y combinaba información de las comunidades autónomas con datos del sistema europeo EFFIS, según la metodología explicada en el balance oficial. El dato permite dimensionar la campaña sin mezclar cortes temporales ni sistemas de medición diferentes.
Galicia conecta la detección con XeoCode
El despliegue abordado por Axis en Galicia comprende cerca de 160 cámaras distribuidas en más de 90 puestos de vigilancia e integradas, mediante Vexiza, con XeoCode. Esta plataforma de información geográfica es utilizada por el Servicio de Prevención y Defensa contra los Incendios Forestales para gestionar alarmas, personal y medios en los ámbitos municipal, provincial y central.

Los puestos combinan una cámara domo que completa una rotación de 360 grados en aproximadamente un minuto y otra controlada por un operador para seguir con mayor detalle una posible incidencia. Vexiza incorpora la capa que permite geolocalizar un foco de humo al pulsar sobre la imagen y reunir en un mismo visor el vídeo, la cartografía, la meteorología y la información sobre recursos humanos. La compañía también presta soporte técnico permanente durante la campaña.
Estas cifras describen el perímetro de equipos atribuido a Axis, no el conjunto de la infraestructura autonómica. El Pladiga 2026 prevé que la red gallega alcance 241 cámaras en 111 puntos, un 30% más que el año anterior, e incorpore detección automática de humo y focos iniciales mediante inteligencia artificial en XeoCode.
Rafael Jelambi, Inside Sales Account Manager en Axis Communications, sitúa el valor del sistema en ese enlace con la respuesta pública: «En la lucha contra los incendios la verdadera diferencia no la marca sólo detectar el fuego, sino conectar esa detección con quienes deciden y actúan sobre el terreno. Y eso requiere una integración optimizada del sistema de videovigilancia con los centros de coordinación, plataformas de gestión y protocolos de emergencia».
Una alerta puede incluir automáticamente la ubicación y otros datos de contexto antes de llegar a la plataforma manejada por los equipos de extinción. A partir de ahí puede incorporarse a un flujo operativo para movilizar recursos, seguir la emergencia o simular el comportamiento del fuego.
Alberto Cerrillo, CEO de Vexiza, explica este alcance: «Nuestro enfoque cubre la emergencia en 360 grados: desde la prevención y la detección hasta la extinción y la recuperación posterior. Las cámaras forman parte del núcleo inicial de esa detección, pero el verdadero salto se produce cuando esa información se convierte en un flujo de trabajo en tiempo real: asignación de medios, seguimiento de la emergencia y simulación del comportamiento del fuego, que ayuda a los operativos a decidir dónde atacar el incendio o si es necesario evacuar zonas pobladas».
Castilla y León amplía la cobertura territorial
Axis y Vexiza también han colaborado en Castilla y León en un despliegue de 150 cámaras, repartidas entre 75 puestos de vigilancia con una separación aproximada de 25 kilómetros. La ubicación de cada punto se decidió mediante Sistemas de Información Geográfica, utilizados para calcular las áreas visibles y detectar las sombras que crea el relieve. El objetivo es obtener la mayor cobertura posible con una infraestructura limitada y evitar zonas forestales sin observación directa.
El proyecto se integra en un programa público más amplio. La Junta planteó extender la videovigilancia a toda la comunidad durante 2026, con una inversión prevista de 11 millones de euros y suministro de imágenes en tiempo real a los centros provinciales de mando. La Rioja, según Axis, ha comenzado a implantar un sistema de características similares, aunque la empresa no ha precisado todavía su escala ni el calendario de despliegue.
En Andalucía, las cámaras instaladas en torres de vigilancia se complementan con sensores que analizan variables como la humedad relativa, la temperatura ambiental y la presencia de hojarasca seca. Las alertas preventivas se conectan con los centros operativos provinciales del Plan INFOCA, la estructura regional desde la que se coordina la respuesta ante grandes incendios.
La IA debe distinguir el humo del ruido visual
La automatización añade un problema técnico: una nube, la niebla, una emisión industrial o el reflejo del calor sobre el asfalto pueden parecer humo para un algoritmo. Una sucesión de falsos positivos consume atención de los operadores y puede reducir la utilidad práctica de la detección temprana, especialmente cuando una red cubre grandes extensiones y genera imágenes de forma continua.
Los modelos se ajustan con las capturas obtenidas en cada ronda panorámica para reconocer mejor las condiciones locales. Alberto Cerrillo describe el proceso: «Por ello, los modelos de inteligencia artificial se entrenan de forma continua con las imágenes capturadas en cada ronda de 360 grados de las cámaras, lo que permite depurar la identificación del humo real y reducir las alertas erróneas.Y en este punto resulta clave la calidad de las cámaras de Axis para que el proyecto siga perdurando y evolucionando».
En instalaciones como la gallega, las cámaras también pueden orientarse automáticamente hacia áreas de tormenta o descargas eléctricas. Esa capacidad dirige la observación hacia puntos con mayor probabilidad de ignición antes de que aparezca una columna de humo, aunque la decisión sobre la movilización de recursos continúa dentro de la cadena profesional de mando.
Una infraestructura crítica formada por varias capas
El modelo exige coordinar dispositivos físicos, conectividad, analítica, cartografía, datos meteorológicos, software de gestión y protocolos administrativos. También reparte responsabilidades entre la administración, el fabricante de las cámaras, el integrador geoespacial y los equipos de emergencia. La disponibilidad, la interoperabilidad y el mantenimiento durante los meses de mayor riesgo resultan tan determinantes como la precisión del algoritmo.
Rafael Jelambi resume la función asignada a los dispositivos dentro de esa arquitectura: «Es así como las cámaras dejan de ser un elemento aislado de vigilancia para convertirse en sensores conectados dentro del sistema de mando: cuando detectan una anomalía, esa información viaja de forma automática hacia quienes deciden dónde y cómo movilizar recursos».
Para las administraciones y sus proveedores, estos proyectos desplazan parte de la inversión desde la adquisición aislada de cámaras hacia la integración y operación continuada de plataformas. Su rendimiento dependerá de que coordenadas, imágenes y alertas lleguen al centro de mando con suficiente calidad y rapidez para convertirse en órdenes concretas sobre medios terrestres, aeronaves y protección de zonas habitadas.
