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OpenAI ha presentado Dots, una nueva categoría de agentes de inteligencia artificial diseñados para permanecer activos de forma continua, trabajar sobre varios proyectos y ejecutar tareas a través de aplicaciones sin que el usuario tenga que dirigir cada paso. La compañía comienza a desplegarlos en determinados mercados para usuarios de ChatGPT Pro y Business Premium, mientras que las organizaciones con Enterprise, Edu y Healthcare podrán acceder a una beta habilitada por sus administradores.
La propuesta amplía el papel que OpenAI había asignado hasta ahora a ChatGPT. Un Dot mantiene objetivos y contexto en el tiempo, dispone de su propio ordenador y navegador en la nube y puede seguir trabajando cuando el usuario deja de interactuar con él. Funciona con GPT-6 Astra, el modelo que la compañía lanzó a principios de septiembre para tareas complejas de razonamiento, programación, investigación y uso de ordenador.
El cambio tiene especial relevancia para las empresas porque traslada la IA generativa desde las consultas puntuales hacia procesos que pueden prolongarse durante horas o días. OpenAI plantea casos que incluyen desarrollo de software, preparación de lanzamientos, análisis científico, elaboración de propuestas comerciales o producción de contenidos. La diferencia operativa está en que el agente puede detectar cambios, continuar un trabajo y solicitar la intervención humana cuando encuentra una decisión que requiere aprobación.
Un ordenador propio para ejecutar el trabajo
Cada Dot dispone de un entorno informático en la nube separado del ordenador del usuario. Desde allí puede utilizar un navegador y las aplicaciones que se hayan conectado a ChatGPT. OpenAI asegura que su ecosistema de plugins permite acceder a más de 4.000 aplicaciones, lo que amplía el alcance del agente más allá de la propia interfaz de conversación.
El usuario puede abrir en cualquier momento el ordenador del Dot y observar qué está haciendo. También existe la posibilidad de autorizar su conexión a otros dispositivos, incluido el portátil personal, aunque esa vinculación no se produce por defecto.
Esta arquitectura permite que un mismo agente mantenga varios proyectos activos. Un desarrollador, por ejemplo, podría encargarle que revise comentarios de clientes, identifique errores recurrentes, prepare correcciones, las pruebe y entregue solicitudes de incorporación de código acompañadas por vídeos que muestren los cambios. En otro de los escenarios planteados por OpenAI, un agente dedicado a una operación comercial consulta los requisitos del cliente y el historial de la cuenta, construye una prueba de concepto y actualiza la propuesta cuando cambian las condiciones técnicas.
La compañía también describe un funcionamiento más proactivo. Cuando el usuario no está trabajando directamente con su Dot, el sistema puede realizar lo que OpenAI denomina «proactive research»: examinar información disponible en las aplicaciones conectadas para detectar posibles tareas o novedades relevantes.
En esa modalidad, el acceso queda limitado a herramientas de solo lectura. El agente puede consultar información, pero no enviar mensajes, modificar contenido de las aplicaciones ni controlar el navegador o el ordenador. Esa restricción intenta separar la búsqueda autónoma de información de las acciones capaces de producir cambios externos.
Dots mantiene el contexto entre ChatGPT, Slack y Teams
La interacción tampoco queda limitada a una ventana de ChatGPT. Los usuarios pueden hablar o escribir con su Dot desde las aplicaciones de escritorio, web y móvil, mientras que Slack y Microsoft Teams funcionan como canales adicionales de mensajería. OpenAI también prepara soporte mediante mensajes de texto.
El agente conserva el contexto al cambiar de canal. Un proyecto puede comenzar en ChatGPT, continuar dentro de una conversación de equipo en Slack y volver posteriormente a ChatGPT sin crear un hilo independiente desde cero.
Esa persistencia introduce una diferencia respecto a muchos flujos actuales con asistentes de IA. El Dot está diseñado para aprender de las correcciones y preferencias que recibe, incluyendo los objetivos del usuario, sus criterios de trabajo y la forma en que espera que se complete una tarea. OpenAI plantea que esta adaptación permita reducir progresivamente la supervisión necesaria sobre trabajos recurrentes.
El modelo subyacente es GPT-6 Astra, actualmente el sistema de mayor capacidad de la familia GPT-6. OpenAI lo posiciona para trabajos completos que combinan razonamiento, navegación, programación, investigación y uso de interfaces informáticas. Su documentación para desarrolladores especifica una ventana de contexto de 1,05 millones de tokens y herramientas nativas para búsqueda web, archivos y uso de ordenador.
Permisos y aprobaciones para limitar la autonomía
Dar a un agente acceso continuado a aplicaciones empresariales también aumenta la importancia de los controles de identidad, permisos y auditoría. Dots incorpora reglas para determinar cuándo puede actuar de forma independiente y cuándo necesita autorización.
Los usuarios pueden configurar «Custom Rules» para permitir acciones concretas, exigir aprobación previa o bloquearlas. Una vista de actividad permite comprobar los trabajos que permanecen activos en segundo plano y modificar su dirección mientras se ejecutan. Algunas operaciones sensibles, como cambiar una contraseña, quedan reservadas al usuario.
OpenAI añade además un sistema automático de revisión antes de ejecutar acciones que puedan modificar cuentas o compartir información. Ese mecanismo compara la acción prevista con las instrucciones recibidas, las reglas configuradas y los requisitos de seguridad del servicio. La compañía reconoce, pese a estas protecciones, que los agentes pueden cometer errores y recomienda revisar los trabajos con consecuencias relevantes.
Las credenciales también reciben un tratamiento específico. Para los sitios compatibles, el agente puede utilizar contraseñas almacenadas sin que estas sean expuestas directamente al modelo. El ordenador en la nube permanece separado del equipo del usuario salvo que este autorice expresamente la conexión.
En materia de datos, OpenAI mantiene la política de no utilizar por defecto el contenido de los espacios de trabajo Business, Enterprise y Edu para mejorar sus modelos. En los planes personales, la utilización depende de la configuración seleccionada por cada usuario. Según la documentación del lanzamiento, la investigación proactiva y las notas internas del Dot tampoco se emplean directamente para entrenamiento, aunque la información obtenida puede incorporarse a una conversación o tarea que sí sea elegible según esa configuración.
OpenAI prepara Dots especializados para empresas
La segunda fase de la estrategia se dirige directamente a procesos corporativos. OpenAI ha mostrado una versión preliminar de «specialist dots», agentes con identidad, credenciales y permisos propios que una organización podrá asignar a responsabilidades concretas.
La compañía asegura haber probado internamente este enfoque en compras, procesamiento de facturas, marketing por correo electrónico, atención al cliente y contratación comercial. Por ahora, el despliegue se realizará mediante pilotos empresariales en los que los equipos de ingeniería trabajarán con cada organización para delimitar responsabilidades, herramientas y mecanismos de aprobación.
OpenAI también trabaja con Microsoft para integrar estos agentes especializados en Agent 365, la capa de administración que Microsoft está desarrollando para gestionar agentes, accesos, ciclo de vida, observabilidad y configuración desde sus herramientas empresariales. Microsoft describe Agent 365 como un plano de control común para agentes creados con diferentes modelos y plataformas.
La integración apunta a uno de los problemas que aparecen cuando los agentes dejan de ser asistentes individuales y empiezan a operar dentro de sistemas corporativos: determinar qué identidad tiene cada agente, a qué información puede acceder, qué acciones puede ejecutar y cómo puede auditarse su comportamiento.
Primer Dot incluido en Pro y Business Premium
El primer Dot estará incluido sin coste adicional en las suscripciones Pro y Business Premium disponibles en los mercados admitidos. Enterprise, junto con Edu y Healthcare, podrá probar la beta cuando el administrador del espacio de trabajo la habilite. OpenAI no concreta en la documentación del lanzamiento qué países forman parte inicialmente de esos mercados, por lo que la disponibilidad en España no puede darse todavía por confirmada.
Las conversaciones directas con el agente no consumirán los límites habituales de uso de ChatGPT. Si el Dot inicia o administra tareas dentro de Codex o ChatGPT Work, esas operaciones sí utilizarán las cuotas correspondientes a esos productos.
OpenAI prevé permitir más adelante que los clientes incorporen varios Dots y aumenten tanto su velocidad como la cantidad de trabajo que pueden ejecutar al mes. Esa evolución, junto con los agentes especializados, desplaza parte de la gestión de la IA hacia un terreno conocido para los departamentos de tecnología: identidades, permisos, costes, auditoría y delimitación precisa de responsabilidades. Es ahí donde la autonomía prometida por estos sistemas tendrá que integrarse con los controles que ya gobiernan las aplicaciones y los datos corporativos.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
