VIDIV y Divina Machina mostrarán del 4 al 8 de septiembre en IFA Berlín 2026 una nueva versión de «2147», una instalación basada en una cabina telefónica recuperada que incorpora un agente de voz capaz de conversar, interpretar datos ambientales y actuar sobre la iluminación del espacio.
La pieza se expondrá en el stand 506 de IFA Next, el área de innovación de una feria que reunirá en Messe Berlin demostraciones de electrónica de consumo, inteligencia artificial, robótica y hogar conectado. Divina Machina ha desarrollado el concepto, la narrativa y el diseño de la experiencia, mientras VIDIV aporta la infraestructura de agentes de voz.
Una conversación abierta y multilingüe
La instalación invita al visitante a entrar en una cabina cubierta de musgo, descolgar el auricular e iniciar una conversación con Gaia. Según sus creadores, el sistema identifica el idioma de la persona y responde en la misma lengua, sin recurrir a un menú de opciones ni a un guion temático predefinido.
Cristóbal Olmedo, director creativo de Divina Machina, explica que cada visitante podrá hablar con Gaia «de lo que quiera y en su propio idioma», incluidos inglés, español, turco, alemán o japonés. El agente mantiene una personalidad, memoria y contexto narrativo que le permiten cambiar de asunto durante la interacción.
La elección de una cabina telefónica introduce además una interfaz física reconocible en una experiencia que habitualmente se desarrolla en aplicaciones, altavoces inteligentes o servicios de atención al cliente. La estructura empleada es una cabina original de Telefónica de principios de la década de 2000, recuperada para un proyecto que también remite a la desaparición progresiva del teléfono público del espacio urbano.

La calidad del aire modifica el carácter del agente
La edición de Berlín incorpora como novedad los niveles de contaminación de la ciudad. Ese dato ambiental se convierte en una variable que modifica el comportamiento de Gaia a lo largo del día: con un aire más limpio, el agente adopta un tono más amable; si aumenta la contaminación, su personalidad se vuelve más distante o arisca.
Gaia también puede controlar la iluminación del stand y escoger colores según el desarrollo de la conversación. Para Olmedo, la propuesta busca convertir un indicador ambiental en un elemento narrativo y trasladar la interacción por voz a un entorno físico: «Si escucha algo que no le gusta, tiñe el espacio de rojo; si algo le agrada, de verde».
Más allá de la dimensión artística de la instalación, el proyecto ilustra una evolución de los agentes de IA: la posibilidad de combinar conversación, memoria, datos procedentes del entorno y acciones sobre dispositivos conectados. En un contexto empresarial, esa arquitectura exige delimitar qué fuentes puede consultar el agente, qué información conserva de cada interacción y qué sistemas está autorizado a activar.
Un proyecto que evoluciona entre exhibiciones
«2147» recibió el Premio Chile Diseño 2025 y se presentó durante la Milan Design Week de 2025. En junio de 2026 llegó a Sónar+D, en Barcelona, donde los visitantes podían conversar por teléfono con una representación de la Tierra.
Según los datos difundidos por el proyecto tras esa edición, la instalación registró 681 conversaciones y cerca de quince horas de interacción. Su configuración incluía una Raspberry Pi 5 y tecnología de voz de ElevenLabs. La versión que se presenta en IFA incorpora ahora la infraestructura conversacional de VIDIV, los datos ambientales y el control lumínico, por lo que no reproduce exactamente la arquitectura técnica utilizada en Barcelona.
Divina Machina está formada por Cristóbal Olmedo, responsable del área creativa, y Kurt Sommer, responsable de operaciones. Olmedo define su trabajo como una aproximación que lleva la tecnología «hasta el punto en que empieza a rozar el arte» y que utiliza personajes con historia, memoria y carácter para observar cómo se relacionan las personas con una IA de voz.
De la instalación a los espacios comerciales
Los impulsores de «2147» plantean aplicaciones en museos, concesionarios y experiencias de marca. El personaje podría explicar una obra, ofrecer información sobre un vehículo o adaptar su respuesta a las condiciones del lugar en el que se encuentra.
La cabina es la puesta en escena de esta primera experiencia, pero el modelo podría trasladarse a otros objetos, instalaciones y canales de atención. Para que ese salto resulte viable fuera de una demostración controlada, las empresas tendrán que resolver cuestiones menos visibles: el gobierno de los datos, los límites de la memoria del agente, la supervisión de sus respuestas y las reglas que determinan cuándo puede ejecutar una acción física.
