Fujitsu llevará al mercado su arquitectura FUJITSU-MONAKA mediante una CPU Arm de 144 núcleos y una gama propia de servidores fabricados en Japón, con el objetivo de cubrir cargas de inferencia de inteligencia artificial, computación de alto rendimiento y aplicaciones que requieren un mayor control sobre los datos y la cadena de suministro. La propuesta amplía el concepto de soberanía de la IA hasta el procesador, el servidor y su proceso de fabricación, además de integrar software y modelos desarrollados por la compañía.
La CPU FUJITSU-MONAKA se venderá como producto independiente a operadores cloud, centros de datos y fabricantes de servidores. También será la base de Fujitsu MONAKA Server, una familia inicialmente dirigida a empresas, instituciones académicas, entornos de HPC y organizaciones vinculadas a defensa. Japón y Europa serán los primeros mercados de los servidores, mientras que el procesador tendrá una distribución mundial prevista que también incluirá Estados Unidos y Asia-Pacífico.
El calendario distingue varias fases. Fujitsu sitúa en noviembre de 2026 el comienzo de la comercialización de la CPU y de varios modelos de servidor, además de prever acceso para clientes seleccionados de los sectores financiero, de telecomunicaciones y manufacturero durante la segunda mitad de su ejercicio fiscal 2026. Los envíos progresivos de los servidores en Japón y Europa, sin embargo, arrancarán en abril de 2027. Esta secuencia actualiza una previsión oficial de 2025 que situaba la disponibilidad general de MONAKA en 2027.
Una CPU diseñada para ejecutar inferencia sin aceleradores dedicados
MONAKA emplea una arquitectura de apilamiento 3D que combina un proceso de fabricación de 2 nanómetros para los núcleos con otro de 5 nanómetros para la memoria caché y las funciones de entrada y salida. Fujitsu declara una frecuencia máxima de 3,8 GHz y una velocidad de transferencia de memoria de 8.800 MT/s. El diseño incorpora además tecnología propia de funcionamiento a voltajes ultrabajos, uno de los elementos con los que la empresa pretende contener el consumo energético.
La aceleración de las operaciones matriciales, fundamentales para la inferencia de IA, se realiza mediante instrucciones específicas de hardware. A ello se suman las extensiones vectoriales SVE2 y la optimización de software. Según Fujitsu, esta combinación permite duplicar el rendimiento de inferencia frente a otras CPU y reducir aproximadamente a la mitad tanto el número de servidores como la energía necesaria para procesar cargas equivalentes. La empresa no concreta en qué sistemas o pruebas comparativas sustenta esas referencias, por lo que su alcance deberá comprobarse en implantaciones reales.
El planteamiento consiste en ofrecer un rendimiento práctico para inferencia utilizando únicamente la CPU, aunque algunos modelos admitirán GPU. Esta configuración puede resultar relevante para organizaciones que quieren ejecutar modelos localmente y carecen de instalaciones preparadas para aceleradores de alta densidad, especialmente cuando el espacio, el suministro eléctrico o la refrigeración limitan la ampliación del centro de datos.
El procesador también incorpora computación confidencial mediante Arm CCA. La tecnología cifra y aísla los datos y las aplicaciones durante su procesamiento en memoria, incluso frente a software con privilegios administrativos, como el sistema operativo o el hipervisor. Su finalidad es facilitar la ejecución de cargas sensibles en infraestructuras compartidas o cloud multiusuario sin depender únicamente de controles externos al procesador.
Servidores 1U, 2U y multinodo fabricados en Japón
Fujitsu diseñará, desarrollará y fabricará sus servidores MONAKA en Japón. La producción se realizará en su planta de Kasashima, donde la compañía prevé registrar el origen de los componentes y el historial de fabricación. Esa trazabilidad forma parte de su propuesta para organizaciones que necesitan conocer la procedencia del hardware, reducir incertidumbres en la cadena de suministro o mantener bajo control nacional sistemas que procesan información confidencial.
La gama para inferencia incluirá un servidor 2U con dos CPU y un modelo 1U configurable con uno o dos procesadores. Cada CPU dispone de 144 núcleos, mientras que las configuraciones incorporarán memoria RDIMM, almacenamiento SSD y expansión PCIe Gen6. El equipo 2U está orientado a cargas como agentes de IA, gemelos digitales e inferencia, mientras que el 1U prioriza una ampliación más flexible desde despliegues pequeños hasta instalaciones de mayor tamaño.
El servidor 1U utilizará CDI/CXL, combinación de infraestructura desagregada componible y Compute Express Link. Esta tecnología permite asignar memoria y aceleradores más allá de los límites físicos de una máquina individual. Fujitsu pretende así aumentar el aprovechamiento de los recursos y aliviar las restricciones de memoria que pueden aparecer al ejecutar modelos de mayor tamaño, sin tener que configurar cada servidor como una unidad completamente aislada.
La gestión térmica es otra parte de la propuesta. La empresa sostiene que el modelo 1U puede funcionar con refrigeración por aire a temperaturas ambiente de hasta 40 grados y con agua de hasta 45 grados cuando utiliza refrigeración líquida. Fujitsu cifra en hasta un 80% la posible reducción de la energía dedicada a refrigerar los servidores mediante sus tecnologías térmicas. Se trata de una estimación atribuida a la compañía y condicionada por la configuración y las instalaciones donde se despliegue el equipo.
Para el ámbito académico y de HPC habrá además un sistema multinodo 2U refrigerado por líquido, con cuatro nodos, dos CPU por nodo y ocho procesadores por chasis. Está pensado para concentrar capacidad de cálculo en espacios limitados y ejecutar grandes simulaciones, modelos subrogados o análisis de dinámica de fluidos. Fujitsu también prevé ampliar posteriormente la familia con sistemas de alta densidad y servidores a escala de rack con funciones automatizadas de operación y mantenimiento.
Una pila integrada para mantener datos y operaciones bajo control
El hardware será el núcleo de una oferta vertical que combinará MONAKA Server con Fujitsu Kozuchi, la plataforma de IA de la empresa, y Takane, su tecnología de IA generativa empresarial, además de modelos adaptados a diferentes sectores. El propósito declarado es cubrir en una misma pila el procesamiento, el software y la capa de modelos, manteniendo la gestión de los datos y determinadas operaciones dentro de la infraestructura elegida por cada organización.
Este enfoque responde a necesidades asociadas a la IA soberana, como ejecutar cargas sensibles en instalaciones propias, documentar la procedencia de los componentes y limitar dependencias operativas externas. La fabricación nacional por sí sola no resuelve todos los elementos de soberanía digital, pero añade trazabilidad física a controles técnicos como la computación confidencial y a las políticas que cada cliente aplique sobre sus datos, modelos y accesos.
Para las empresas, la decisión no dependerá únicamente de la potencia declarada del procesador. También intervendrán la compatibilidad del software, la disponibilidad efectiva de los equipos, el coste operativo y la capacidad de integrarlos con aceleradores o recursos compartidos. Con los primeros envíos progresivos previstos desde abril de 2027, Fujitsu deberá trasladar sus cifras de eficiencia e inferencia a configuraciones comerciales comparables para que centros de datos y organizaciones puedan dimensionar inversiones, consumo eléctrico y necesidades de refrigeración.
