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La vulnerabilidad futura de los sistemas de cifrado tradicionales ante el avance de la computación cuántica ha dejado de ser un debate teórico para convertirse en un factor de planificación de seguridad nacional en España. El despliegue de un piloto de distribución cuántica de claves por parte de Telefónica para securizar las comunicaciones entre las sedes de la Policía Nacional en El Escorial y Canillas, en Madrid, materializa la transición hacia infraestructuras capaces de resistir capacidades de computación no disponibles en el mercado comercial, pero previstas a medio plazo.
La iniciativa sitúa el foco sobre la resiliencia de los centros de datos que albergan información clasificada y gestionan la operativa de los cuerpos de seguridad, un entorno donde la obsolescencia de los algoritmos de clave pública actuales plantea un riesgo de interceptación y descifrado retrospectivo.
El proyecto, cuya ejecución se prolongará hasta finales de 2026, introduce un modelo híbrido en el entorno real de la administración pública española. La infraestructura combina la distribución de claves cuánticas, conocida por sus siglas en inglés como QKD, y la criptografía post-cuántica, o PQC. Mientras que QKD fundamenta su seguridad en los principios de la física cuántica para detectar cualquier intento de escucha en la fibra óptica, PQC se basa en problemas matemáticos complejos que los ordenadores cuánticos no pueden resolver de manera eficiente. La combinación de ambas arquitecturas busca paliar las limitaciones geográficas y de coste inherentes a los despliegues físicos de QKD, permitiendo que la protección alcance tanto a grandes nodos de computación como a dependencias de menor tamaño.

Esta aproximación responde a las directrices de la Estrategia de Tecnologías Cuánticas de España y se integra en las propuestas seleccionadas por Red.es dentro de su convocatoria para el desarrollo de casos de uso en sectores productivos estratégicos, un programa que cuenta con la financiación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La canalización del proyecto se ha estructurado a través de DigitalES, la asociación patronal del sector tecnológico, actuando como el nodo de conexión entre la capacidad de ejecución del operador y las necesidades de la administración pública.
La arquitectura técnica implementada aprovecha las capacidades del servicio de Interconexión de Data Centers que el operador puso en el mercado en los últimos meses de 2025. Sobre este tendido de conectividad se ha integrado equipamiento certificado por la OTAN para el manejo de información clasificada, añadiendo una capa de validación militar a un entorno civil. La redundancia del sistema implica que los dos métodos de protección cuántica operan de forma simultánea; si la conexión física de QKD sufre una interrupción o degradación de la señal en la fibra, los algoritmos matemáticos de PQC sostienen la integridad del cifrado de extremo a extremo.
La viabilidad comercial de estas tecnologías en España depende de la capacidad de transformar proyectos altamente especializados en servicios gestionados replicables. La operadora busca testar la viabilidad de un modelo comercializado bajo la modalidad de pago por uso o servicio, reduciendo la barrera de entrada económica para corporaciones privadas que operan sectores regulados, como el financiero o el energético. Las pruebas actuales en el entorno de la Policía Nacional sirven de banco de pruebas para evaluar la degradación de la señal, la latencia introducida por el cifrado dual y la estabilidad de las claves generadas en condiciones de tráfico real continuo.
A la par de esta securización física, la expansión del anillo cuántico experimental de Madrid, denominado TEFQci, funciona como un entorno de desarrollo para probar la interoperabilidad de fabricantes de hardware cuántico. La dependencia de proveedores específicos de tecnología QKD constituye una de las principales fricciones del mercado actual, dado que los estándares globales de interconexión aún se encuentran en fase de definición por los organismos internacionales. Al hibridar las redes con soluciones PQC de base lógica, se reduce la servidumbre respecto a los componentes físicos, facilitando una migración gradual de las redes comerciales de telecomunicaciones sin necesidad de sustituir por completo la planta de fibra óptica existente.
La implicación operativa de estos desarrollos se extiende también a la optimización de los recursos de red mediante algoritmos de computación cuántica propiamente dichos. El operador contempla el diseño de modelos matemáticos que gestionan hasta dos millones de variables simultáneas, orientados a planificar el crecimiento de las redes de transporte a varios años vista. Este volumen de procesamiento, inasumible para la informática clásica en tiempos de cálculo útiles, integra variables dinámicas como las fluctuaciones en los precios de los componentes de red en los mercados globales, los picos de consumo energético y los índices de resiliencia ante fallos catastróficos.
El desarrollo de este ecosistema técnico se apoya en infraestructuras de especialización regional como el Centro de Talento y Tecnología Javier Echenique, ubicado en Bilbao. Desde su apertura a principios de año, esta instalación funciona como el núcleo de ingeniería donde se programan las aplicaciones prácticas que posteriormente se transfieren a los pilotos de conectividad. Los casos de uso analizados en este centro abarcan desde la optimización de rutas logísticas y la modelización financiera en el sector bancario hasta la gestión de redes de distribución de energía, sirviendo de soporte técnico para las iniciativas articuladas junto a DigitalES.
El CISO de la Policía Nacional, Daniel Sanchez Ambite, señala que estas colaboraciones resultan determinantes para validar la distribución de claves cuánticas en la protección de un activo crítico, transformando las comunicaciones entre centros de datos ante escenarios futuros de amenaza computacional. La perspectiva técnica del cuerpo policial prioriza la continuidad operativa y la resiliencia a largo plazo de los sistemas que almacenan datos de identidad y registros de investigación criminal, información cuyo valor estratégico justifica el despliegue de tecnologías de protección avanzada antes de la llegada de los primeros ordenadores cuánticos comercialmente viables.
Por su parte, Leonor Ostos, directora de Desarrollo de Producto y Servicios de Telefónica España, sitúa este movimiento dentro de una estrategia para liderar la implantación de infraestructuras protegidas en el ámbito corporativo e institucional. El planteamiento del operador pasa por consolidar una ventaja competitiva en el mercado europeo mediante el despliegue previo de redes metropolitanas experimentales sobre centrales comerciales, capitalizando la experiencia técnica acumulada antes de que la regulación comunitaria o nacional imponga estándares obligatorios de seguridad post-cuántica a las empresas del sector de las infraestructuras críticas.
Desde la perspectiva sectorial, Miguel Sánchez, director general de DigitalES, incide en la función de la colaboración público-privada para acelerar la transferencia de innovación hacia el tejido productivo. El despliegue evidencia cómo los fondos de recuperación económica se orientan hacia proyectos de soberanía tecnológica, permitiendo que la industria local desarrolle capacidades de integración de hardware y software cuántico que disminuyan la dependencia tecnológica de terceros países en un segmento estratégico para la seguridad del Estado.
La transición hacia sistemas resistentes a la computación cuántica abre un periodo de convivencia compleja entre los sistemas heredados y las nuevas arquitecturas de red. Las organizaciones españolas se enfrentan al reto de auditar sus sistemas de cifrado actuales y determinar qué datos requieren protección inmediata frente a la estrategia de almacenamiento para su posterior descifrado por parte de actores hostiles.
El coste de la infraestructura de hardware para QKD y la necesidad de personal altamente cualificado para la gestión de entornos de criptografía híbrida añaden una presión financiera y operativa sobre los presupuestos de tecnologías de la información, en un mercado donde la disponibilidad de perfiles técnicos especializados en física y algoritmia cuántica sigue siendo limitada.
Editor en La Ecuación Digital. Analista y divulgador tecnológico con más de 30 años de experiencia en el estudio del impacto de la tecnología en la empresa y la economía.
